Una guardia que se llenó de aire y de tos: el segundo pico respiratorio que golpea a los más chicos
Entre fines de julio y principios de septiembre las consultas pediátricas por guardia casi se triplicaron en la provincia, empujadas por el Virus Sincicial Respiratorio. Los bebés menores de un año son los más expuestos y existe una vacuna gratuita para embarazadas que protege al recién nacido durante los primeros seis meses.
Son las nueve de la mañana cuando llego a la entrada del hospital de niños y todavía está fresco en la calle, pero del otro lado de las puertas corredizas el calor lo pone la gente. Madres con chicos en brazos, padres que cargan un cochecito con una mano y con la otra sujetan a un nene que se frota los ojos, abuelos con barbijos colgando del cuello y alguna que otra pareja joven que mira el cartel de las guardias como quien mira el mapa de un lugar al que no quiere llegar. La sala de espera empieza a llenarse y, según los datos que maneja el ministerio de Salud provincial, ese crecimiento no es una impresión subjetiva: en apenas cinco semanas las consultas pediátricas de guardia por enfermedades respiratorias pasaron de 561 a 1.612 por semana, un salto del 187%.
El fenómeno no se limita a los más chicos: el total de atenciones respiratorias, contando adultos y niños, también se duplicó en el mismo período, al subir de 1.620 a 3.339 consultas semanales. Lo que está pasando, me explican, es un segundo pico estacional que llegó más tarde de lo habitual, porque el primero de la temporada ya se había registrado en la semana 21, cuando predominó la influenza y se acumularon 4.431 consultas totales de guardia. Esta vuelta, en cambio, tiene un claro protagonista: el Virus Sincicial Respiratorio, más conocido por sus siglas, VSR.
Un virus conocido, pero con peor cara en los más chicos
El VSR no es un desconocido: se transmite por las gotitas que despedimos al toser o estornudar y también por el contacto con superficies u objetos contaminados, y en adultos y niños mayores suele provocar un cuadro parecido al del resfrío común, con congestión nasal, tos y malestar general. El problema aparece cuando el virus se mete en un bebé o en un niño pequeño, porque ahí puede avanzar hacia cuadros más serios. La complicación más frecuente es la bronquiolitis, una inflamación de las vías respiratorias más chicas que les dificulta la respiración, y también puede derivar en neumonía.
Por eso los menores de un año, y en especial los recién nacidos, son el grupo que concentra mayor riesgo de desarrollar formas graves. Y hay un dato que a mí, como madre de un nene de tres años, me llamó la atención: las infecciones por VSR se asocian con mayor probabilidad de episodios recurrentes de sibilancias y asma en el futuro, algo que no siempre se comenta en la consulta pero que las familias terminan descubriendo con el correr de los meses.
Una herramienta que ya está disponible y es gratuita
Frente a este escenario, desde el ministerio de Salud recuerdan algo clave: las personas gestantes de entre 32 y 36 semanas y media de embarazo pueden recibir de manera gratuita la vacuna contra el VSR. La dosis, me explican los especialistas, transfiere anticuerpos al bebé antes del nacimiento y lo protege durante sus primeros seis meses de vida, justo el período de mayor vulnerabilidad, y reduce el riesgo de bronquiolitis y neumonía grave.
- El pico anterior había sido en la semana 21, con 4.431 consultas totales de guardia y predominio de influenza.
- En cinco semanas las guardias pediátricas por virus respiratorios pasaron de 561 a 1.612 atenciones semanales.
- El total de atenciones respiratorias, sumando adultos y niños, se duplicó: de 1.620 a 3.339 por semana.
- El Virus Sincicial Respiratorio es el principal responsable de este segundo pico de la temporada.
- Los menores de un año, sobre todo los recién nacidos, son quienes presentan mayor riesgo de cuadros graves.
- La vacuna gratuita para embarazadas, entre las 32 y 36 semanas y media, protege al recién nacido durante los primeros seis meses.
El comportamiento de este año, según me dicen, es consistente con lo que pasó en 2024, cuando también se registró un patrón en dos picos a lo largo de la temporada respiratoria. O sea: no es una rareza, pero cada pico pone a prueba al sistema de salud y a las familias, y vale la pena tenerlo presente. En la sala de espera, mientras termino de cargar el teléfono, escucho a Carolina, de Moreno, que tiene a su beba de cuatro meses en brazos y me dice, con esa mezcla de cansancio y alivio que conozco bien: "Menos mal que me dieron la vacuna durante el embarazo, porque igual se engripó, pero la pasamos mucho mejor que la prima de ella, que no se había vacunado". Y me parece que en esa frase está un poco la síntesis de todo: este segundo pico existe, golpea más fuerte a los más chiquitos, pero hay una herramienta que ya está al alcance y que, cuando se usa, marca una diferencia real.
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