La pobreza trepó al 32,3% en el primer semestre y las canastas básicas presionaron más que la inflación
El encarecimiento de los alimentos y de los gastos esenciales redujo la capacidad de compra de los hogares y empujó a unos 15 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.
El INDEC difundió este jueves su informe de pobreza e indigencia correspondiente al primer semestre de 2026, un período en el que la suba de las canastas básicas volvió a superar la inflación general y deterioró la capacidad de compra de los hogares argentinos. Cubrir los gastos esenciales exigió una porción mayor de los ingresos familiares en un escenario donde, además, los salarios registrados perdieron poder adquisitivo y el mercado laboral mostró señales mixtas.
Vamos a los números
La Canasta Básica Alimentaria, que marca el umbral de indigencia, aumentó 21,6% durante el primer semestre del año, mientras que la Canasta Básica Total, que incorpora además otros bienes y servicios no alimentarios, trepó 19,8%. Ambas variaciones quedaron por encima de la inflación del período, estimada en 16,8% por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA).
- Pobreza: 32,3% de la población, unos 15 millones de personas, con alrededor de 1,9 millones más que en el segundo semestre de 2025.
- Indigencia: 7,5% de la población, cerca de 3,5 millones de personas, unas 538.000 más que en la medición anterior.
- Canasta Básica Alimentaria: suba de 21,6% en el semestre, por encima de la inflación.
- Canasta Básica Total: suba de 19,8% en el semestre.
- Inflación general del período: 16,8%.
- Brecha de los hogares pobres: sus ingresos cubrieron, en promedio, apenas el 64,1% de la Canasta Básica Total, con un faltante equivalente a $569.100 mensuales por hogar, a precios de agosto, según la consultora LCG.
El indicador tampoco fue uniforme dentro del país. La UCA desagregó los datos por género y por región, y la pobreza golpeó con mayor fuerza a las mujeres jefas de hogar y a los hogares con niños y adolescentes. En el Conurbano bonaerense, donde vive cerca de un tercio de la población argentina, el porcentaje de personas por debajo de la línea de pobreza superó la media nacional y se acercó al 38%, mientras que en la Patagonia y en Cuyo se ubicaron por debajo del promedio. En el Noreste y en el Noroeste, la indigencia alcanzó niveles sensiblemente más altos que en el resto del país.
La presión sobre el presupuesto de los hogares no llegó únicamente por los alimentos. El Observatorio señaló que los alquileres, las tarifas de servicios públicos y los pagos de gas, electricidad, agua y transporte también subieron más que numerosos ingresos familiares, y al ser gastos difíciles de reemplazar redujeron el dinero disponible para comprar comida y para cubrir otras necesidades básicas.
El mercado laboral acompañó ese cuadro. La UCA reportó una caída de los puestos registrados y un aumento de las ocupaciones informales y precarias. En paralelo, las estimaciones de la consultora Equilibra mostraron que el ingreso real registrado retrocedió 0,6% mensual en julio y 3,1% frente al mismo mes de 2025, un cálculo realizado con una canasta actualizada a partir de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18.
Qué le cambia a un hogar promedio
Para una familia tipo de cuatro integrantes, cubrir la Canasta Básica Total significó en agosto pasado un esfuerzo sensiblemente mayor que a fines de 2025: la suba semestral de casi 20% superó el ritmo de los ingresos y del índice general de precios. En los hogares pobres, además, la distancia entre lo que perciben y lo que necesitan para vivir se agrandó: sus ingresos apenas alcanzaron a cubrir poco más de seis de cada diez pesos del costo de la canasta, con un faltante cercano al medio millón de pesos mensuales por hogar. La consecuencia directa fue un menor margen para comprar alimentos, sostener el alquiler y pagar servicios sin resignar consumo ni caer en situación de indigencia.
Hacia adelante, las proyecciones de Equilibra, del Centro de Investigación y Acción Social y de Fundar coinciden en que, de no mediar cambios importantes en la dinámica inflacionaria y en la actividad, la pobreza podría estabilizarse hacia fines de 2026, aunque esa evolución seguirá condicionada por la carrera entre los salarios y el costo de cubrir las necesidades básicas.
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