Samuel L. Jackson tiene una debilidad confesada y se llama Memoria letal
El actor eligió la película de 1996 con Geena Davis como su favorita para revisitar y hasta la puso por encima de todos sus demás personajes. Un guion récord, una recaudación que no alcanzó y una historia de espías con amnesia que se ganó el corazón del intérprete.
Te imaginás a Samuel L. Jackson, ya en la pausa de un rodaje, hojeando una revista vieja y deteniéndose en una foto de su propio pasado. Dice que la mira, se acomoda en la silla y suelta, casi con una sonrisa cómplice, que esa es la película que volvería a ver esta misma noche. Lo contó él mismo, con esa voz ronca que lo acompaña desde Pulp Fiction, y la elegida fue Memoria letal, el thriller de acción que filmó en 1996 junto a Geena Davis, actriz estadounidense nacida en Illinois y criada en Massachusetts, conocida por Thelma y Louise y por La mosca, entre tantos títulos.
La historia arranca con una maestra que no recuerda nada de su vida. Un día, en medio de una clase, se desmaya y desde entonces empieza a tener destellos de algo que no es su vida cotidiana. Entonces contrata a un detective privado para que la ayude a descubrir quién fue. Lo que va apareciendo es mucho más oscuro de lo esperado: su verdadero nombre es Charly y trabajaba como asesina para la CIA. Esa revelación corre la película del policial íntimo a la acción de espías sin escalas.
Jackson la cuenta desde el recuerdo
“Mi personaje favorito es una especie de detective privado un tanto excéntrico, un tipo un poco loco: Mitch Hennessy de Memoria letal. Me encanta esa película, me lo pasé genial con Geena Davis.”Samuel L. Jackson
Esa frase la dijo el propio Jackson y deja varias cosas en pocas líneas. Primero, que la película le ganó al resto de una filmografía enorme, con más de cien largometrajes en su haber. Segundo, que su Mitch Hennessy le ganó al resto de sus personajes, incluyendo a Jules Winnfield, a Mace Windu y a Nick Fury. Tercero, y acaso lo más jugoso, que se lo pasó bien con Geena Davis, lo cual dice mucho del clima en el set, porque en pantalla comparten una química áspera, de dos personas que se bancan mutuamente aunque no se soportarían en una cena.
Lo que también pesa en la elección
- El guion de Shane Black se pagó 4 millones de dólares, una cifra récord para un libreto en aquel momento, y después escribió otras marcas similares con Arma letal y La última llamada.
- La película contó con un presupuesto de 65 millones de dólares y recaudó 95 millones en todo el mundo, por lo que no llegó a ser un éxito de boletería para la productora.
- Con el tiempo se transformó en filme de culto y hasta se habló de una secuela que iba a dirigir Renny Harlin, pero el proyecto nunca se concretó.
Hay algo que me gusta pensar mientras miro atrás películas como esta. A veces los tanques no nacen tanques, nacen con un estreno tibio y se van acomodando en la memoria del público con los años. Le pasó a Blade, le pasó a muchos policiales de los noventa y le pasó también a Memoria letal, que hoy se recuerda como ese cruce improbable entre un policial con humor y una spy story con escenas de acción pesadas. Para mí, lo más interesante es que el propio Jackson, con su trayectoria encima, la ubique por encima de todo lo demás. Si él la elige, algo estará viendo cada vez que la pone.
La próxima fecha para verla, por ahora, no aparece en ninguna grilla: la cita es en casa, con el DVD o el streaming a mano, y la recomendación, palabra más, palabra menos, del mismísimo Samuel L. Jackson.
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