El Rojo se desangró en el mercado y ahora queda a la intemperie
Ávalos, Lomónaco y Gutiérrez se fueron en plena competencia y la dirigencia no trajo a nadie. Cómo queda el plantel del Rojo de Avellaneda de cara a lo que resta del torneo.
Arrancamos por la jugada que le cambió el aire al Rojo. En el cierre del libro de pases, Independiente vendió a sus tres figuras y no metió un solo refuerzo. Así, de un plumazo, se quedó con menos variantes en ataque y en defensa justo cuando el campeonato ya picaba en punta.
El que se fue primero fue el Gabi Ávalos, el hombre gol del equipo, que terminó recalando en Olimpia de Paraguay. La operación, ojo, no fue limpia: incluyó la cancelación de la tercera cuota y un porcentaje de la cuarta del pase de Zabala, más compromisos pendientes con el propio delantero. Entre todos los ítems, el Rojo embolsó 950.000 dólares. Suficiente para apagar alguna deuda, insuficiente para armar un plantel nuevo.
Después vino la venta más fuerte de la ventana: Kevin Lomónaco, el central que se fue al Elche de España por 5,5 millones de la moneda estadounidense. Pero tampoco acá la plata le quedó al Rojo limpia: parte de esos dólares se usaron para cancelar la deuda que el club tenía con el elenco español por el pase anterior de Marcone. Bragantino, el club de origen del defensor, también tenía porcentaje y cobró su tajada.
El tercero fue Gutiérrez, el chileno que se había transformado en la principal figur ofensiva del Rojo en el tramo caliente del torneo. Su salida dejó un hueco grande en el frente de ataque.
Un patrón que se repite
Lo de esta ventana no es un hecho aislado. En este ciclo ya se había visto algo parecido: Felipe Loyola se fue cedido a Pisa con obligación de compra de 5,5 millones de euros por el 70% del pase, atada a que el jugador sumara al menos cinco presentaciones. Sergio Barreto, en tanto, terminó transferido a Pachuca. En los tres casos de este mercado, las ventas sirvieron más para apagar compromisos viejos con otros clubes que para fortalecer al plantel de Avellaneda.
- Ávalos a Olimpia de Paraguay por 950.000 dólares (operación que incluyó deudas por Zabala).
- Lomónaco al Elche de España por 5.5 millones de dólares (parte se usó para cancelar deuda por Marcone y pagar a Bragantino).
- Gutiérrez, la figura ofensiva, también se desvinculó del club.
- No hubo incorporaciones para cubrir ninguno de los puestos vacantes.
El resultado es un Rojo con el plantel achicado, la columna vertebral debilitada y un cuerpo técnico que tendrá que reinventar la formación con lo que tiene a mano. La dirigencia, en tanto, sigue arrastrando los problemas económicos que se reflejan ventana tras ventana: cada venta termina siendo más una operación financiera para apagar incendios que una apuesta deportiva para pelear arriba.
Yo te tiro la pregunta y me quedo pensando en la respuesta: ¿cómo creés que puede responder este Independiente con el equipo que le quedó, en pleno campeonato y sin incorporaciones? Porque la pelota ahora la tienen los jugadores, pero también los dirigentes, que cerraron el mercado dejando al Rojo expuesto.
El fixture que viene
El Rojo deberá rearmarse rápido porque la agenda no espera. En lo que resta de la semana, el conjunto de Avellaneda tendrá que visitar a un rival directo en la pelea por la permanencia y luego recibirá en su estadio a un equipo que pelea arriba, con la obligación de empezar a sumar para no quedar lejos. Los próximos compromisos, con día y horario a confirmar por la liga, serán la primera prueba para ver cómo se planta este plantel diezmado.
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