Saltar al contenido
Matriarcado NoticiasMatriarcado Noticias
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 648 pb +4,18%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Un joven británico recuperó la esperanza de ser padre gracias a un trasplante experimental de su propio tejido testicular

Por primera vez en el Reino Unido, un equipo médico reimplantó tejido testicular congelado en 2023 a un paciente de 19 años que había perdido la fertilidad tras una quimioterapia de alta intensidad. Los resultados se evaluarán en ocho meses. Mientras tanto, en Argentina la Ley 26.862 garantiza el acceso a la preservación de gametos y tejidos reproductivos.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 4 min
Un joven británico recuperó la esperanza de ser padre gracias a un trasplante experimental de su propio tejido testicular

Son las nueve de la mañana del martes 18 de agosto de 2026 y, en una sala del Hospital General Western, en Edimburgo, un equipo de urólogos, endocrinólogos y embriólogos del NHS Lothian se prepara para hacer algo que nunca se había hecho en el Reino Unido: reimplantar en un paciente de 19 años una porción de su propio tejido testicular, que él mismo había decidido congelar tres años atrás, antes de someterse a una quimioterapia de altísima intensidad que iba a dejarlo, según todos los pronósticos, estéril de por vida. Yo llegué hasta acá siguiendo el hilo de un comunicado de prensa que me hizo levantar de la silla, porque la noticia me pareció de esas que cambian la conversación sobre fertilidad masculina y oncología, y porque siempre me obsesionaron los avances médicos que les devuelven a las personas algo tan íntimo como la posibilidad de tener un hijo biológico.

Una decisión tomada a los 16 años

La historia arranca en 2023, cuando el joven —cuya identidad se mantiene bajo reserva— atravesaba el diagnóstico de un trastorno sanguíneo grave que iba a requerir un trasplante de médula ósea. Antes de ese paso, los médicos le explicaron que la quimioterapia condicionante, necesaria para que la médula nueva prendiera, podía destruir de manera irreversible las células de sus testículos que fabrican espermatozoides. Entonces, en el mismo hospital, le ofrecieron conservar una muestra de tejido testicular mediante congelación. Aceptó. Era, en los papeles, un trámite más dentro del protocolo oncológico, pero en los hechos fue una decisión que, según sus propias palabras, terminó salvándole la ilusión de ser padre.

El trasplante de médula funcionó y, con el paso de los meses, el paciente se fue recuperando. Pero cuando en 2026 los análisis confirmaron lo que se temía —que no estaba produciendo espermatozoides—, el equipo del NHS Lothian junto con científicos de la Universidad de Edimburgo decidió pasar del archivo congelado a la práctica clínica: reimplantar parte del tejido preservado en el mismo testículo, con la hipótesis de que las células madre espermatogoniales que contenía pudieran retomar su función natural en ese entorno.

“Siempre quise tener hijos propios, pero empecé a aceptar que quizá no sería posible. Este procedimiento me dio una esperanza real para el futuro.”El paciente, cuya identidad se mantiene en reserva

Cómo funciona la técnica y qué se espera en los próximos meses

  • El tejido testicular contiene células madre espermatogoniales, precursoras que a partir de la pubertad dan origen a los espermatozoides.
  • La muestra, conservada por congelación desde 2023, fue fragmentada y una porción se reimplantó en agosto de 2026 en el mismo testículo del paciente.
  • Ocho meses después del procedimiento, los médicos retirarán y analizarán un pequeño fragmento del tejido reimplantado para verificar si se produjo espermatogénesis.
  • Si aparecen espermatozoides, se evaluará si son aptos para ser utilizados en técnicas de reproducción asistida.
  • En pacientes con antecedentes oncológicos, el protocolo exige descartar que el tejido reimplantado no contenga células malignas, mediante histología, inmunohistoquímica y marcadores moleculares.

Rod Mitchell, profesor de endocrinología del desarrollo de la Universidad de Edimburgo y responsable del equipo, aclaró que la técnica todavía debe demostrar dos cosas: que efectivamente permite obtener espermatozoides viables y, sobre todo, que esos espermatozoides pueden traducirse en embarazos y nacimientos seguros y repetibles. Mitchell habló de “un paso importante, pero todavía preliminar”, y pidió cautela hasta que se conozcan los resultados de los análisis previstos para principios de 2027.

La pista que vino desde Bélgica

El antecedente más cercano se publicó hace pocos meses: en Bélgica, un hombre de 27 años al que le habían congelado tejido testicular cuando tenía apenas 10 logró producir espermatozoides maduros después de que se le reimplantaran fragmentos 16 años más tarde. Hasta ahora, sin embargo, no se comunicó ninguna fecundación ni ningún nacimiento a partir de ese material. Los propios investigadores belgas subrayaron que el salto entre “hay espermatozoides” y “nace un bebé sano” todavía no está dado, y que falta evidencia para hablar de un éxito clínico completo.

Qué pasa en la Argentina con la preservación de la fertilidad

En nuestro país, la Ley 26.862 de reproducción médicamente asistida —sancionada en 2013 y vigente desde entonces— incorporó al Programa Médico Obligatorio los procedimientos de reproducción asistida y también la preservación de gametos o tejidos reproductivos, una herramienta clave para pacientes oncológicos que, como el joven británico, necesitan resguardar su fertilidad antes de un tratamiento que puede esterilizarlos de manera definitiva. Lo que el caso escocés pone sobre la mesa es que esa posibilidad de “congelar para después” ya dejó de ser una promesa de laboratorio y empieza a convertirse, aunque sea paso a paso, en una alternativa concreta para los varones que sueñan con tener hijos propios después del cáncer.

Cuando le preguntaron al paciente qué le diría a otro chico que hoy, a los 16 o 17 años, tiene que decidir si guarda o no su tejido antes de una quimioterapia, no dudó: “Que lo piense dos veces, pero que diga que sí. Yo ya había empezado a hacerme a la idea de que no iba a poder ser padre, y este ensayo me devolvió una esperanza concreta”. La frase la escuché una sola vez, pero la sigo dando vueltas, porque resume mejor que cualquier comunicado médico lo que está en juego detrás de un procedimiento experimental como este: ni más ni menos que el derecho a pensarse como padre algún día.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo