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VIE, 16 OCT 2026
Tecnología

Proteínas, AlphaFold y la promesa de fármacos hechos con inteligencia artificial

Mustafa Suleyman, uno de los cerebros detrás de DeepMind, repasa en su libro cómo los algoritmos ya están cambiando la investigación biomédica y qué falta para que eso llegue a la farmacia de la esquina.

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Nicolás SartoriTecnología · · lectura 3 min
Proteínas, AlphaFold y la promesa de fármacos hechos con inteligencia artificial

A mí me pasa cada vez que pido un turno con el médico: entro al consultorio con la sensación de que la tecnología ya resolvió todo y, sin embargo, el doctor sigue escribiendo a mano en la carpeta. Con las proteínas pasa algo parecido. La inteligencia artificial avanzó a una velocidad de vértigo, pero la medicina de todos los días todavía va a su propio ritmo. Lo concreto es que una herramienta llamada AlphaFold, creada por DeepMind, permitió analizar la estructura de las proteínas a una escala que antes era impensable. Y eso, que suena a tema de laboratorio, es la base sobre la que se investigan enfermedades y se diseñan medicamentos nuevos.

El dato no es menor. Durante décadas, descifrar cómo se pliega una proteína era un trabajo tan tedioso como armar un rompecabezas de diez mil fichas sin la imagen de la tapa. AlphaFold, en criollo, es como tener a alguien que mira la caja y te dice dónde va cada pieza. Eso multiplicó el conocimiento disponible y aceleró búsquedas que antes tomaban años.

Lo que dice Suleyman en su libro

Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind, recoge todo esto en La ola que viene: Tecnología, poder y el gran dilema del siglo XXI. Su idea central es simple: el ADN es información, y la ciencia ya tiene las herramientas para leerla, interpretarla y, eventualmente, modificarla. La IA es una de esas herramientas.

El siguiente paso que propone es juntar en un mismo modelo datos genéticos, químicos y clínicos. Hoy esas bases suelen vivir en silos separados, como departamentos de una empresa que no se hablan entre sí. Combinadas, podrían servir para detectar enfermedades temprano, orientar terapias y ajustar tratamientos a cada paciente. Eso es, en definitiva, la medicina personalizada de la que tanto se habla.

  • AlphaFold, de DeepMind, ya mapeó estructuras de proteínas a gran escala.
  • Los modelos de IA pueden simular secuencias moleculares y trabajar con enormes bases de datos biológicos.
  • Suleyman imagina un futuro donde los datos genéticos, químicos y clínicos se integren en un mismo sistema.
  • Empresas como Altos Labs investigan la reprogramación del epigenoma para frenar o revertir el envejecimiento.
  • El autor plantea que llegar a los cien años con buena salud podría volverse habitual, aunque aclara que hoy eso es una proyección, no un resultado.

Sobre el envejecimiento, el libro menciona a Altos Labs, una de las compañías que estudian cómo modificar los mecanismos que controlan la actividad de los genes, lo que se conoce como epigenoma. La idea es explorar formas de frenar o incluso revertir el paso del tiempo a nivel celular. A confesión de partes, relevo de pruebas: Suleyman no dice que ya lo lograron, dice que están investigando si se puede.

La cautela que también aparece en el libro

El propio Suleyman aclara el punto. Escribe que alcanzar los cien años en buenas condiciones es una previsión del autor, algo que imagina posible a partir de estos avances, no una realidad ya en la farmacia. Los desarrollos en análisis de proteínas y genética son la base, pero no el resultado final.

Y agrega algo que conviene no pasar por alto: si estas mejoras físicas y cognitivas se vuelven posibles, van a abrir preguntas serias sobre quién accede a ellas, cómo se regulan y hasta dónde tiene sentido empujar el cuerpo humano. Ahí el libro deja la ciencia y entra en la política, que suele ser el lugar donde estos temas se empantanan.

Si te quedaste con ganas de leerlo y querés opinar con algo más que el titular, mi consejo es este: no te quedes con el slogan de la tapa. Fijate qué dice el libro sobre el epigenoma, qué dice sobre los fármacos y qué dice sobre los plazos. Leé la letra chica, que en estos temas es donde vive la diferencia entre un avance real y una promesa de campaña.

NS
Nicolás SartoriTecnología

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