Pileta y rehabilitación: la terapia que usa el agua como aliada para recuperar el cuerpo
Una modalidad de fisioterapia que aprovecha la flotación, la resistencia y la temperatura del agua para tratar articulaciones, dolores crónicos y procesos posquirúrgicos. Cómo es una sesión, qué cuadros la indican y por qué no hace falta saber nadar.
Son las nueve y media de la mañana y en el centro de rehabilitación ya se escucha el rumor del agua que entra a la pileta. Marta, de Lanús, se acomoda en el borde con la ayuda de su fisioterapeuta y empieza, como cada martes, la rutina que le cambió los últimos meses: caminar dentro del agua, mover las piernas con la resistencia que ofrece el líquido y volver a confiar en una rodilla que después de la operación no le daba tregua. Lo que empezó como una indicación del traumatólogo se transformó en una especie de refugio. Cada vez que entra a la pileta siente que el cuerpo le pesa la mitad y que, por un rato, el dolor no la manda.
La terapia acuática, también llamada hidroterapia, es una forma de rehabilitación que se desarrolla en piletas de poca profundidad bajo la supervisión de fisioterapeutas o terapistas ocupacionales. No requiere saber nadar ni implica una rutina deportiva convencional: las sesiones se diseñan a partir de una evaluación individual y se adaptan al estado de salud, la condición física y los objetivos de cada persona.
Por qué el agua sirve como entorno terapéutico
Por qué el agua sirve como entorno terapéutico
- Flotabilidad: reduce el efecto de la gravedad sobre las articulaciones. Con el agua a la altura de la cintura, una persona percibe que carga aproximadamente la mitad de su peso corporal, lo que facilita ejercicios que serían difíciles o dolorosos en tierra firme.
- Resistencia: el agua ofrece hasta 700 veces más resistencia que el aire, lo que permite trabajar la musculatura sin necesidad de pesas ni otros equipos.
- Presión hidrostática: puede contribuir a reducir la hinchazón de tejidos blandos.
- Temperatura: el agua tibia favorece la relajación muscular y ayuda a mover mejor las articulaciones rígidas.
Una sesión puede combinar movimientos de movilidad articular, ejercicios de piernas y brazos, trabajo de equilibrio y práctica de marcha. La fisioterapeuta Jenea Smith, de la Universidad de Missouri, describió la modalidad como una fisioterapia con el aporte de la ingravidez: señaló que el trabajo en pileta puede emplearse para fortalecer el tronco y mejorar el equilibrio antes de avanzar hacia los ejercicios en tierra.
Yo terminé acá, en este consultorio que queda a pocas cuadras de casa, porque me cansé de tomar calmatorios y quería probar algo distinto. Probé y me quedé, me explica Marta mientras se seca la cara después de la sesión. En el agua me siento liviana, no me duele tanto la rodilla y puedo caminar sin que el miedo a caerme me paralice. Los cuadros para los que los médicos suelen indicar esta terapia son varios: artritis, dolor crónico, lesiones de rodilla, cadera, tobillo, cuello, hombro y zona lumbar, y procesos previos o posteriores a cirugías ortopédicas. También se la recomienda en fibromialgia, hernias discales, estenosis espinal y osteoartritis. En condiciones neurológicas como la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple y el accidente cerebrovascular, el sostén del agua permite practicar coordinación y marcha con menor riesgo de caídas.
Los programas suelen organizarse en ciclos cortos, que van de dos a ocho sesiones, con el objetivo de que la persona pueda luego continuar trabajando por su cuenta o migrar a una rutina en tierra. La indicación siempre es personal: la hace un médico o un fisioterapeuta después de una evaluación clínica, y la terapia funciona como complemento del tratamiento principal, no como reemplazo.
Antes de empezar cualquier programa de hidroterapia, conviene conversar con el profesional de cabecera y pedir una derivación específica. Después, en el agua, el cuerpo habla y uno aprende a escucharlo de nuevo. Cada sesión me deja mejor, me dice Marta mientras se acomoda el pelo mojado y mira la pileta vacía que ya está lista para el próximo turno. Yo no sabía que el agua podía ser una medicina, y resulta que lo es.
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