Una semana bajo el agua en Neuquén: cuando el cielo no da tregua y las cuadrillas salen a la calle
Siete días de lluvias seguidas pusieron a prueba el sistema pluvial de la capital neuquina. El municipio trabaja con equipos de desagote, motobombas y líneas de emergencia abiertas las 24 horas. Recorrido por las zonas más afectadas y los números a los que hay que llamar.
Son las nueve de la mañana del jueves y en Neuquén capital todavía se siente el olor a tierra mojada que viene arrastrándose desde hace una semana entera, esa humedad que se pega a la ropa y que los vecinos de la Meseta y de Valentina Norte conocen bien, porque son ellos los que cada vez que el cielo se descarga terminan viendo cómo el agua se les mete en las veredas, en los patios y, en los casos más bravos, hasta adentro de las casas. Yo llegué hasta la calle Chubut, en el corazón de uno de los barrios más castigados por estas jornadas, con el agua todavía bajando por las cunetas y un grupo de operarios municipales terminando de destrabar una boca de tormenta que llevaba días haciendo ruido, ese sonido a olla a presión que avisa que algo no está funcionando como debería.
Según contó María Ester, vecina del barrio desde hace más de veinte años, la situación de esta última semana fue de las más complicadas que recuerda: «Mire, yo acá vivo desde el noventa y ocho y nunca había visto llover tantos días seguidos. El agua nos llegaba hasta la galería y los chicos no podían ir a la escuela porque el colectivo no entraba. Por suerte vinieron las cuadrillas con las motobombas y pudimos sacar lo peor, sino todavía estaríamos viendo televisión con los pies en alto».
Un operativo que se monta antes de que escampe
El municipio, en realidad, no esperó a que se secara todo para reaccionar. Desde el primer día de alerta, según confirmó el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, se montó un esquema de emergencia que reunió a Defensa Civil, Limpieza Urbana, Espacios Verdes, Mantenimiento Vial e Infraestructura, con cuadrillas distribuidas en distintos puntos de la ciudad y trabajando en coordinación para atender los reclamos que iban apareciendo a medida que las lluvias se intensificaban. La infraestructura de drenaje de Neuquén, explicó el funcionario, está pensada para absorber entre 15 y 20 milímetros de agua acumulada por día sin generar anegamientos graves en las zonas más pobladas, un margen que esta semana se puso a prueba y que, según la evaluación oficial, dio resultados positivos en el casco céntrico, donde las obras recientes de la avenida Mosconi renovaron el sistema pluvial y las colectoras pudieron derivar el agua hacia los ductos principales con bastante rapidez, lo que evitó la acumulación histórica que solía cortar el tránsito en el Bajo y complicar a los locales comerciales de la zona.
- Teléfonos habilitados las 24 horas: el 103 de Defensa Civil y el 147 de Atención al Vecino, donde se reciben reportes por anegamientos, calles inundadas, desborde de bocas de tormenta y cualquier otra urgencia vinculada al temporal.
- Tareas prioritarias de las cuadrillas: desobstrucción de rejillas, limpieza de bocas de tormenta y mantenimiento de los ductos principales, con equipos Vactor que extraen sedimentos y materiales de obra acumulados, como los que se retiraron en el cruce de Chubut y Santa Cruz.
- Sistema de desagüe de la ciudad: el agua se vuelca en dos colectores, el arroyo Durán y el canal Villa María, ambos con descarga final en el río Limay. Cuando el Limay sube de nivel, el municipio activa las lagunas de atenuación del barrio 127 Hectáreas, un predio de más de nueve hectáreas que absorbe el excedente para bajar el nivel del arroyo y acelerar el drenaje en los barrios del sur.
- Zonas más comprometidas: la Meseta y Valentina Norte, donde las calles de tierra, sin cordón cuneta ni asfalto, impiden el ingreso de maquinaria pesada y obligan a trabajar con motobombas para retirar el agua estancada. La nivelación y reparación definitiva se reanudará cuando el suelo esté firme.
El pronóstico, mientras tanto, no trae grandes consuelos. Los servicios meteorológicos anticipan lluvias de intensidad variable hasta el viernes, con posibilidad de tormentas puntuales en distintos momentos del día, de modo que las cuadrillas seguirán en la calle y los teléfonos de emergencia seguirán sonando, porque, como me decía María Ester mientras se secaba las manos en el repasador después de ayudar a los operarios a destrabar una rejilla tapada con hojas y barro, «mientras siga lloviendo vamos a estar así, con un ojo en el cielo y otro en la puerta, pero por lo menos sabemos que si pasa algo podemos llamar y alguien viene, y eso ya es mucho».
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Matriarcado Noticias