Saltar al contenido
Matriarcado NoticiasMatriarcado Noticias
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 648 pb +4,18%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Vitamina D en días grises: cuándo alcanza con esperar el sol y cuándo conviene ir al médico

Con el cielo tapado y la lluvia como paisaje, muchos se preguntan si hace falta suplementar. Un especialista en clínica médica explicó qué pasa con las reservas del organismo, quiénes tienen que controlar sus niveles y por qué automedicarse puede terminar siendo peor que no tomar nada.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 4 min
Vitamina D en días grises: cuándo alcanza con esperar el sol y cuándo conviene ir al médico

Son las ocho de la mañana de un martes cualquiera en el barrio de Caballito y afuera está todo gris. El termómetro marca diez grados, cae una llovizna persistente y la luz natural parece un favor que nadie nos quiso hacer. En la cocina, María del Carmen, que tiene 71 años y vive a tres cuadras de la estación Primera Junta, prepara un té con té fuerte mientras mira por la ventana y se pregunta, como tantas veces en estas semanas, si la falta de sol le habrá bajado las defensas. Esa duda, que parece menor, resume una preocupación que se repite en los consultorios y en las mesas familiares de toda la Ciudad y del conurbano cuando se extienden los días nublados.

La pregunta no es nueva ni caprichosa. La vitamina D se fabrica, en su mayor parte, en la piel cuando le pega la radiación ultravioleta B, y también se puede sumar a través de algunos alimentos, sobre todo los pescados grasos como el salmón y la caballa, los huevos y ciertos yogures fortificados. Pero la síntesis cutánea sigue siendo la fuente principal para la enorme mayoría de las personas. Las nubes filtran parte de esa radiación, sí, aunque no la cortan del todo, así que varias jornadas seguidas de cielo cubierto no implican, por sí solas, una caída fulminante en los valores.

Las reservas existen y amortiguan los días sin sol

A eso se suma un dato clave que el médico internista Ramiro Heredia, especialista en medicina interna de la Universidad de Buenos Aires, repite cada vez que puede: el organismo guarda reservas que le permiten sostener los niveles en lapsos de menor exposición. La posibilidad de que aparezca una deficiencia de verdad depende de los valores previos de cada uno, de los antecedentes médicos y de las condiciones de salud. No es lo mismo una semana de lluvia en una persona joven y sana que en alguien con osteoporosis, con problemas de absorción intestinal o que pasó por una cirugía bariátrica.

Entonces, ¿quiénes sí tienen que hacerse controles y eventualmente suplementar? Heredia lo dijo sin rodeos: hay grupos puntuales que requieren prestar atención. La lista corta incluye a los adultos mayores, a las personas con obesidad, a los pacientes con enfermedad celíaca, a quienes atravesaron cirugías bariátricas, a los que estuvieron internados o cursaron cuadros críticos y a quienes tienen antecedentes de osteoporosis o fracturas. En todos esos casos, la indicación de pedir un análisis y definir un tratamiento depende, sí o sí, de la evaluación médica.

  • Adultos mayores, por la menor capacidad de síntesis cutánea y por el riesgo óseo.
  • Personas con obesidad, ya que la vitamina D tiende a quedar secuestrada en el tejido adiposo.
  • Pacientes con enfermedad celíaca y otros trastornos que afectan la absorción intestinal.
  • Quien se sometió a cirugías bariátricas o atravesó internaciones o cuadros críticos.
  • Personas con antecedentes de osteoporosis o fracturas previas.

Población sana: no automedicarse ni tomar por las dudas

Para los que no entran en ninguno de esos grupos, el mensaje del especialista fue igual de claro y por momentos contundente: no existe una recomendación general de suplementar a adultos sanos que no tengan una deficiencia documentada. Y acá aparece un punto que muchos olvidan, alimentados por publicidades y promesas de redes sociales, y es que el exceso también puede ser problemático. Consumir vitamina D en cantidades elevadas puede provocar toxicidad, aumentar el calcio en sangre y comprometer la función renal. Es decir, lo que se vende como solución puede terminar generando un problema nuevo.

Mientras María del Carmen revuelve el azúcar de su té y mira cómo el agua del patio se va tiñendo de un gris más oscuro, queda flotando una idea que Heredia repite en cada charla y que sintetiza el espíritu del asunto: la vitamina D cumple un papel central en la absorción del calcio y del fósforo, dos aliados de los huesos, y su carencia sostenida puede derivar en osteomalacia en adultos y en raquitismo en chicos, además de sumar fragilidad ósea y riesgo de fracturas, pero nada de eso se resuelve a los ponchazos con un frasco comprado sin receta. Cuando ya hay deficiencia instalada, la dieta sola muchas veces no alcanza para corregirla y entonces sí toca intervenir, siempre con un profesional que mire la historia clínica completa y no solo el resultado de un laboratorio aislado.

“No existe una recomendación general de suplementación para adultos sanos sin deficiencia documentada.”Ramiro Heredia, médico especialista en medicina interna (UBA)
LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo