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SÁB, 17 OCT 2026
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Adiós a Marcos Farías, el hombre que les abrió la puerta del escenario a los grandes del cuarteto

Productor, mánager y director de Radio Máxima, murió a los 58 años tras pelear contra un cáncer de hígado y de páncreas. Su huella queda en las carreras de Ulises Bueno, Damián Córdoba, Q'Lokura, La Banda de Carlitos y Eugenio Quevedo.

AP
Ana Paula LedesmaCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Adiós a Marcos Farías, el hombre que les abrió la puerta del escenario a los grandes del cuarteto

Me llega la noticia un martes a la mañana, mientras suena en los parlantes un tema de Ulises Bueno y pienso en cuántas veces habrá sonado este mismo ritmo en la radio que Farías manejaba como si fuera su casa. La imagen que me queda es la del hombre que, según cuentan, se plantaba en la puerta de un micro y le decía a un cantante que todavía no era nadie: «Bajate, que yo te voy a hacer una orquesta nueva». Esa escena, casi de película, resume lo que fue Marcos Farías para el cuarteto de Córdoba: un tipo que veía futuro donde el resto miraba para otro lado.

Falleció a los 58 años, después de varios meses de pelear contra un cáncer de hígado y de páncreas. Quienes lo rodeaban dicen que en los últimos días había habido señales de mejoría, pero el cuadro se terminó deteriorando de manera definitiva. Era cordobés de alma y de trabajo: había hecho de la música popular de su provincia una obsesión y de su gestión un puente entre artistas que empezaban y escenarios que parecían imposibles.

Un productor que se la jugaba por artistas que nadie quería

César Tapia, periodista y figura de Radio Máxima —la emisora que el propio Farías dirigía— lo definió con una frase que me parece de las más justas que escuché en los últimos tiempos. «Él descubrió a Damián Córdoba. Él descubrió a Ulises Bueno cuando se estaba yendo a vender pantalones de jean a Tucumán», recordó en diálogo con colegas de la radio. Esa imagen del cantante tucumano con una valija y un destino lejos de los escenarios es, para mí, la postal más elocuente de lo que significaba cruzarse con Farías en el camino.

“Lo bajó del colectivo y le dijo: 'No, yo te voy a hacer una orquesta nueva. Bajate, bajate'. Ya vas a ver lo que voy a lograr con Ulises Bueno.”César Tapia, sobre lo que decía Farías de su apuesta por Ulises Bueno

Farías no se conformaba con descubrir: aguantaba. Tapia contó que el productor estuvo siete años al lado de la banda que después se transformó en Q'Lokura, en aquella etapa en la que todavía se llamaban Chipote y las cosas no salían. «Los bancó siete años, que no les iba muy bien, hasta que transformó Qué Locura, y es otro éxito nacional», explicó. Esa paciencia, esa decisión de no soltar al artista en los momentos bravos, aparece una y otra vez cuando uno repasa su historia.

Una lista de nombres que le deben mucho

  • Damián Córdoba: Farías lo descubrió y lo acompañó en los primeros pasos hasta convertirlo en uno de los referentes del género.
  • Ulises Bueno: lo bajó del micro cuando se iba a Tucumán y armó una orquesta nueva a su alrededor.
  • Q'Lokura: los sostuvo siete años como Chipote hasta que el grupo explotó a nivel nacional.
  • La Banda de Carlitos: otro de los proyectos que llevó adelante con resultados concretos.
  • Va Como Loco: la orquesta en crecimiento a la que le tenía puesta la mirada para los próximos años.
  • Eugenio Quevedo: la relación más personal, casi de padre artístico, que se vio reflejada en el pedido del cantante para compartir el debut en el Movistar Arena.

Lo de Eugenio Quevedo me golpea especialmente. El cantante, que viene de Río Cuarto y hoy llena escenarios en todo el país, le pidió a Farías estar a su lado en uno de los momentos más importantes de su carrera. Tapia lo cuenta con la voz entrecortada que se le notaba cuando hablaba de estas cosas: «Quiero entrar con vos al Movistar Arena, quiero entrar con vos, llévame vos». Y remata: «Uno de los tipos que puede decir Eugenio Quevedo que lo que lo creó fue Marcos Farías». Cuando un artista te dice algo así, no hay currículum que lo supere.

Una radio que era también un container de solidaridad

Hay algo que me parece importante rescatar y que a veces queda tapado por el ruido del mundo del espectáculo: Farías había armado desde Radio Máxima una especie de red de asistencia directa para la gente de su comunidad. Tapia mencionó que la emisora juntaba medicamentos, sillas de ruedas y bastones para repartir entre quienes los necesitaban. Es decir, el mismo tipo que peleaba por un lugar en la grilla de un festival estaba peleando, en paralelo, para que un vecino pudiera acceder a un par de muletas. Esa mezcla de empresario y militante barrial es, a mi criterio, lo que lo hacía distinto.

Me quedo pensando en cómo sigue esto sin él. Sus artistas seguirán tocando, sus canciones seguirán sonando en los bailantas de Córdoba y de Buenos Aires, pero la mano que acomodaba todo desde atrás ya no va a estar. En lo personal, como consumidora de esta música desde hace años, prefiero recordarlo con la escena del colectivo y con la frase del pibe que quería entrar al Movistar Arena de la mano de su productor. Dos imágenes que hablan de un mismo hombre: uno que no dejaba que la gente se bajara del viaje antes de tiempo. Buen descanso, Marcos.

AP
Ana Paula LedesmaCultura y espectáculos

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