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VIE, 16 OCT 2026
Tecnología

Muse de Meta te espía la agenda: cada hora anota quién te importa y qué le regalaste

El asistente de inteligencia artificial de la empresa de Menlo Park arma fichas automáticas de familiares, amigos y conocidos para anticiparse a tus consultas. Un investigador destapó las instrucciones internas y la compañía defiende el mecanismo.

NS
Nicolás SartoriTecnología · · lectura 4 min
Muse de Meta te espía la agenda: cada hora anota quién te importa y qué le regalaste

A todos nos pasó: estamos por mandar un mensaje y nos quedamos cinco minutos frente al celular tratando de recordar si a nuestra pareja le gustaban los claveles o las rosas. Bueno, prepárense para una noticia que divide aguas: ya hay un asistente que decide eso por nosotros. Se llama Muse y es la nueva criatura de Meta, la dueña de inteligencia artificial que pisa cada vez más fuerte. Y sí, viene con memoria. Pero no la memoria común y silvestre: una memoria que te registra a vos y a cada persona de tu entorno, con datos que se actualizan solitos cada hora. Si te suena invasivo, sentate, porque hay más.

Para que se entienda sin enredos, Muse es lo que en la jerga se llama un agente de inteligencia artificial: un chatbot con superpoderes que puede leer tu correo, mover archivos, hacer compras y hasta mandar mensajes en tu nombre. La sigla IA ya la conoce cualquiera, pero un agente es, básicamente, un programa al que le das permiso para actuar en tu lugar. Imaginate un asistente personal muy atento, pero con acceso a todas tus cuentas. Ahora multiplicá eso por toda la gente con la que hablás.

Qué encontró el investigador

Karan Joshi, un investigador independiente en seguridad informática e inteligencia artificial, le pidió al chatbot que le mostrara sus archivos internos durante una conversación normal. Y el bot, obediente como pocos, le pasó documentos donde se detallan las instrucciones que sigue para armar perfiles. Para que quede claro: no hackeó nada, simplemente le preguntó al asistente y este le entregó los planos de la casa.

Entre las rutinas detectadas aparece una que se ejecuta cada sesenta minutos y se encarga de fabricar fichas sobre familiares, parejas, amigos, colegas e incluso cuentas que el usuario sigue en redes sociales. Esas fichas se van enriqueciendo con información del vínculo, intereses en común, temas sin resolver, cumpleaños, aniversarios, cambios de domicilio, metas de ahorro compartidas y hasta discusiones pasadas. Todo respaldado por conversaciones o conexiones previas, aclararon desde Meta. Es decir: si alguna vez le contaste al asistente que peleaste con tu cuñado por el asado del domingo, queda guardado.

Qué dice Meta

Daniel Roberts, vocero de la compañía, le bajó el volumen a la preocupación y defendió el sistema: la información, según sostuvo, proviene de contenido público y de lo que el propio usuario decide darle. Además, aseguró que cada cuenta corre en una máquina virtual separada, un entorno informático propio que impide que otros usuarios o agentes metan la nariz. Para quienes no la conocen, una máquina virtual es, a grandes rasgos, una computadora aislada dentro de otra: cada usuario tiene la suya y no se mezcla con la del vecino.

Roberts además aclaró que Muse cuenta con un registro de auditoría, es decir, un historial detallado que el usuario puede revisar. También existe la posibilidad de borrar lo que se guardó en la memoria y de cortar la conexión con servicios externos que aportan datos. Y antes de mandar un correo o hacer una compra, el sistema pide confirmación. En criollo: tiene botones de borrar y un cartelito de ¿está seguro? antes de actuar.

Hasta acá, todo pintaba razonable. Pero hay un detalle que a mí, como periodista, me hace ruido y debería hacérselo a cualquiera: los controles están del lado de quien instaló Muse. Las personas registradas en esas fichas no tienen cómo revisar qué se guarda sobre ellas, ni cómo pedir que se elimine. Si tu primo, tu ex o tu terapeuta aparecen en una de esas fichas porque alguien los mencionó en una charla con el bot, ellos no se enteran y no pueden objetar nada. Acá la cosa empieza a parecerse más a un vecindario donde uno instala cámaras y los demás ni se enteran.

Lo que un usuario puede hacer hoy

  • Revisar el registro de auditoría de Muse y borrar la información guardada en la memoria cuando lo considere necesario.
  • Desconectar los servicios externos que alimentan al asistente con datos propios.
  • Exigir confirmación explícita antes de que el sistema mande correos o concrete compras.
  • Tener presente que cualquier persona mencionada en una conversación puede quedar registrada en una ficha sin que ella lo sepa ni pueda oponerse.

Como se ve, la promesa es seductora: que el asistente recuerde las flores de tu pareja o la factura del plomero suena cómodo y hasta tentador. Pero también significa entregar, casi sin darnos cuenta, un mapa detallado de nuestra vida y la de quienes nos rodean a un sistema que aprende de todo eso cada sesenta minutos. Antes de activar Muse o cualquier herramienta parecida, revisá los permisos que le otorgás, eliminá lo que no quieras que quede archivado y, sobre todo, hablá con la gente de tu entorno: ellos no tienen panel de control, pero tienen derecho a saber. Informate antes de darle la llave de tu vida digital a un bot. Aunque te diga que sí, recordar las rosas.

NS
Nicolás SartoriTecnología

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