Guía para descifrar los términos que figuran en una etiqueta de vino
Añada, blend, estate, tardío y orgánico no comunican lo mismo: algunos identifican procesos regulados, mientras que otros funcionan como recursos de comunicación de cada bodega.
La añada indica el año de cosecha de las uvas y no necesariamente el año en que el vino fue comercializado. Un ejemplar que llega a la góndola durante 2026 puede corresponder a la cosecha de 2023 o de 2025, según el período que haya permanecido en crianza. La barrica, el tanque de acero, el huevo de cemento o la botella influyen en su carácter final. Como las condiciones climáticas cambian entre temporadas, algunas añadas son más escasas o adquieren mayor demanda, especialmente en la gama alta.
Cuando una etiqueta menciona blend o corte, el producto fue elaborado con más de una cepa, con uvas procedentes de distintos viñedos o con uvas de diferentes cosechas. Los porcentajes de cada variedad no siempre aparecen impresos. En el caso de los vinos varietales, en cambio, el Instituto Nacional de Vitivinicultura exige que al menos el 85 por ciento de la composición corresponda a la cepa declarada. El 15 por ciento restante puede corresponder a otras variedades sin que el productor esté obligado a informarlas en el envase.
El término estate señala que las uvas provienen de viñedos propios de la bodega. Es una distinción relevante porque una parte importante de la producción argentina se elabora con uvas adquiridas a terceros. La expresión Single Vineyard, en tanto, indica que todas las uvas provienen de un único viñedo y aporta trazabilidad y singularidad al vino.
Dulzura, producción orgánica y puntajes
Los vinos tardíos se elaboran con uvas cosechadas fuera del período habitual, cuando ya presentan una madurez avanzada y una deshidratación parcial. La concentración de azúcar resultante deja algo de dulzor después de la fermentación, porque una parte permanece como azúcar residual. Se los suele sugerir para acompañar quesos o postres, aunque también se consumen en otras ocasiones. En los supermercados argentinos predominan las variedades blancas tardías.
Para que un producto sea rotulado como orgánico en la Argentina, debe haberse elaborado sin agroquímicos, pesticidas ni fertilizantes sintéticos y contar con la certificación de una empresa habilitada por el SENASA. Las etiquetas circulares que muestran puntajes de 90 a 100, por su parte, reproducen calificaciones asignadas por críticos internacionales y constituyen una herramienta de marketing. Su presencia no reemplaza la información productiva ni regulatoria del vino.
- Revisar la añada y el tiempo de crianza.
- Distinguir entre blend y vino varietal.
- Comprobar qué información aporta el origen de las uvas.
- Interpretar el término orgánico junto con su certificación.
- No confundir un puntaje de crítica con una garantía de calidad.
Ezequiel Ríos, Turismo y viajes. Para ampliar la información oficial sobre denominaciones, composición y certificaciones, se puede consultar al Instituto Nacional de Vitivinicultura o al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.
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