Saltar al contenido
Matriarcado NoticiasMatriarcado Noticias
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 648 pb +4,18%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Rodillas en el gym: los vicios de forma que nadie ve y que pasan factura

Un estudio de 2026 confirma que la fuerza muscular no salva la articulación cuando los movimientos están mal hechos; especialistas marcan los fallos más comunes y cómo destrabarlos.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 4 min
Rodillas en el gym: los vicios de forma que nadie ve y que pasan factura

Son las cinco de la tarde de un martes y el primer piso del gimnasio de Caballito huele a caucho y a desinfectante, con ese zumbido bajo de las máquinas de poleas que va y viene como una ola mecánica. Me apoyo contra la barra de sentadillas y miro a mi alrededor: hay cinco o seis personas entrenando pierna, y a casi todas les pasa lo mismo, sin que se den cuenta, claro. La rótula se les va para adentro cuando bajan. Pensé en eso cuando leí la investigación que llegó desde Estados Unidos y que volvió a poner sobre la mesa un tema que en las salas de musculación se discute poco: la técnica importa más de lo que creemos, y cuando falla, la rodilla paga los platos rotos.

La investigación se publicó en febrero de 2026 en Arthritis Care & Research y siguió durante dieciocho meses a 377 adultos con molestias en la rodilla. La conclusión fue directa: tener las piernas fuertes no alcanza si los movimientos se ejecutan mal, porque la musculatura no protege una articulación que se está torciendo en cada repetición. Ese dato, que parece de manual, cambia la manera en la que hay que pararse frente a una máquina.

El colapso interno, el error que más se repite

El fallo más frecuente y a la vez más dañino, coinciden las especialistas, es el colapso de rodillas hacia adentro, lo que en la jerga se llama valgo dinámico. Aparece cuando la rodilla se desvía hacia el centro en lugar de seguir la línea de los dedos del pie, y se ve seguido en sentadillas, zancadas y prensa de piernas, justo los tres ejercicios estrellas de cualquier rutina de tren inferior. Para entender por qué es tan problemático basta con pensar en cómo está diseñada la rodilla: es una bisagra que soporta carga en línea recta, y cuando la forzamos hacia el medio, todas esas estructuras se sobrecargan muy por encima de lo que deberían.

Casey Lee, fisioterapeuta, lo resume en una frase que sirve de manual: entrená siempre frente a un espejo, mantené las rodillas alineadas con los dedos durante todo el recorrido y concentrate en la técnica antes que en el peso que movés. Si el problema persiste pese a tener el espejo de frente, Lee advierte que puede haber rigidez de tobillo o debilidad en el glúteo medio, dos cuestiones que conviene revisar con un profesional antes de seguir sumando carga.

El tobillo rígido y el calzado gastado

La movilidad del tobillo es la otra gran llave. Cuando esa articulación no tiene amplitud suficiente, la rodilla tiende a avanzar más allá de la línea de los dedos del pie en la zancada, y el tobillo gira hacia adentro, generando una torsión en la tibia que termina recayendo sobre la rodilla. Un ejercicio muy simple para detectarlo en casa es el llamado test de rodilla a la pared: se apoya la punta del pie a unos diez centímetros de la pared y se intenta tocarla con la rodilla sin despegar el talón del piso. Quienes no lleguen tienen la limitación en carne propia y la salida más práctica pasa por ampliar el paso y reducir el rango hacia adelante, sin forzar.

El calzado gastado es el tercer gran enemigo, y suele pasar inadvertido porque la suela parece estar entera. Cuando la amortiguación se aplastó, el pie ya no absorbe el impacto como antes y toda la vibración se traslada hacia arriba, hasta la rodilla. Cambiar las zapatillas cada cierto tiempo, en función del kilometraje que se les da, es una de las medidas más baratas y a la vez más efectivas.

Lo que no hay que hacer cuando aparece el dolor

  • No suspender el movimiento ni quedarse en reposo absoluto: alivia en lo inmediato pero debilita los tejidos que sostienen la articulación.
  • Incorporar un plan de recuperación activa con estiramientos y trabajo con rodillo de espuma.
  • Sumar ejercicios isométricos como la sentadilla en pared, que tonifican sin generar impacto.
  • Sumar ejercicio acuático cuando esté al alcance: permite ganar fuerza con menor carga sobre la rodilla.

Lee es categórica al respecto del reposo total: calma los síntomas por un rato, pero deja a los tejidos que estabilizan la rodilla más débiles de lo que estaban, y a la persona con menos masa muscular, lo que aumenta el riesgo de caídas en la vida cotidiana. La salida, insiste, no es dejar de moverse sino moverse distinto, con un plan de readaptación que respete la molestia sin rendirse ante ella.

Antes de cerrar la conversación le pregunto qué le diría a alguien que entrena hace años y nunca revisó su técnica. Casey Lee, desde el otro lado, responde con una sola línea que vale la pena guardar: si te dolieron las rodillas toda la vida y nunca miraste cómo te movés, este es el momento de hacerlo.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo