Una caída en el Bayo reabre el debate sobre los protocolos de seguridad en nieve polvo profunda
Mirko Luqe, referente del snowscoot y el snowbike, sufrió un accidente fuera de pista en el Cerro Bayo y resultó ileso. El episodio dejó al descubierto la variable más crítica del riding en terreno no balizado: cómo reacciona el grupo ante una emergencia.
Son las once de la mañana del pasado sábado y el Cerro Bayo amanece con su manto blanco intacto después de la nevada de la madrugada. Me acomodo en la cafetería de la base, en Villa La Angostura, con la taza de café entre las manos y la expectativa de encontrarme con Mirko Luqe, un deportista argentino que en los últimos años se convirtió en una de las caras visibles del snowscoot y el snowbike en la Argentina. Luqe llega con el equipo todavía húmedo, algo cansado pero dispuesto a charlar sobre lo que le ocurrió apenas unas horas antes, en una de esas pendientes fuera de pista que él conoce como la palma de su mano.
Una disciplina que crece en la cordillera
Antes de meternos de lleno en el incidente, vale la pena detenerse un momento en lo que es el snowscoot y el snowbike, porque son prácticas que todavía generan curiosidad entre los aficionados a la nieve. Se trata, en pocas palabras, de dos variantes del ciclismo de montaña adaptadas al entorno invernal: toman la geometría y el manejo de una bicicleta BMX y los combinan con el deslizamiento propio del snowboard. La rueda delantera se reemplaza por un esquí pequeño, mientras que la rueda trasera se sustituye por una tabla, lo que permite al rider moverse con agilidad por pendientes empinadas y por nieve no compactada. Exigen, eso sí, un nivel técnico alto y, sobre todo, un conocimiento muy fino del terreno, porque no perdonan errores cuando la nieve está pesada.
Mirko, que vive en San Martín de los Andes, me cuenta mientras se sirve un té que la temporada viene siendo intensa y que el Cerro Bayo, por la calidad de su nieve polvo y por la variedad de su relieve, se transformó en uno de sus lugares predilectos para entrenar. Lo que no imaginaba es que este sábado la montaña le iba a pasar una factura que, por suerte, terminó en un susto.
La caída y lo que vino después
El episodio ocurrió durante un descenso fuera de pista. Mirko perdió el control en una zona de nieve profunda, se fue varios metros pendiente abajo y terminó detenido en la base del corredor. Salió ileso, sin lesiones, pero con la lección que suelen dejar estos accidentes cuando se tiene la suerte de contarlo: en terreno no balizado, la primera obligación de cualquier integrante del grupo no es seguir esquiando ni pedir ayuda a los gritos, sino verificar el estado del compañero caído antes de cualquier otra cosa. Lo dijo con una calma que impresiona: en esos segundos uno se da cuenta de que la montaña no te regala nada y de que la seguridad se construye antes de calzarse las botas.
“Cuando te caés en nieve polvo, lo primero que tiene que hacer tu grupo es mirarte a los ojos y verificar que estés bien. Si nadie te ve, nadie te ayuda.”Mirko Luqe, deportista de San Martín de los Andes
Antes de despedirnos, mientras la cafetería empieza a llenarse de riders que esperan su turno en los medios de elevación, le pregunto a Mirko qué les diría a quienes están pensando en sumarse al snowscoot o al snowbike esta temporada. Me mira fijo, como hacen los que saben que una respuesta rápida puede no servir de mucho, y me responde con una frase que, me parece, resume buena parte de lo que vino a contarme hoy acá, en este pueblo cordillerano donde la nieve nunca termina de sorprender: andá siempre con gente de confianza, contale a alguien dónde vas y, si te caés, quedáte quieto hasta que alguien te encuentre.
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