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VIE, 16 OCT 2026
Vida

La primera comida del día y la pelea contra el reloj en las aulas argentinas

Una revisión de estudios vinculó saltarse el desayuno con peores resultados escolares en chicos y adolescentes, aunque sin probar causalidad. Una dietista de Cleveland Clinic propone preparaciones simples con proteínas y fibra listas desde la noche anterior.

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Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 4 min
La primera comida del día y la pelea contra el reloj en las aulas argentinas

Son las siete y pico de la mañana en un colegio primario de Morón y todavía hay grupos de chicos que entran al aula con el estómago vacío. Las madres y padres que los dejan en la puerta lo saben: organizar un desayuno en casa cuando hay que salir corriendo se parece, muchas veces, a una carrera de obstáculos. Sin embargo, lo que parece un problema de logística hogareña aparece cada vez con más fuerza en la literatura científica como un factor asociado al rendimiento escolar. Una revisión reciente de investigaciones encontró que no desayunar se relaciona con un menor desempeño académico en chicos y adolescentes, aunque la evidencia todavía no permite afirmar que sea la causa directa de las malas calificaciones.

Una dieta ordenada a partir del día anterior

La dietista Jennifer Hyland, de Cleveland Clinic Children's, suele sugerirles a las familias que piensen el desayuno la noche anterior, sobre todo cuando las mañanas son un caos. Esa organización previa es, según la especialista, la diferencia entre alcanzar a sentarse a la mesa y terminar saliendo con un paquete de galletitas en la mano. En su práctica cotidiana, recomienda dejar listas algunas preparaciones que resuelvan la comida sin exigir demasiado tiempo a primera hora: avena remojada, huevos ya hervidos y fruta lavada son algunas de las opciones que permite armar esa comida con menos tareas antes de salir. La propia Cleveland Clinic también propuso congelar sándwiches de huevo para calentarlos cuando hagan falta, una estrategia útil para hogares donde sobra poco tiempo entre que suena el despertador y suena el timbre del colegio.

“Después del ayuno nocturno pueden aparecer cansancio, menor claridad para pensar y lentitud física. Desayunar aporta energía para afrontar las primeras horas de actividad.”Jennifer Hyland, dietista de Cleveland Clinic Children's

La idea de fondo es que las prisas no terminen empujando a los chicos a pasar toda la mañana sin comer. En palabras de Hyland, después del ayuno nocturno aparecen cansancio, menor claridad para pensar y lentitud física, y desayunar aporta la energía necesaria para atravesar las primeras horas de actividad escolar. Cuando se trata de armar el plato, la especialista pide juntar dos componentes clave: proteínas y fibra, dos aliados para sostener la saciedad y evitar que el hambre reaparezca antes del recreo.

Opciones concretas para distintas edades y rutinas

  • Huevo acompañado de una tostada integral, una combinación clásica de proteína y fibra.
  • Cereal integral servido con leche y fruta, una opción rápida cuando el tiempo apura.
  • Yogur griego mezclado con granola de bajo azúcar, útil para quienes gustan de preparaciones frescas.
  • Avena remojada desde la noche anterior, que se puede comer fría o caliente.
  • Fruta ya lavada y cortada, lista para sumar a cualquiera de las opciones anteriores.

Hyland también advierte sobre un punto sensible: conviene reducir las opciones con mucho azúcar porque pueden dejar hambre al poco rato y provocar un descenso posterior de energía, justo en horario de clase. A la vez, aclara que las necesidades de proteína de los más chicos no deben darse por supuestas y que no existe una cantidad única adecuada para todos: la elección depende de las preferencias, la edad y el tiempo disponible en cada familia.

Qué dice la evidencia y qué no

Las investigaciones aportan motivos para prestar atención al hábito, aunque con límites claros. Una revisión sistemática que reunió 45 estudios encontró que comer por la mañana puede beneficiar la atención, la memoria y la función ejecutiva frente a continuar en ayunas. Los resultados, sin embargo, variaron según las pruebas aplicadas y las características de los participantes, y los beneficios aparecieron con más frecuencia cuando había una alimentación insuficiente o desnutrición de fondo.

Por separado, un análisis de 24 investigaciones observacionales vinculó la falta de desayuno con un mayor riesgo de desempeño académico bajo. Eso no demuestra que omitir esa comida provoque malas calificaciones, porque también pueden intervenir el descanso nocturno, las condiciones económicas del hogar, la alimentación general y las rutinas de estudio. La evidencia todavía no define un desayuno ideal ni permite asegurar beneficios sostenidos de los programas escolares que promueven esa comida, pero sí acumula señales consistentes sobre la importancia de no empezar el día en ayunas.

“La organización del día anterior puede ayudar a sostener el hábito.”Jennifer Hyland, dietista de Cleveland Clinic Children's
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Lucía MamaníSociedad y derechos

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