Una aerolínea neuquina que apuesta a las nubes para acercar la provincia de punta a punta
Desde esta semana, dos rutas aéreas internas conectan la capital con Chos Malal y con el aeropuerto de Chapelco. Son vuelos de 50 minutos en aviones biturbo hélice de 19 plazas, con tarifas que arrancan en 140.000 pesos el tramo hacia el norte neuquino y llegan a 175.000 hacia San Martín de los Andes.
Son las nueve y cuarto de la mañana de un lunes cualquiera en el aeropuerto de Neuquén capital, y ya se percibe ese movimiento pausado de los días en que un avión chico está por levantar vuelo: un puñado de pasajeros acomodando el equipaje de mano, personal de rampa cruzando la pista, un café servido a las apuradas en el bar de la terminal. Desde esta semana, esa escena se repite con una novedad que, por estos pagos, suena casi a hito logístico: dos rutas aéreas internas que conectan a la capital neuquina con Chos Malal, en el norte provincial, y con San Martín de los Andes, en el sur cordillerano, a través del aeropuerto de Chapelco.
El primer vuelo de la flamante conexión despegó el lunes pasado a las 10, con destino al norte neuquino, y desde entonces la oferta quedó formalmente habilitada con frecuencias todavía limitadas pero concretas: dos veces por semana a Chos Malal y tres veces por semana a Chapelco, operadas con aeronaves biturbo hélice de 19 plazas, un modelo habitual para rutas cortas de montaña por su capacidad de despegue y aterrizaje en pistas chicas.
Los horarios y las tarifas, punto por punto
- A Chos Malal: lunes, salida a las 10:00 y regreso a las 11:20; jueves, salida a las 13:10 y regreso a las 14:25. El tramo cuesta 140.000 pesos y la ida y vuelta, 280.000.
- A San Martín de los Andes (Chapelco): martes, jueves y sábados, en todos los casos con salida desde Neuquén a las 10:00 y regreso a las 11:20. El tramo cuesta 175.000 pesos y la ida y vuelta, 350.000.
- En ambos destinos el vuelo dura 50 minutos, contra las aproximadamente seis horas que insume el colectivo por tierra, cuyo tramo a Chos Malal ronda los 99.600 pesos y a San Martín de los Andes, en servicio cama, los 137.000 pesos.
Llego hasta la zona de embarque conversando con Josefina, una vecina de Chos Malal que viajó especialmente para tomar el avión de regreso a su pueblo después de un trámite médico en la capital. Me cuenta, con esa mezcla de entusiasmo y desconfianza que todavía genera acá cualquier anuncio nuevo, que para ella la diferencia es enorme. "Yo antes perdía el día entero entre colectivos y conexiones; ahora en menos de una hora estoy en mi casa y todavía me da tiempo a cocinar la merienda", dice, mientras acomoda en el compartimiento superior un bolso con facturas para los hijos que la esperan en el pueblo. Su frase resume, sin proponérselo, el espíritu del proyecto: una provincia pensada de norte a sur, no sólo para el turista que llega, sino para el vecino que necesita atenderse, trabajar o visitar a los suyos.
Una apuesta con respaldo oficial y paciencia empresaria
El subsecretario de Turismo provincial, Sergio Sciacchitano, explicó a este portal que el objetivo central es que "los vuelos perduren en el tiempo, no sólo para fomentar el turismo sino para ayudar a la comunidad a estar más conectada por temas laborales o de salud". Para eso, la provincia aporta fondos que cubren un piso del 80 por ciento de ocupación por vuelo; si las 19 plazas se venden completas, ese aporte público se reduce a cero y el esquema se autofinancia.
La idea, según confiaron fuentes de la empresa operadora, es crecer de manera gradual, empezando con aviones chicos para garantizar niveles altos de ocupación y, eventualmente, escalar a aeronaves de mayor capacidad si la demanda lo justifica. Los pasajes se consiguen en el sitio web de American Jet y en agencias de viajes de Neuquén que fueron habilitadas para operar las rutas, mientras que para consultas está disponible el correo de la compañía. La disponibilidad de septiembre ya es escasa, por lo que conviene reservar con anticipación, sobre todo si la idea es aprovechar el fin de semana largo en Chapelco o resolver un trámite en el norte antes de que termine el mes.
Antes de subir al avión, Josefina se da vuelta una última vez desde la escalerilla y me deja una reflexión que, me parece, condensa lo que muchos neuquinos sienten frente a esta novedad: "Al final lo que cambia no es sólo el tiempo, es que dejas de pensar que ir a Chos Malal o a San Martín es un viaje y empezás a pensarlo como una salida más, como cualquier otra". Esa ilusión de cercanía, tantas veces prometida en papeles oficiales y pocas veces concretada, es lo que esta semana, por fin, empezó a despegar desde la pista neuquina.
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