Un esquema colectivo inspirado en los pasanaku bolivianos promete acceder a un departamento a partir de cuotas de 500 dólares mensuales
La desarrolladora Spazios adaptó la práctica tradicional andina bajo el nombre "Tapiolaku" y le sumó instrumentos legales como escrituras con deuda explícita, condominio con usufructo y fideicomiso para reducir el riesgo de incumplimiento. El ciclo completo se extiende a 100 meses.
Una modalidad de ahorro grupal adaptada al mercado inmobiliario argentino permite que diez personas, con un aporte mensual de 500 dólares cada una, accedan a una propiedad de 50.000 dólares en ciclos de diez meses. La propuesta, presentada por la desarrolladora Spazios bajo el nombre "Tapiolaku", toma como referencia la práctica tradicional boliviana conocida como pasanaku y le incorpora mecanismos legales destinados a darles mayor seguridad a los participantes.
Vamos a los números: el grupo se compone de diez integrantes que aportan 500 dólares por mes, lo que conforma un fondo común de 5.000 dólares mensuales. Al cabo de diez meses, el capital acumulado asciende a 50.000 dólares y se destina a la compra de un departamento. Luego se realiza un sorteo y el beneficiario recibe la primera unidad, aunque debe continuar con sus aportes hasta completar todos los ciclos. Como explicó Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios, "al final de los 10 ciclos de 10 meses, o sea, en 100 meses, todos tienen su propiedad de 50.000 dólares". El proceso completo se extiende, en consecuencia, a ocho años y cuatro meses.
Tres niveles de protección frente al riesgo de incumplimiento
El principal punto crítico del esquema es que un adjudicatario podría dejar de pagar después de recibir su departamento, habiendo cancelado apenas una fracción de su valor. Para mitigar ese escenario, la propuesta contempla tres niveles de cobertura según el grado de confianza entre los integrantes.
- Escritura con deuda explícita: en la propia escritura se deja asentado que el adjudicatario mantiene una deuda con el resto del grupo equivalente a las cuotas que aún adeuda, lo que blinda al conjunto ante un eventual abandono.
- Condominio con usufructo: todos los integrantes figuran como condóminos de cada propiedad y le otorgan al beneficiario un usufructo, es decir, el derecho de habitar la vivienda sin pagar alquiler, mientras que la transferencia definitiva recién ocurre cuando termina el proceso completo.
- Fideicomiso: un fiduciario mantiene la titularidad de los inmuebles durante toda la operatoria, controla el cumplimiento de las condiciones y recién al cierre del ciclo suscribe la escritura a nombre de cada participante.
Además del riesgo de impago, el esquema contempla la suba del precio de las propiedades a lo largo de los 100 meses. Para evitar que quienes reciban su departamento en los últimos ciclos queden en desventaja respecto de los primeros adjudicatarios, la propuesta prevé ajustar las cuotas periódicamente tomando como referencia la evolución del mercado, de modo que el valor final de cada unidad se mantenga equivalente al aporte realizado.
En términos prácticos, el impacto inmediato para un hogar promedio que decida sumarse al Tapiolaku es el compromiso de reservar 500 dólares por mes durante una década, sin garantía de cuándo recibirá la llave, ya que el orden depende de un sorteo. A cambio, accede a una propiedad sin requerir un crédito hipotecario clásico y con distintos resguardos legales que, según la desarrolladora, apuntan a distribuir el riesgo entre todos los integrantes del grupo en lugar de dejarlo concentrado en una sola persona.
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