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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Maní y alergia: por qué una reacción leve de ayer puede transformarse hoy en una emergencia sin aviso

La advertencia de una especialista de Cleveland Clinic reordena lo que creíamos saber sobre las respuestas al maní: lo que pasó antes no anticipa lo que viene después. Una guía para leer las señales, actuar a tiempo y entender por qué la organización previa salva minutos decisivos, sobre todo cuando hay chicos en casa.

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Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 3 min
Maní y alergia: por qué una reacción leve de ayer puede transformarse hoy en una emergencia sin aviso

Son las siete y pico de la tarde en un consultorio del barrio de Palermo cuando me siento a leer, por enésima vez, las recomendaciones que vuelven a circular sobre alergias alimentarias. Lo que encuentro esta vez me frena: una alergista de Cleveland Clinic, Jaclyn Bjelac, pone blanco sobre negro algo que muchas familias argentinas todavía dan por sentado, y que sin embargo puede cambiarlo todo en cuestión de minutos. Que tu hijo haya probado una galletita con maní y solo se le haya enrojecido la boca no significa absolutamente nada respecto de lo que pueda pasar la próxima vez.

La especialista lo dice sin rodeos: no hay forma confiable de predecir la gravedad de una reacción futura a partir de lo que ocurrió en una exposición pasada. Esa es la primera gran noticia que hay que masticar despacio, porque va contra una lógica muy humana, la de pensar que si la vez anterior no pasó nada grave, esta vez tampoco va a pasar. La lógica de la alergia al maní, sin embargo, no funciona así.

Qué mirar, segundo a segundo

  • Dificultad para respirar o sensación de que el aire no entra como debería.
  • Garganta cerrada o como si algo apretara desde adentro.
  • Hinchazón marcada, sobre todo si afecta labios, lengua o párpados.
  • Mareos, sensación de irse al suelo o desmayo propiamente dicho.
  • Síntomas que aparecen al mismo tiempo en dos zonas distintas del cuerpo, aunque cada uno por separado parezca menor.

Bjelac insiste en algo que parece obvio pero no lo es: la anafilaxia puede empezar de golpe, sí, pero también puede arrancar con molestias que uno descartaría como moderadas y escalar después, cuando ya se perdió tiempo valioso. Por eso la indicación es observar cualquier cambio sin esperar a que los síntomas graves cedan solos, porque muchas veces no ceden.

“Ante cualquiera de esas señales, lo primero que hay que hacer es administrar la epinefrina recetada por el médico tratante y llamar a los servicios de emergencia sin demora, antes que cualquier otra cosa.”Jaclyn Bjelac, alergista de Cleveland Clinic

Los más chicos, un capítulo aparte

Acá la conversación se pone más densa y más necesaria. En bebés y niños pequeños, los síntomas pueden ser los mismos que en chicos más grandes, pero también aparecen formas de presentación algo distintas, que a un adulto desprevenido se le pueden pasar por alto. Esa variación hace más importante que cuidadores, familiares, maestras y cualquier persona que tenga al niño a cargo sepan de antemano qué observar y cómo proceder, sin tener que improvisar en el momento.

Y acá aparece, a mi criterio, la parte más poderosa del planteo de Bjelac: la preparación previa es parte central de la respuesta. No es un plus, no es un consejo para los más obsesivos, es literally el corazón del asunto. Tener un plan de acción claro, con la medicación al alcance de la mano y con la certeza de cuándo corresponde usarla, reduce la duda justo en el instante en que menos margen hay para dudar. Esa organización, además, no puede quedarse en una sola persona: todas las que forman parte de la vida del niño tienen que conocer los pasos, porque la emergencia no avisa en qué turno le toca a quién.

La prevención cotidiana sigue importando, claro, y nadie la descarta: saber dónde puede aparecer el maní escondido, desde una golosina hasta un plato que uno ni sospecha, y leer etiquetas con cuidado, baja las chances de una exposición accidental. Pero si esa exposición igual sucede, lo que va a definir el desenlace no es el susto que nos llevamos, sino si teníamos listo lo que había que tener listo.

“La reacción de ayer no es el mapa de la reacción de mañana, y la única forma honesta de cuidarse es asumirlo.”Lucía Mamaní, Sociedad y derechos
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Lucía MamaníSociedad y derechos

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