El último candombe de Rubén Rada: Montevideo lo despidió entre cantos, palmas y la presencia de León Gieco, Natalia Oreiro y Mollo
El Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo se llenó de gente durante siete horas para darle el adiós al músico uruguayo, que murió a los 83 años tras una neumonía bilateral. El presidente Yamandú Orsi decretó duelo oficial y pidió mantener el tono de alegría que el propio Rada había reclamado para su despedida.
Lo vi claro apenas bajé del taxi: la explanada del Palacio Legislativo ya era un hervidero mucho antes de las dos de la tarde. La fila daba vuelta por Avenida del Libertador y había gente sentada en las veredas, con termos y banderas, como si fuera a empezar un recital y no un velorio. Del otro lado de las vallas, un grupo de muchachos golpeaba la base de un tambor con la palma abierta, marcando el compás del candombe como quien no quiere dejar que se apague. Adentro, en el Salón de los Pasos Perdidos, la caja con los restos de Rubén Rada esperaba rodeada de flores blancas y de una pantalla que iba pasando imágenes del Negro a lo largo de las décadas: joven, con el pelo largo, tocando el piano con los ojos cerrados; ya grande, de saco, cantando delante de un estadio lleno.
La despedida que él mismo pidió con tono de alegría
El velatorio abrió sus puertas este jueves a las catorce y se extendió hasta las veintiuna, con ingreso por la puerta principal de Avenida del Libertador. Fue una ceremonia abierta al público en general, y por eso desfilaron familias enteras, chicos de quince años con buzos de la selección, viejas amigas delunderos y turistas que se enteraron por la calle de lo que estaba pasando. El sepelio quedó para el viernes veintiocho: el cortejo partirá a las once desde la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en el barrio Palermo, y se dirigirá al Cementerio del Norte. Quienes quieran sumarse tienen tiempo de organizarse; los que no puedan, lo van a seguir por la pantalla, igual que se sigue un partido.
El músico, nacido y criado en Montevideo, había fallecido el miércoles veintiséis de agosto a los ochenta y tres años, después de un mes de internación por una neumonía bilateral. La noticia cayó en la órbita rioplatense como caen las noticias que uno no quiere recibir: uno sabe que van a llegar, pero igual le duelen. Por eso el gobierno uruguayo, a través del presidente Yamandú Orsi, decretó duelo oficial para este jueves. Orsi pasó por el Salón de los Pasos Perdidos, se abrazó con la familia y después habló con la prensa. Recordó el vínculo personal que mantuvo con Rada y destacó la capacidad del Negro de meterse en cualquier público, sin pedir permiso.
“Esto no para. Nosotros somos medio apagaditos; él era para arriba. Alegría, alegría. Hasta el propio Rubén había pedido que su despedida tuviera ese tono.”Yamandú Orsi, presidente de Uruguay, en rueda de prensa en el Palacio Legislativo
En la misma rueda de prensa, Orsi se permitió dos anécdotas que pintan de cuerpo entero al personaje. Contó que Rada había actuado en Corea y que el público de allá lo había recibido como si fuera de la casa, y recordó que los militares uruguayos desplegados en el Congo tenían la costumbre de cerrar la jornada escuchando Mi país. Esas dos imágenes juntas resumen bastante la leyenda: un tipo que cantaba en clave montevideana y al mismo tiempo le cerraba el día a un soldado perdido en África.
Los argentinos que viajaron a despedirlo
Alrededor de las dieciséis, en uno de los momentos más conmovedores de la jornada, se vio algo que difícilmente se repita: León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo, los tres llegados desde Argentina para la ocasión, se juntaron con los hijos de Rada, con su esposa Patricia Jodara y con el compositor Jorge Nasser frente al féretro y cantaron Blumana. Después sonó Muriendo de plena y, sin que nadie lo pidiera, el salón entero se fue sumando con la voz y con palmas, marcando la clave del candombe como si el Negro todavía estuviera marcando el tempo desde el piano. Uno de los tres hijos del músico, Matías Rada, estuvo durante toda la tarde recibiendo condolencias con una mezcla de dolor y de firmeza que se notaba aun a varios metros de distancia.
- Quién fue despedido: Rubén Rada, músico, cantante y compositor uruguayo, fallecido el miércoles 26 de agosto a los 83 años tras un mes de internación por una neumonía bilateral.
- Dónde se realizó el velatorio: en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo de Montevideo, sobre Avenida del Libertador.
- Horario del velatorio: de 14.00 a 21.00 del jueves 27 de agosto, abierto al público en general.
- Figuras argentinas que viajaron a despedirlo: León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo, quienes cantaron junto a la familia.
- Autoridad presente: el presidente Yamandú Orsi, que decretó duelo oficial y recordó anécdotas personales con el músico.
- Próxima cita: el sepelio será el viernes 28 de agosto a las 11.00, con cortejo desde Isla de Flores y Santiago de Chile, en el barrio Palermo, hacia el Cementerio del Norte.
Me quedo dando vueltas por la Explanada mientras escribo esto, todavía con el ruido del candombe zumbándome en los oídos. Los argentinos que viajamos para esta despedida volvimos con algo que no se compra en el free shop: la certeza de que este país chico sigue siendo capaz de despedir a los suyos como se merece, con la frente alta y con palmas. La próxima cita ya está marcada: este viernes a las once, en Palermo, el barrio del Negro, cuando el cortejo arranque hacia el Cementerio del Norte. Quien pueda, que se sume; quien no, que lo siga desde algún bar con la radio prendida. Y en lo que reste del día, la pregunta que me dejó dando vueltas es la misma que le dejo a quien esté leyendo: ¿con qué canción o con qué recuerdo de Rubén Rada se queda cada uno?
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.