Xbox le baja el precio a Game Pass, le saca a Call of Duty del día uno y apuesta a remontar el vuelo
Asha Sharma, la nueva jefa de la división, reordena el servicio después de ocho meses en caída: cheaper la membresía, quita el beneficio más codiciado y reconoce que la apuesta no creció al ritmo que esperaba Microsoft.
Me imagino la escena: una ejecutiva sentada frente a la pantalla, con el café todavía humeando, tipeando un memorándum interno que, a la vez, es un mensaje al mercado. Asha Sharma, que reemplazó a Phil Spencer al frente de Xbox, acaba de mover dos piezas clave de Game Pass que cambian, y mucho, en un reporte. Por un lado, bajó el precio de la suscripción. Por el otro, retiró a Call of Duty del beneficio más jugoso que tenía el servicio: tenerlo disponible desde el primer día de lanzamiento. Dos decisiones que redefinen de cuajo la promesa del catálogo.
Qué cambia para el bolsillo y para el estreno
Para los que tienen la membresía paga, la modificación pega en dos frentes al mismo tiempo: en el monto mensual y en el contenido disponible cuando sale un juego esperado. Por un lado, la tarifa baja, así que el gasto de suscripción es menor. Por el otro, el ingreso inmediato de Call of Duty se cae del esquema, con lo cual, el catálogo pierde uno de sus caballitos de batalla.
- Rebaja en el precio de la suscripción, aunque la compañía no difundió los nuevos importes ni cómo se aplica por país.
- Call of Duty deja de estar disponible en Game Pass desde el día de lanzamiento, un beneficio central del servicio.
- Game Pass volvió a crecer y mejoró la retención de usuarios tras ocho meses de retroceso, según Sharma.
- La revisión se enmarca en una reorganización que incluyó casi 2.000 despidos y el cierre de estudios.
“Game Pass volvió a crecer y mejoró la retención de usuarios después de ocho meses de retroceso. Xbox comenzó a recuperarse desde un mínimo histórico y estamos tomando decisiones para reinvertir en el negocio.”Asha Sharma, jefa de Xbox
En ese mismo memo, Sharma reconoció sin rodeos que las apuestas de la compañía no crecieron al ritmo que esperaba Microsoft. Mencionó, concretamente, tres ejes que, según ella, generaron valor pero no al nivel necesario frente a una estructura de costos más alta: el propio Game Pass, la distribución de juegos en distintas plataformas y la ampliación del catálogo. Es decir, la ejecutiva no salió a decir que la estrategia estuvo mal: dijo que rindió, pero menos de lo que se había presupuestado.
La vara que se había puesto Microsoft quedó al descubierto en el juicio con la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos en 2023. En esos documentos, la empresa había explicitado la meta de llegar a 100 millones de suscriptores a Game Pass para 2030. Las declaraciones de Sharma hablan de una remontada, pero todavía no hay un nuevo número de abonados que permita medir si la recuperación alcanza para acercar a Xbox a ese objetivo. Y, sobre todo, sigue abierta la pregunta del millón: cómo se van a sumar al catálogo los próximos grandes juegos first party de Xbox.
Mientras tanto, la decisión de sacar a Call of Duty del día uno abre un debate que va más allá de la marca y atraviesa, en realidad, la propuesta de valor del servicio. Porque, a la hora de pagar una suscripción de videojuegos, lo que siempre termina pesando en la billetera del usuario es una combinación de tres cosas: el costo mensual, el grosor del catálogo y el acceso inmediato a los estrenos. Con Call of Duty afuera del día uno y con la mensualidad más barata, Xbox parece estar apostando a recuperar volumen antes que a sostener un beneficio premium que, en los papeles, ya no le cerraba.
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