Stallone, el Batman que no fue: la historia secreta del corto que casi cambia todo en 2003
Sandy Collora lo convenció con una llamada, Mark Hamill se subió como Joker y todo se frenó en una prueba de vestuario. La crónica del fan film más caliente de la Comic-Con y del sueño que se evaporó.
Me imagino la escena y se me dibuja una sonrisa: Sandy Collora, fanático de toda la vida, sentado frente a Sylvester Stallone en una mesa, tirándole el lance más audaz que se le pueda ocurrir a un director sin un peso. Le dice, básicamente, que está armando una peliculita de Batman, sin dinero y sin permiso de nadie. Stallone, que viene de cargarse al Enemigo Público en las taquillas de los ochenta, pregunta con ese tono suyo entre curioso y sobrador si los estudios no van a meterse en el medio. Collora respira, le explica el plan, y el neoyorquino, después de una pausa, le dice que sí. La conversación quedó registrada en el documental "Behind the Mask: The Batman Dead End Story" y es, a esta altura, material de colección.
Lo que siguió tiene gusto a película de aventuras. Con Stallone confirmado, Collora fue a buscar a otro grande: Mark Hamill, el actor californiano que se había ganado un lugar en la historia prestándole la voz al Joker en la serie animada de Batman de los años noventa. Para Hamill, la chance de volver al personaje en acción real, aunque fuera por un rato, era irresistible. Aceptó. Y así, casi sin querer, el cortometraje más chico del mundo tenía a dos leyendas del cine y la cultura pop a bordo, sin un dólar extra en el presupuesto y sin un contrato que los respaldara.
El traje que nunca se probó
Los dos sabían desde el arranque que Collora no tenía los derechos de Warner Bros. Se los había dicho de frente. La idea era mantener todo en la máxima discreción para que el estudio no les cayera encima antes de tiempo. El plan funcionó hasta que el equipo fue a la casa de Stallone para una prueba de vestuario. Ahí, en ese living, el actor contó algo que cambió todo: que había puesto al tanto a su propio entorno profesional. Apenas el equipo cruzó la puerta de vuelta, el teléfono sonó: Stallone se bajaba del proyecto. Hamill, fiel a su palabra, hizo lo mismo poco después.
- El corto se filmó igual, con otros actores, y se estrenó en la Comic-Con de 2003.
- La historia mostraba a Batman persiguiendo a Joker tras una fuga de Arkham, con la irrupción de un xenomorfo y un depredador que complicaban la trama.
- Se hizo con apenas 30.000 dólares y sin un solo acuerdo con Warner Bros.
- Después de la Comic-Con, circuló gratis por internet y se convirtió en objeto de culto.
Pero la historia no termina ahí, y eso es lo que a mí me sigue conmoviendo. Años más tarde, cuando el guionista y dibujante Frank Miller salió públicamente a decir que veía a Stallone como un Batman maduro, capaz de bancarse una adaptación de "El regreso del caballero oscuro", el actor no se hizo el desentendido. Respondió que se identificaba con la situación del personaje, con ese Batman grande, cansado, que vuelve cuando ya nadie lo espera, y agregó que, si la energía seguía ahí, podía ser una revelación. No pasó de esas palabras, claro. Pero quedó flotando la idea de un Batman que nunca fue y que, por un par de llamadas y una prueba de vestuario, estuvo más cerca de lo que cualquiera imagina.
“Me identifico con la situación del personaje. Si la energía sigue ahí, podría ser una revelación.”Sylvester Stallone
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