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DOM, 18 OCT 2026
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Una herencia de cuatro páginas: así imaginaron Calvo y Ambrossi el final de «La bola negra», la obra que Lorca nunca terminó

Los directores españoles convierten en película el manuscrito inconcluso del poeta granadino y arriesgan una continuación que él nunca llegó a escribir. La historia, que giraba en torno al rechazo de un joven homosexual en un casino, dialoga con cartas, testimonios y el elenco de personajes que el dramaturgo tenía en mente.

AP
Ana Paula LedesmaCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Una herencia de cuatro páginas: así imaginaron Calvo y Ambrossi el final de «La bola negra», la obra que Lorca nunca terminó

A veces las historias más potentes nacen de lo que un autor no alcanzó a contar. Eso es exactamente lo que les pasó a Javier Calvo y Javier Ambrossi cuando se toparon con «La bola negra», una pieza teatral que Federico García Lorca dejó apenas esbozada en cuatro páginas antes de que el fusilamiento de agosto de 1936, cuando tenía 38 años, lo arrancara de cuajo de su obra. Lo que hicieron los realizadores españoles fue tomar ese fragmento, sumarle el listado de personajes que Lorca tenía en la cabeza, cartas personales y recuerdos de quienes habían escuchado sus planes, y animarse a escribir lo que nunca se escribió. Así nació la película que ahora llega a las salas argentinas.

Un manuscrito guardado como tesoro

El original de «La bola negra» se conserva, junto con otros textos del poeta, en un recinto blindado mantenido a 21 grados, una suerte de cueva del tesoro donde la palabra lorquiana sobrevive al paso del tiempo. Las cuatro páginas que quedaron son apenas un hueso: presentan una conversación entre Carlos, un muchacho granadino que sueña con ser admitido en un casino local, y su hermana. Lo demás, incluida la razón oculta del rechazo, Lorca lo había explicado de palabra, en conversaciones que amigos y colegas atesoran en la memoria.

Entre esos testigosprivilegiados estaba Cipriano Rivas Cherif, dramaturgo y hombre de teatro, a quien el propio Lorca le contó de qué iba la pieza. El argumento era tan simple como cruel: la admisión en el casino se decidía por votación, y si predominaban las bolas negras, el postulante quedaba afuera. El verdadero motivo del repudio, aunque las páginas conservadas no lo digan de forma explícita, era la homosexualidad del joven. Un tema que, visto desde el presente, le da a la película una carga política que Lorca jamás llegó a poner sobre el papel en esta obra, pero que atravesaba buena parte de su universo creativo.

“Todo es un 'qué hubiese sido si'.”Javier Calvo y Javier Ambrossi

Esa frase, casi un programa estético, resume el corazón del proyecto. Calvo y Ambrossi no pretendieron hacer un documental ni atribuirle a Federico García Lorca un texto que no escribió. Lo que ofrecen es una versión posible, una rama del árbol que quedó trunca en 1936 y que ellos, con respeto y oficio, intentaron prolongar. La película asume ese riesgo y, al mismo tiempo, lo explicita: el espectador sabe que está frente a una continuación imaginada, no frente a un manuscrito recuperado.

  • Las cuatro páginas del manuscrito original de Lorca, conservadas a 21 grados en un recinto blindado.
  • El elenco de 36 personajes que el dramaturgo tenía previsto, entre familiares y amigos del protagonista.
  • Cartas y testimonios orales de allegados al poeta, entre ellos el dramaturgo Cipriano Rivas Cherif.
  • La decisión de no presentar la continuación como un texto firmado por Lorca, sino como un ejercicio de imaginación responsable.
  • El estreno argentino, que abre la puerta a una lectura contemporánea de un conflicto que sigue vigente.

Lo que me gusta de esta propuesta, y lo digo como espectadora antes que como cronista, es que no necesita ponerle comillas a cada idea para sonar respetuosa. Los directores, oriundos de España, se sentaron con un material fragmentario y en lugar de paralizarse ante el peso del autor, eligieron completar la partida con las herramientas que él mismo dejó repartidas sobre la mesa. Es un gesto que dialoga con ese Lorca que escribía obras para ser dichas en voz alta, en plazas y tablados, y que entendía el teatro como un hecho social antes que como una pieza de museo.

Próxima fecha

«La bola negra» se estrena este jueves en las principales salas de cine de Buenos Aires y en circuitos independientes de La Plata, Rosario y Córdoba. Una oportunidad, para quienes disfrutamos del teatro cinematográfico de los Calvo y Ambrossi, de asomarnos a un borrador de la historia y, de paso, preguntarnos cuántas obras truncas de los grandes autores estamos todavía a tiempo de imaginar.

AP
Ana Paula LedesmaCultura y espectáculos

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