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VIE, 16 OCT 2026
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Niki afina pianos y abre cajas fuertes: cómo Roher convierte un oído prodigioso en un thriller de atracos

"Un talento único" llega al streaming con Leo Woodall como protagonista y Dustin Hoffman como su viejo maestro. Un thriller sólido, sin pretensiones de reinventar el género, pero ejecutado con oficio por el director canadiense ganador del Óscar.

AP
Ana Paula LedesmaCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Niki afina pianos y abre cajas fuertes: cómo Roher convierte un oído prodigioso en un thriller de atracos

Hay algo de ritual silencioso en ver a Niki entrar a una casa acomodada, abrir el piano de cola y quedarse quieto, escuchando lo que el resto de los mortales ni sospecha que está ahí. Esa quietud es la que decide el tono de Un talento único ("Tuner"), la película que Daniel Roher filmó después de ganar el Óscar con el documental Navalny y que ahora se puede ver en streaming. Es su primer largo de ficción y, también, una de esas apuestas que se sostienen enteramente en una idea: ¿qué pasa cuando alguien con un oído fuera de serie descubre que ese mismo oído le sirve para forzar cajas fuertes?

El protagonista, un chico joven con hiperacusia, se gana la vida afinando pianos en casas ricas y arreglando los instrumentos de los conservatorios. De día, trabaja en silencio, casi como un monje. De noche, o más bien en paralelo, participa con un grupo reducido en operaciones clandestinas donde su habilidad es la pieza clave. Leo Woodall, un actor inglés que se había ganado un lugar en la conversación con La pareja perfecta y The White Lotus, se banca el peso del personaje con una sobriedad que le viene como anillo al dedo: Niki no es un héroe carismático, es un profesional con un don incómodo, y Woodall lo entiende sin forzar nunca la nota.

La escena del camarín, o más bien del piano

Lo mejor de la película está en las escenas donde Niki trabaja sobre un piano. Roher se detiene en los mecanismos internos, en las cuerdas, en el movimiento de los martillos, y deja que sea el sonido el que arme la escena. El oído del personaje va un paso adelante de la imagen, y el director canadiense construye el suspenso desde ahí: no desde la persecución ni desde el disparo, sino desde el momento en que Niki detecta, en medio de una caja fuerte, una combinación que solo él puede escuchar.

“El sonido no ilustra la imagen; la conduce. Esa decisión se nota desde los primeros minutos y termina siendo la marca registrada de un film que podría haber sido genérico y no lo es.”Dirección de Daniel Roher

Dustin Hoffman, mientras tanto, aparece en un papel secundario con más peso del que el crédito sugiere: es el viejo afinador que le enseña el oficio a Niki y que, de alguna manera, funciona como brújula moral del personaje. La química entre los dos le da a la película algo de relato de aprendizaje y algo de buddy movie improbable, y le ahorra al conjunto esa sensación de thriller descartable que a veces sobrevuela a las producciones de escala media.

Tres thrillers de atracos con protagonistas de habilidades insólitas, para seguir en la misma línea

  • Dentro del diamante (Inside Man, 2006): Spike Lee dirige a Clive Owen como un ladrón que ejecuta un banco con un plan perfecto, donde lo más inquietante no es la violencia sino la inteligencia con la que manipula al negociador (Denzel Washington). Un clásico moderno del género que comparte con Un talento único la idea de que el atraco es casi un juego de ingenio.
  • Plan de huida (Way Down, 2021): un grupo de especialistas se mete en el Banco de España para llevarse un tesoro imposible. La particularidad es que el protagonista es un chico que sabe bucear mejor que nadie: otra vez, una habilidad muy específica convertida en la llave del golpe.
  • La casa de los mil cuerpos (House of 1000 Corpses, 2003): Rob Zombie cruza el atraco, el terror y el road movie con un grupo de jóvenes que cae en una trampa. No es un thriller limpio como Un talento único, pero es una prueba de cómo el género muta cuando le sumás personajes excéntricos en contextos fuera de lo común.

Volviendo a Un talento único, vale la pena aclarar lo que la película no pretende: no quiere reinventar el género ni dejarlo boquiabierto a uno con sorpresas narrativas. Los conflictos están planteados con claridad, el personaje tiene su don específico y las operaciones van subiendo en riesgo de manera ordenada. Lo que la sostiene es la ejecución: Roher sabe cuándo detenerse en el detalle y cuándo avanzar, sin meter planos de más ni escenas explicativas que nadie pidió. Para el lector de entre 40 y 60 que busca una historia de intriga sin demasiadas exigencias, es una opción más que razonable para un sábado a la noche.

La próxima fecha para tener en la agenda es la llegada de la película al catálogo de streaming en Argentina, donde ya se puede ver sin moverse del sillón. Si te copa la idea de un protagonista al que el oído se le volvió oficio y a la vez herramienta de delito, anotalo: es de esos thrillers que se disfrutan más si uno se deja llevar por el ritmo silencioso de las primeras escenas, las mismas en las que Niki, con la cabeza metida dentro de un piano, parece estar escuchando algo que todavía no pasó.

AP
Ana Paula LedesmaCultura y espectáculos

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