Costa Rica revalida su lugar en la agenda de viaje de los argentinos con un menú que va del volcán Arenal al Caribe
El país centroamericano registró cerca de 37.000 visitantes argentinos en el último año, con una suba del 6,7% en la temporada actual, y se apoya en un sistema de áreas protegidas que cubre más del 25% de su territorio para sostener su oferta de naturaleza y aventura.
La cifra aparece de entrada en los reportes oficiales y sirve como punto de partida para dimensionar el fenómeno: cerca de 37.000 viajeros argentinos pisaron suelo costarricense el último año, en un movimento que muestra una suba del 6,7% en la temporada actual y que confirma al país centroamericano, ubicado a unos 7.500 kilómetros de Buenos Aires y a poco más de 5.500 de Córdoba, como uno de los destinos predilectos del público nacional cuando se busca naturaleza en estado puro y un menú de actividades al aire libre, según los datos que maneja el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y que replican los operadores de la región.
Un país del tamaño de la provincia de Buenos Aires multiplicada por cinco, con biodiversidad desbordante
Con poco más de cinco veces la superficie de la provincia de Buenos Aires, Costa Rica condensa una biodiversidad que asombra a losógrafos y turistas por igual: en su territorio se relevaron más de 900 especies de aves, una cifra que multiplica por varias veces la lista de cualquier provincia argentina, y una fauna silvestre —monos cara blanca, perezosos de tres dedos, tucanes y guacamayos, entre otros— que se deja avistar desde distintos puntos sin necesidad de ingresar a reservas cerradas.
Más del 25% del territorio está bajo regímenes de protección legal, distribuidos entre parques nacionales, reservas biológicas y refugios de vida silvestre, lo que organiza la visita en torno a entornos poco alterados y permite articular recorridos a pie, en bote o en vehículos 4x4 a lo largo de corredores que atraviesan selvas húmedas, bosques nubosos y humedales costeros, con distancias manejables entre un punto y otro que rara vez superan los 200 kilómetros por tramo.
Volcanes, puentes colgantes y dos océanos como ejes de la oferta
- El volcán Arenal y su entorno de selva y aguas termales concentran parte importante de la demanda, con caminatas guiadas sobre coladas de lava vieja y baños en pozas calientes que se combinan en una misma jornada.
- Puentes colgantes entre las copas de los árboles, tirolesas, canopy, rafting en ríos de montaña y avistaje de fauna sin requisitos de experiencia previa amplían el menú para todo tipo de viajeros.
- Las costas sobre el Pacífico y el Caribe suman playas de aguas cálidas aptas para surf, buceo o descanso en un radio que va desde Manuel Antonio hasta Puerto Viejo, separadas por un cruce terrestre de unas cinco horas.
Bienestar y sostenibilidad, el segundo plato que pesa cada vez más
El turismo de bienestar creció en paralelo a la oferta de aventura y ya forma parte de la grilla habitual: retiros de yoga en la zona de Nosara, circuitos termales en las faldas del Arenal, una gastronomía basada en productos locales —café de altura, piña tropical, arroz de la zona de Guanacaste— y alojamientos integrados al entorno natural configuran una propuesta que apunta a la desconexión del ritmo cotidiano y a un contacto directo con la comunidad rural.
“La empresa tiene que hacer efectivo dentro de ese proceso de certificación cómo integrar al cliente dentro del proceso de funcionamiento del establecimiento. ¿Cómo es que el cliente participa en un ahorro del agua, desde preguntarle si quiere que le cambien las toallas todos los días o puede ser día por medio?”Víctor Hugo Quesada, subgerente del Instituto Costarricense de Turismo (ICT)
Quesada, consultado por este portal sobre el funcionamiento de las certificaciones de sostenibilidad, insistió en que esa participación tiene efectos que persisten después del viaje: “No solo consumís un producto turístico, es que te estás transformando porque estás participando directamente en un programa de sostenibilidad”, completó, en línea con la estrategia oficial de posicionar al país como un destino donde la experiencia turística deja una huella formativa, además de ambiental.
Conectividad aérea y estacionalidad: lo que el ICT no termina de aclarar
En materia de conectividad, Copa Airlines opera salidas regulares desde Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Salta hacia San José, mientras que Avianca y Latam cubren la ruta con conexión en Bogotá y en Lima, respectivamente, una oferta que reduce los tiempos de viaje y permite escapadas de entre siete y diez noches sin escalas complicadas. Evelyn Figueroa, directora de Mercadeo del ICT, señaló que el destino funciona durante todo el año y que el período de mayo a octubre —con la excepción de julio— presenta menor afluência y precios más bajos, un dato que los operadores argentinos suelen replicar para armar paquetes fuera de la temporada alta europea.
Desde el portal se consultó al ICT sobre los mecanismos de control que garantizan que las prácticas de sostenibilidad declaradas por los establecimientos certificados se cumplan en la práctica cotidiana, y sobre los planes concretos para evitar la saturación de los parques nacionales más visitados —un cuadro que ya muestra conflictos puntuales enManuel Antonio y Tortuguero—, pero el organismo no respondió ninguna de las dos preguntas hasta el cierre de esta edición, una omisión que deja abierta la discusión sobre si el crecimiento del 6,7% en la llegada de visitantes argentinos llega en paralelo a un refuerzo efectivo de las políticas de protección ambiental que el país vende como carta de presentación.
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