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VIE, 28 AGO 2026
Vida

Madrecitas de agua en acción: el plan de la UBA que mete peces nativos en los reservorios donde el dengue se esconde

Una cátedra de la Facultad de Agronomía cría y reparte a demanda dos especies de agua dulce que comen hasta cien larvas de mosquito por día. Ya llevan veinte mil ejemplares entregados en escuelas, barrios y organizaciones del conurbano.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos · 26 DE AGO DE 2026 · lectura 5 min
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Son las diez de la mañana y el pasillo de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, sobre la avenida San Martín, ya tiene ese movimiento desparejo de cualquier día de semana: gente que entra con mochilas, un par de bicicletas apoyadas contra la reja, un ventilador de pie girando sin convencer a nadie. En uno de los laboratorios del primer piso, dentro de peceras y bidones blancos acomodados sobre estanterías metálicas, nadan unos pececitos chiquitos, del largo de un dedo meñique, que desde hace un par de años se convirtieron en la apuesta más concreta que tiene la casa de estudios para pelearle al dengue sin sino a base de aletas.

Dos especies nativas que comen larvas por encargo

La Cátedra de Acuicultura trabaja con Cnesterodon decemmaculatus y Jenynsia lineata, dos especies que en la zona del Río de la Plata mucha gente conoce sin saberlo, porque aparecen solas en arroyos, zanjones y cunetas. Las llaman, genéricamente, madrecitas de agua. Lo que hace la diferencia es su apetito: un ejemplar adulto puede llegar a comerse cien larvas de mosquito Aedes aegypti en un día, que es justo el mosquito que transmite dengue, zika y chikungunya.

La clave del asunto, según me explican mientras me muestran una de las peceras, es que estos bichitos sebankan en lugares chicos y medio sucios, donde a una persona le cuesta horrores vaciar el agua o tirarle producto químico: piletas de lona que se arman y desarman, bebederos de perros, floreros de cementerio, tanques bajos, cunetas tapadas. En esos reservorios domésticos es donde las fumigaciones y las campañas de descacharrreo clásico suelen quedar cortas, y es también donde el mosquito deja las larvas que después se transforman en adultos voladores.

“Son peces de fácil manejo y bajos requerimientos, que naturalmente están acostumbrados a vivir en ambientes reducidos. No son difíciles de criar o transportar, y la Cátedra los entrega a demanda a la comunidad.”Alejandro López, licenciado en Ciencias Ambientales y responsable del proyecto

Lo que arrancó como una prueba piloto en 2022 ya tiene números para mostrar: entre 2024 y 2025, el equipo distribuyó más de veinte mil ejemplares entre vecinos, escuelas primarias y secundarias, centros de salud y organizaciones comunitarias. El programa funciona dentro de UBANEX, la línea de extensión universitaria de la UBA, y se articula con la Cooperativa de Recicladores del Oeste (RUO), que trabaja en varios municipios del conurbano bonaerense. La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró la iniciativa de interés ambiental.

  • Cnesterodon decemmaculatus (madrecita de agua) y Jenynsia lineata (overito o madrecita) son las dos especies que cría la Cátedra de Acuicultura de la FAUBA.
  • Un adulto puede consumir hasta 100 larvas de Aedes aegypti por día, según las mediciones del equipo.
  • Se adaptan a reservorios de agua estancada donde es difícil vaciar o aplicar químicos: piletas, bebederos, cunetas, floreros y estanques.
  • La entrega es gratuita y se hace a demanda: cualquier persona, escuela u organización puede pedir los peces para "sembrarlos" en su reservorio.
  • La iniciativa se enmarca en UBANEX, el programa de extensión de la UBA, y se articula con la Cooperativa de Recicladores del Oeste (RUO).
  • No reemplaza al descacharrreo ni a la fumigación: es una herramienta más dentro de un manejo integrado del mosquito.

La otra pandemia que no afloja

El contexto le pone peso a la experiencia. La temporada 2023-2024 cerró en la Argentina con más de 580.000 casos confirmados de dengue y 419 muertes, la peor cifra registrada hasta acá, con circulación viral durante todo el año y un corrimiento geográfico del mosquito hacia zonas donde antes aparecía poco. Frente a ese escenario, las medidas clásicas —descacharrreo, repelente, fumigación focal— sirven, pero no alcanzan por sí solas, y ahí es donde entra el control biológico como una capa más.

Ana Paula Baldonedo, coordinadora del proyecto, me atiende entre dos clases y me aclara, con una tranquilidad que agradezco, que cualquiera puede pedir los peces: "Las personas interesadas pueden solicitar los peces para sembrar en reservorios de agua de difícil vaciado o tratamiento químico", dice, y me pasa un número de contacto y una casilla de mail para que la nota sirva, también, de canal. La idea, repite, no es reemplazar nada, sino sumar una herramienta que es barata, durable y, sobre todo, no contamina.

Porque la otra cara del método es, justamente, la que apunta Alejandro López cuando hablamos del manejo integrado: "Esta es una opción sustentable porque reduce las aplicaciones de sustancias químicas, tiene una eficiencia alta y de largo plazo, a un costo muy bajo". En criadero, producir un pez sale centavos; mantenerlo, una vez que está en el reservorio, no demanda casi nada, y se reproduce solo si las condiciones acompañan.

Cómo sumarse al programa

  • La entrega se hace desde la Facultad de Agronomía de la UBA, en el predio de Parque Chas, y se coordina con la Cátedra de Acuicultura.
  • Los pedidos se canalizan por correo electrónico y por WhatsApp; no hace falta ser institución, alcanza con ser vecino o vecina.
  • Se puede solicitar una cantidad chica para un bebedero familiar o un lote mayor para escuelas, clubes u organizaciones barriales.

Antes de irme, mientras el sol le empieza a ganar al fresco en la vereda de Agronomía, le pregunto a Ana Paula qué le diría a alguien que escucha "peces contra el dengue" y levanta una ceja. Se ríe, mira la pecera y me contesta algo que, me parece, resume el espíritu del proyecto: "No es magia, es biología trabajando a favor nuestro, al alcance de la mano". Lucía Mamaní, Sociedad y derechos.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

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