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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Neuquén le gana tres kilómetros al río y festeja el aniversario mirando el agua

La capital neuquina estrena el tramo más ambicioso del Paseo Costero entre Chocón y Aguado: veredas, bicisenda, mirador elevado y una inversión municipal de 15.000 millones de pesos que completa la apuesta de abrirse definitivamente al Limay y al Neuquén.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 3 min
Neuquén le gana tres kilómetros al río y festeja el aniversario mirando el agua

Son las nueve de la mañana del viernes y ya se respira movimiento en la ribera del río Neuquén, a la altura de la calle Chocón, en el barrio Confluencia. Las máquinas terminaron los últimos trabajos de señalización durante la madrugada, y los operarios municipales acomodan los últimos bancos del mobiliario urbano antes del corte de cintas previsto para el sábado 12 de septiembre, cuando la capital neuquina cumpla 122 años. La cita es en un tramo nuevo de más de tres kilómetros del Paseo Costero, que va de Chocón hasta la calle Aguado y se convierte en la inauguración más ambiciosa del proyecto que la ciudad viene empujando desde hace años.

Lo que se abre al público este fin de semana largo no es un parque más ni una plaza más: es la continuidad de un recorrido que, con esta incorporación, suma 33 kilómetros lineales pegados a la costa de los ríos Neuquén y Limay, aptos para caminar, andar en bicicleta o simplemente sentarse a mirar el agua. El tramo incluye pavimentación de la calle vehicular paralela, veredas de hormigón, bicisenda de concreto asfáltico, iluminación led y nuevo mobiliario urbano, una combinación que la Municipalidad diseñó pensando en que convivan peatones, ciclistas y vehículos en un mismo corredor ribereño.

Un balcón sobre el río

De toda la obra, hay un punto que concentra las miradas desde que arrancó la construcción: el mirador elevado que se montó en la proyección de la calle Figueroa, una estructura que funciona como balcón sobre el río y que se convirtió, según cuentan los propios vecinos del barrio, en el lugar desde donde mejor se ve la curva del Neuquén antes de juntarse con el Limay. La conexión en ese cruce es, justamente, lo último que quedó listo antes de la inauguración, junto con la señalización horizontal y vertical de todo el tramo.

Para llegar desde el centro, el recorrido es directo: se toma la traza ya existente del Paseo Costero hacia el sur, siguiendo la ribera del río Neuquén, y se avanza hasta el nuevo sector. No hay que pagar entrada, no hay que sacar turno ni reservar nada: el formato es abierto y gratuito, una decisión que el Ejecutivo municipal defendió desde el inicio del proyecto y que se repite en cada etapa que se habilita.

Una apuesta de 15.000 millones y una ciudad que deja de dar la espalda

  • La inversión total del tramo fue de 15.000 millones de pesos, financiados íntegramente con fondos municipales, según confirmó la gestión.
  • El tramo nuevo va de calle Chocón a calle Aguado, en el barrio Confluencia, y suma más de tres kilómetros a los 33 que ya tiene el Paseo Costero.
  • La obra incluyó pavimentación vehicular, veredas de hormigón, bicisenda de concreto asfáltico, iluminación led y mobiliario urbano nuevo.
  • El punto destacado es el mirador elevado en la proyección de calle Figueroa, que oficia de balcón sobre el río.
  • A futuro, un trámite judicial resuelto esta semana destrabará la licitación del tramo que bordea la confluencia de los dos ríos, desde el puente de Balsa Las Perlas hasta el Parque agreste.
“La ciudad completa, que estaba de espaldas al río, va a quedar mirando al río. Es un cambio de identidad, y lo hicimos con plata del municipio, sin deuda ni deuda ni deuda”María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete de la Municipalidad de Neuquén

Yo llegué al lugar por la mañana, cuando todavía había olor a pintura fresca en las barandas del mirador y un par de vecinos se asomaban a ver la curva del río con cara de no terminar de creer lo que tenían delante. Cristina, que vive en Confluencia desde hace más de veinte años, me dijo mientras acomodaba una planta en el cantero nuevo que ella siempre soñó con esto, que cuando chicos iban a la costa era todo barro y alambrado, y que ahora le cuesta hacerse a la idea de que la ciudad por fin se dé vuelta y mire al agua. Me dijo, ya alejándose, que lo único que quiere es que sus nietos crezcan knowing que el río es de ellos y no un patio trasero de nadie.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

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