Street Fighter 2026 partió la opinión en dos: un guiño para los fans, un dolor de cabeza para la crítica
La nueva adaptación del clásico de Capcom dirigida por Kitao Sakuai llegó a los cines con un 43% en el Tomatómetro y un 79% en el Popcornmeter. La brecha reabre el debate sobre cómo se juzga a una película pensada para los jugadores.
La sala del cine premium estaba casi llena. En la primera fila, un nene de unos ocho años, con una remera estampada con el Hadouken, le pedía al padre que le tradujera los nombres de los personajes en la pantalla. Detrás, dos adultos de cuarenta y tantos se cruzaron miradas cómplices cuando sonó la introducción musical: reconocieron esa melodía antes de que apareciera el primer logo. Esa escena, contada por varios lectores que fueron a las funciones previas del jueves pasado, resume lo que pasó con Street Fighter desde su estreno en 2026: para algunos es un regreso emotivo a un universo que los marcó en la infancia, y para otros, una película que nunca termina de arrancar.
Una brecha de 36 puntos entre prensa y público
En Rotten Tomatoes, el Tomatómetro, que mide la aprobación de la crítica especializada, marcó un 43%. El Popcornmeter, que toma las valoraciones del público verificado, subió hasta el 79%. La diferencia de 36 puntos la vuelve uno de los casos más notorios de divorcio entre la prensa y la audiencia en lo que va del año, según el relevamiento del propio sitio.
Entre las objeciones más repetidas por los críticos aparecen el guion con problemas de construcción, un ritmo irregular y chistes que no terminan de hacer pie. En el contrario, casi todos coincidieron en rescatar las secuencias de pelea, las animaciones en dos dimensiones y la impresión de que, aun con sus tropiezos, el filme nunca resulta aburrido. Es el tipo de elogio tibio que suelen dejar las películas de género cuando entretienen sin llegar a deslumbrar.
Por qué el público la defiende
Los fans resaltaron, sobre todo, tres puntos:
- Las actuaciones de Noah Centineo como Ken y Callina Liang como Chun-Li, calificadas como carismáticas y muy a tono con el espíritu de los juegos.
- La banda sonora, con arreglos que remiten a los años noventa, la etapa de la franquicia que dejó más huella en los seguidores.
- La recreación de los movimientos y golpes históricos de cada personaje, el tipo de detalle que los jugadores agradecen aun cuando la historia pierde fuerza.
Para buena parte del público, la película no pretendía profundidad narrativa: su objetivo era trasladar la energía del videojuego a la pantalla y, en ese aspecto, consideran que cumplió.
Un debate más profundo
Street Fighter se inscribe en una lista creciente de adaptaciones de videojuegos que prescinden del consenso crítico para encontrar su lugar entre la comunidad gamer. La franquicia ya había transitado ese camino antes y la respuesta de la audiencia en esta oportunidad sugiere que la fórmula conserva vigencia.
El estreno reavivó, además, la pregunta de siempre: los criterios con los que se juzga a una película pensada como homenaje a una comunidad, ¿son los mismos que se aplican a un drama de festival. La respuesta, claramente, depende de la butaca desde la que se mire. La próxima cita de la película en la cartelera local está prevista para este fin de semana largo, cuando se espera que la demanda se concentre en las funciones más tempraneras y en las salas con promociones para estudiantes.
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