Jonathan Lipnicki, el nene de Jerry Maguire que ahora se anima a lo oscuro: "Había rezado por un material así"
A los 35 años, el actor que conquistó Hollywood siendo un chico vuelve a las salas con Primetime, el thriller de Lance Oppenheim que se vio en Venecia y lo tiene como un villano inquietante junto a Robert Pattinson.
A esta altura, cuando uno piensa en Jonathan Lipnicki, lo primero que se le viene a la cabeza es esa cara de chico pícaro que le decía a Tom Cruise, en Jerry Maguire, que le hablaba a Dios todas las noches y que se sentía como un rey. Después llegó el roedor más querido del cine familiar con Stuart Little, y el mundo entero lo asoció para siempre con un pibe rubio de ojos enormes y sonrisa ancha. Por eso, cuando me enteré de que ese mismo pibe -ya con 35 años, barba de varios días y un cuerpo que la pantalla no se esperaba- se puso en la piel de un depredador sexual en Primetime, lo primero que sentí fue curiosidad. Y después, una vez que lo escuché hablar, algo de ternura: el tipo, lejos de esquivar el tema, lo abraza con una honestidad que desarma.
La película, que se presentó a comienzos de septiembre en el Festival de Venecia y se llevó una ovación de siete minutos, es el primer largo de ficción de Lance Oppenheim, un director que se había hecho un nombre en el documental. La historia gira en torno a los operativos televisivos del periodista Chris Hansen, que se hacía pasar por un menor en internet para desenmascarar a adultos que buscaban encuentros con chicos. Robert Pattinson se calza los trajes de conductor en este universo y Lipnicki, oriundo de California, es uno de los hombres que cae en la trampa. La pregunta que sobrevuela todo el filme es hasta dónde puede llegar el show televisivo cuando se cruza con el trabajo periodístico y con la policía.
Un papel que le daba miedo y que igual buscó
“Había rezado por un material oscuro. Quería algo que me obligara a salir de mi zona de confort, aunque confieso que nunca imaginé que iba a involucrarme con un personaje tan perturbador.”Jonathan Lipnicki, en declaraciones a la prensa
El actor es claro cuando cuenta por qué aceptó: llevaba años esperando un guion que le permitiera dejar atrás la imagen del nene prodigio. Cuando leyó el libreto, entendió que era su oportunidad. Y si algo le sacó el sueño fue una escena de desnudo frontal, una experiencia que ya había atravesado en la obra teatral Lost Girls, pero que acá, por el peso del personaje, sintió como algo completamente distinto. La desnudez, dijo, no fue lo más difícil: lo más difícil fue habitar la cabeza de un hombre así.
De niño mimado de Hollywood a villano adulto
- 1996: debuta en Jerry Maguire como Ray Boyd, junto a Tom Cruise y Renée Zellweger. Gana un Critics' Choice Award y un Young Artist Award por su labor como actor infantil.
- 1999: llega Stuart Little, la adaptación del clásico infantil que recauda cerca de 300 millones de dólares en todo el mundo y que tendrá una secuela en la que también participa.
- Etapa adulta: tras un paréntesis largo lejos de la pantalla grande, vuelve al cine de la mano de Primetime, su segundo protagónico en una sala como adulto.
- La vuelta coincide con un cambio de registro total: del nene que dialogaba con un ratón animado al adulto que se sienta frente a las cámaras de un operativo policial.
Lo que más me gusta de esta historia, y se los digo en primera persona, es que Lipnicki no intenta borrar su pasado. Lo nombra. Sabe que durante un buen tiempo fue "el nene de" y que en Hollywood eso suele ser una lápida. En lugar de renegar, lo toma como punto de partida: reconoce que creció, que el cuerpo cambió, que la cara se endureció, y que estaba esperando el papel que le permitiera demostrarlo. Primetime, por lo que se vio en la Mostra, parece ser exactamente ese papel.
La próxima cita con la película en la Argentina todavía no tiene fecha confirmada de estreno comercial, pero el material ya circuló en festivales internacionales y se espera que desembarque en salas locales durante el último trimestre del año. Mientras tanto, queda la imagen de un actor californiano que dejó de pedirle cosas a Dios todas las noches para empezar a pedirle, en su lugar, guiones como este.
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