De un dígito y no de un día: la experiencia regional que reordena las expectativas sobre la inflación en la Argentina
El 2,1% mensual de julio muestra un avance respecto de los picos de 2023, pero el dato anual todavía se resiste a perforar el 30%. Los casos de Brasil, Ecuador, México, Perú, Uruguay, Chile, Colombia y otros países de la región marcan un piso temporal: consolidar la baja llevó entre dos y diez años, según el esquema que se aplicó.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la inflación mensual de julio de 2026 se ubicó en 2,1%, luego de varios meses de desaceleración interrumpidos por un repunte en marzo, cuando el indicador había tocado 3,4%. La cifra confirma la tendencia descendente desde los picos cercanos al 25% mensual registrados a finales de 2023, aunque la variación interanual permanece por encima del 30%, de acuerdo con los registros oficiales y las proyecciones de consultoras privadas, que coinciden en que el año cerraría sin perforar ese umbral.
Vamos a los números. La desagregación por género que publica el INDEC en cada informe muestra diferencias acotadas entre la canasta de bienes y servicios que consume un hogar cuyo jefe es varón y aquella correspondiente a un hogar cuya jefa es mujer, mientras que la apertura por regiones refleja comportamientos heterogéneos: la Patagonia suele registrar las variaciones más altas por la estacionalidad de los servicios turísticos, en tanto la región Pampeana y Cuyo muestran lecturas intermedias, y el Noreste argentino tiende a ubicarse por debajo del promedio nacional. En el caso de julio, el rubro que empujó el alza fue Esparcimiento y Recreación, una categoría sensible al receso invernal y a los incrementos en paquetes turísticos y recreación cerrada.
Los tiempos que marcó la región
- Brasil y Ecuador: dos años, con esquemas estructurales fuertes —el Plan Real de 1994, con nueva moneda y ancla cambiaria, y la dolarización de 2000, respectivamente—.
- México, Perú y Uruguay: cuatro años para pasar de una inflación anual superior al 30% a un dígito sostenido.
- Guatemala: seis años.
- Paraguay y Colombia: nueve años.
- Chile, El Salvador y Honduras: diez años, el tramo más extenso del relevamiento.
“Los procesos de desinflación no son lineales, y el tramo final suele ser el más difícil. Salvo Ecuador y Brasil, al resto de la región le llevó entre cuatro y diez años bajar la inflación desde niveles cercanos al 30% hasta un dígito de forma sostenida.”Ignacio Sniechowski, jefe de Research de IEB
La explicación técnica coincide con lo que describieron los analistas. Federico Filippini, jefe de Research de Adcap Grupo Financiero, señaló que la primera etapa de una baja suele ser más veloz porque se revierten grandes shocks de precios relativos, se estabiliza la energía y se normalizan las cadenas de suministro. La segunda, en cambio, se concentra en los componentes más persistentes —alquileres, servicios médicos, seguros, transporte y salarios—, categorías que ajustan con rezago porque dependen de contratos, costos laborales y expectativas.
Para un hogar promedio del AMBA, el cuadro se traduce en un alivio perceptible en las compras de supermercado y en bienes durables, pero todavía con subas mensuales que se acumulan en el año y que mantienen la inflación anual por encima del 30%. La experiencia regional indica que esa diferencia entre la mejora del dato mensual y la persistencia del anual no se cierra en un trimestre ni en un semestre: se resuelve con un proceso prolongado, anclado por las expectativas, la política monetaria y la evolución de los precios regulados y los servicios que todavía cargan inercia.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.