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VIE, 16 OCT 2026
Tecnología

Cargar el tanque mientras manejás: Japón prueba rutas que enchufan camiones al asfalto

Un consorcio con Honda y dos constructoras avanza en un sistema que transfiere energía sin cables desde el pavimento al vehículo. La idea apunta al transporte pesado y promete llegar a autopistas públicas en 2027.

NS
Nicolás SartoriTecnología · · lectura 4 min
Cargar el tanque mientras manejás: Japón prueba rutas que enchufan camiones al asfalto

Te imaginás la escena un domingo a la tarde, saliendo de la ruta con el tanque lleno. Bueno, ese instante que todos festejamos con un café, alguien en Japón decidió complicarlo con ingeniería. La idea suena de ciencia ficción: una ruta que carga tu auto mientras pasa por encima. Sin enchufes, sin cables, sin parar. Parece magia, pero tiene nombre técnico y siglas inglesas de las que ya nos vamos a reír un rato.

El invento se llama DWPT, que en criollo significa transferencia de energía dinámica sin contacto. DWPT es Dynamic Wireless Power Transfer, o sea, la tecnología que permite meter electricidad en la batería de un vehículo mientras rueda, usando algo parecido a un enorme cargador inductivo pero enterrado en el asfalto. Es la misma lógica del cepillo de dientes inalámbrico o de la pastilla que carga tu celular sin cable: campos magnéticos que cruzan un espacio vacío y se convierten otra vez en electricidad del otro lado.

Tres empresas, tres partes del mismo truco

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El consorcio está integrado por Honda y dos firmas japonesas de construcción, y cada una se quedó con una parte del problema. Una se encarga de la fuente de alimentación en corriente continua que da energía a todo el sistema. Otra diseña la distribución eléctrica dentro de la calzada y el receptor que va montado en el camión. La tercera trabaja en el método constructivo: cómo instalar los transmisores sin tirar abajo la ruta entera, usando fresado, que es como raspar el asfalto con una lijadora gigante para abrir una hendidura donde se mete el equipo.

  • Fuente de alimentación en corriente continua que energiza toda la vía.
  • Unidades transmisoras embutidas en el pavimento y receptor en el vehículo.
  • Receptor con inversor y bobina en una sola pieza, para ahorrar cableado debajo del asfalto.
  • Verificaciones en pista privada con camiones de unas 20 toneladas.
  • Pruebas de larga duración a fin de 2026, equivalente a un millón de pasadas de rueda.
  • Meta de alcanzar potencias de hasta 150 kilovatios en etapas posteriores.

Las pruebas iniciales se hicieron en una pista cerrada y confirmaron dos cosas: que los transmisores bancan el paso de vehículos pesados, de unas 20 toneladas, y que la entrega de electricidad se mantiene estable mientras el camión está en movimiento. A fines de 2026 viene la segunda vuelta de ensayos: un millón de pasadas de rueda con cargas de 49 kiloNewton por eje, una unidad de fuerza que en términos más domésticos equivale a sostener unos 5.000 kilos colgados de cada eje del camión. La conversión exacta la suelen mirar los ingenieros de caminos; al resto nos alcanza con saber que es bastante peso durante mucho tiempo. En esa etapa también van a medir eventuales fugas del campo electromagnético, para evitar que la cosa termine irradiando a los vecinos de la ruta.

La hoja de ruta del consorcio tiene una fecha concreta: una demostración oficial en la autopista Tateyama, en la prefectura de Chiba, en el año fiscal 2027. La prueba se enmarca dentro de un proyecto más grande que impulsa la empresa East Nippon Expressway Company, una de las operadoras de peajes más grandes de Japón. Es, básicamente, el equivalente a que Vialidad Nacional te diga vamos a probar esta rareza en la Panamericana.

Japón no está solo en esta carrera. Suecia ya tiene 1,65 kilómetros de ruta pública con carga inalámbrica en movimiento y se convirtió en una referencia temprana. La diferencia es que el proyecto japonés apunta primero a camiones pesados, donde la autonomía y los tiempos de recarga duelen más. Acá los números mandan: un camión eléctrico parado cargando una hora es un camión que no genera plata.

Antes de que se me note demasiado entusiasta, aclaro la obviedad: cargar mientras rodás está buenísimo sobre el papel, pero todavía es experimental, caro y depende de que alguien financie la instalación de kilómetros de pavimento inteligente. Aun así, si la prueba de Tateyama sale bien, vamos a tener la excusa perfecta para quejarnos de que la ruta tenía baches y, a la vez, cargador inalámbrico. Lo uno no quita lo otro.

Consejo práctico para los que ya están buscando reservar pasajes: esperá a los resultados de 2027 antes de comprar una camioneta eléctrica con receptor de fábrica. Y si vivís en Capital, empezá a practicar el arte de estacionar cualquier cosa con cable inductivo abajo del asfalto: hoy es ciencia ficción japonesa, mañana puede ser una obra municipal.

NS
Nicolás SartoriTecnología

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