"La llamada": el musical de Los Javis que hizo cantar a las monjas y soñar a dos pibas en Segovia
Antes de consagrarse en los escenarios y en la pantalla, la historia arrancó como un musical en un teatrito de Madrid. Recorremos el debut cinematográfico de Javier Calvo y Javier Ambrossi, que compitió por cinco Goya y se llevó el de mejor canción original.
Hay algo que me fascina de las historias que empiezan chicas y se vuelven enormes: el primer paso siempre se da en un lugar que nadie tiene en el radar. "La llamada" arrancó como un musical independiente en el Teatro Lara de Madrid, allá por 2013, y Calvo y Ambrossi lo escribieron pensando en ocho funciones. La respuesta del público fue tan rotunda que la sala tuvo que colgar el cartel de "agotado" durante meses y, después, el proyecto pegó el salto al cine. Así nació la primera película de Los Javis, con cinco nominaciones a los Goya 2018 en el bolsillo y una estatuilla ya guardada en la casa: la de mejor canción original, compuesta por Leiva.
Dos pibas, un campamento y un cruce improbable
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La historia pone a María y Susana, dos adolescentes de Madrid fanáticas del reguetón, a pasar el verano en La Brújula, un campamento cristiano de Segovia. Ellas forman Suma Latina, el grupo con el que sueñan con comerse al mundo musical, y mientras el resto de las chicas se entrega a los cantos religiosos, María y Susana traman planes para divertirse a escondidas de las monjas. Lo que ninguna de las dos imagina es que María empezará a ver apariciones de Dios, y que esas visiones van a obligarla a preguntarse quién es y qué quiere, en el peor -y el mejor- momento para hacérselo.
- Macarena García es María, la chica que ve a Dios y empieza a revisar su fe desde la raíz.
- Anna Castillo interpreta a Susana, su amiga del alma, que sueña con hacer reguetón mientras el campamento le pide rezos.
- Belén Cuesta se mete en la piel de la hermana Milagros, una monja que se saca el hábito a escondidas para cantar Presuntos Implicados frente al espejo.
- Gracia Olayo le da cuerpo a la hermana Bernarda, la más apegada a las reglas, que también carga sus propias contradicciones.
Cuando las adultas también se permiten dudar
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Hay una escena que se me quedó grabada: la hermana Milagros, interpretada por una Belén Cuesta enorme, se aleja del resto, vuelve a ponerse la ropa de calle y se mira al espejo para cantar temas de Presutos Implicados como si fueran rezos. En esos minutos, la película dice en voz baja lo que después va a gritar: que la búsqueda de identidad no entiende de edades ni de hábitos. La hermana Bernarda, la más fiel a las normas del campamento, también tiene sus tirones internos entre lo que le enseñaron y lo que le pasa por la cabeza. Entre las dos arman un contrapunto que es, a la vez, desopilante y profundamente humano.
“La canción compuesta por Leiva se llevó el Goya a mejor canción original en la gala de 2018. La película compitió, además, en otras cuatro ternas.”Premios Goya 2018
Como espectadora, lo que más me seduce de "La llamada" es esa mezcla improbable: comedia liviana, números musicales al palo y, debajo, un retrato respetuoso de pibes y adultos que se animan a revisar la fe, los mandatos y la diversidad. Y a vos, ¿qué te tira más: la música, el humor o los personajes? Si todavía no la viste, agendala: la podés encontrar en plataformas de streaming bajo el título "La llamada" y es una buena puerta de entrada al universo de Los Javis antes de que se consagraran con series como "Paquita Salas" o "Veneno".
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