Tres clásicos que Filmin pone a un click: Dreyer, Kubrick y Coppola se cruzan en el catálogo
Un juicio del siglo XV, una sátira en plena Guerra Fría y la saga de los Corleone abren una selección que también pasa por Buster Keaton, Fritz Lang e Ida Lupino. Un repaso para elegir qué volver a ver este finde.
A veces uno se sienta en el sillón con la del streaming en la mano y lo único que quiere es que alguien le haga el trabajo de elegir. Filmin acaba de actualizar su catálogo con un puñado de clásicos que funcionan como mapa: están los nombres grandes, los géneros de siempre y la posibilidad de entrar por donde más le cuadre a cada uno. Les cuento por dónde anduve curioseando y qué me llevé de la primera vuelta.
Un juicio, una sátira y una mafia
La selección se abre con tres títulos que sirven de puerta de entrada a la oferta completa. Son películas de distintas décadas, pero las tres tienen algo en común: condensan un tema enorme en una puesta en escena memorable. Ahí van, en cualquier orden.
- ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964), de Stanley Kubrick, con Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn. La risa como forma de hablar del pánico nuclear.
- La pasión de Juana de Arco (1928), de Carl Theodor Dreyer, con Maria Falconetti, Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y Antonin Artaud. Un juicio del siglo XV filmado como si fuera hoy.
- El padrino (1972), de Francis Ford Coppola, con Marlon Brando, Al Pacino, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton. La familia, la mafia y el sueño americano de las costuras.
Lo que ofrece cada una
Lo que me gusta de ¿Teléfono rojo? es que Kubrick decide contar lo más serio con el registro más absurdo. La amenaza de una guerra nuclear que se decide por un botón se vuelve un disparate tragicómico, y los actores se lucen con personajes que parecen salidos de una revista de historietas. Es cine que todavía pica, porque la pregunta del final sigue siendo la misma: ¿puede la estupidez humana apretar el botón equivocado?
La pasión de Juana de Arco va por otro lado. Dreyer filma el proceso a la joven francesa como si fuera un documento: planos cerrados, caras iluminadas a veces de manera brutal, casi sin música. Verla hoy sigue siendo una experiencia incómoda, porque la película te obliga a quedarte mirando esos rostros el tiempo que el director quiere. No es un film de paisajes ni de grandes escenas: es un film de ojos y de paciencia.
El padrino, en tanto, es la invitación a reencontrarse con Coppola cuando todavía era un-director-que-había-que-descubrir. La trama de los Corleone funciona como espejo al revés del sueño americano: en lugar de ascenso limpio, hay poder heredado y violencia como idioma. Brando y un jovencísimo Al Pacino se reparten el corazón de la película, y la fotografía de Gordon Willis hace el resto: esa penumbra dorada que ya es un género en sí misma.
El resto del recorrido
Pero el catálogo no se agota en esos tres títulos. Para quien quiera seguir curioseando, Filmin suma a Buster Keaton con una comedia que se zambulle en lo fantástico, y a Fritz Lang con una propuesta de ciencia ficción emparentada con el expresionismo alemán —un clásico de esos que hay que ver al menos una vez en pantalla grande, aunque sea en casa, con la luz apagada y un buen parlante. En el rubro suspenso aparece Ida Lupino, la gran directora inglesa, con una película de apenas 71 minutos donde toda la tensión cabe adentro de un auto: ideal para una noche de lluvia.
Como verán, la selección permite ordenar la búsqueda por género, por director o por elenco. Está pensada para el espectador que ya vio los hits y quiere ir por las ramas, pero también para el que nunca se acercó a Dreyer o a Lang y necesita que alguien le acerque la escalera. Yo, si me obligan a elegir una sola para volver a ver esta semana, me quedo con ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú: es corta, es divertida y, mirándola en este 2026, da un poquito de escalofríos de los que sirven. ¿Y ustedes, por cuál arrancan?
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