Metro 2039 deja a Artyom de lado y apuesta por un sobreviviente sin nombre en los túneles de Moscú
4A Games mostró tres horas de gameplay de su próxima entrega, que llega en febrero de 2027 con cambios de protagonista, filtros artesanales y una superficie todavía más hostil. Una recorrida por lo que se viene.
Me acomodé en la silla con el café a medio tomar y la pantalla ya mostraba los créditos de 4A Games sobre un fondo de nieve y metal oxidado. Del otro lado, un desarrollador tomaba el mando y se internaba en un tramo de los túneles del metro de Moscú que todavía no vio la luz. Lo primero que llamó mi atención fue lo que no estaba: Artyom. El héroe eterno de la saga, el que cargó con la novela de Dmitri Glukhovski al hombro durante casi dos décadas, no aparece en Metro 2039. En su lugar, el juego pone al jugador en la piel de un personaje anónimo, conocido por ahora como El Desconocido, que se mueve entre facciones enemigas en una red de túneles donde el aire respirable empieza a ser un lujo.
La prueba arrancó en un asentamiento subterráneo de la línea Arbatskaya, en el centro de la red. Desde ahí, El Desconocido sigue una señal que viene del exterior y que empuja la exploración tanto hacia las profundidades del subsuelo como hacia la superficie congelada, esa que las últimas entregas apenas rozaban. Según me contaron en la sesión, la idea fue darle a la saga un nuevo punto de partida sin traicionar lo que siempre la hizo reconocible: la sensación de que cada lata, cada batería y cada filtro cuentan.
La máscara como protagonista
La mecánica central sigue siendo la que marcó a Metro desde 2010: los recursos mandan. Los filtros de la máscara de gas se fabrican con materiales recogidos de cadáveres y contenedores, y si se acaban, el reloj de supervivencia se mide en segundos. La máscara también acumula condensación y se rompe con los golpes, así que hay que limpiar el visor a mano en los momentos más calientes. Es un detalle chico que en pantalla se vuelve enorme: ver cómo el cristal se empaña justo antes de un cruce con mutantes genera una tensión que pocos juegos consiguen.
Sigilo, balas y monstruos que reaccionan a la luz
El sigilo es una opción válida pero no obligatoria. Se puede avanzar en silencio con eliminaciones cuerpo a cuerpo o cuchillos arrojadizos, o entrar a los tiros si el inventario lo permite. Las criaturas mutantes que aparecen tanto abajo como en la superficie responden al sonido, la luz y el movimiento, así que encender la linterna en el momento equivocado puede ser tan peligroso como disparar a ciegas. El diseño de sonido hace el resto: el respirador del personaje, el crujido del metal y las sombras que arma la propia linterna construyen una atmósfera de angustia sostenida que, al menos en estas tres horas, no decayó nunca.
A nivel técnico, la sesión corrió en 4K a 60 cuadros estables, con iluminación dinámica y trazado de rayos en tiempo real. Los requisitos definitivos para PC todavía no se publicaron, pero la impresión visual fue la de un salto generacional respecto a Metro Exodus. El juego llega en febrero de 2027 a PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC, y por ahora lo que se vio alcanza para entender por qué 4A Games se animó a mover el foco lejos de Artyom: hay material como para llenar otra década de túneles.
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