El llanto de Sabalenka y una raqueta rota que volvió a sacudir Nueva York
La bielorrusa perdió la final del US Open ante Rybakina, descargó su bronca en el banco y se quebró en la premiación. En la conferencia explicó por qué eligió reventar la raqueta antes de hablar.
Lo que se vio en la cancha del Arthur Ashe fue pura impotencia disfrazada de furia. Aryna Sabalenka cayó 6-4, 5-7 y 6-2 ante Elena Rybakina en la final del US Open, saludó a su rival con la mejor de las sonrisas y, apenas giró hacia el banco, se descargó con la raqueta hasta partirlarla. La tiró a centímetros de donde estaba sentada y se quedó en silencio, con la mirada clavada en el piso, mientras el estadio empezaba a entender lo que acababa de pasar.
La número tres del mundo buscaba algo que muy pocas en la Era Abierta lograron: el tricampeonato consecutivo en Nueva York. No pudo ser. Rybakina, que ya tiene un Grand Slam en su vitrina tras Wimbledon 2022, manejó el primer y el tercer set con autoridad y cedió el segundo en el único tramo donde Sabalenka encontró aire.
Gestos, lágrimas y un pedido a las cámaras
Antes de subir al palco a recibir el trofeo de subcampeona, Sabalenka protagonizó dos gestos que dejaron hablando a más de uno. Cuando un camarógrafo se acercó para registrarla en plena catarsis, ella levantó la mano y lo echó, como diciéndole “dame un respiro”. Minutos después, ya en la premiación, la voz se le quebró en pleno discurso y el estadio la aplaudió de pie. La imagen recorrió el mundo: una campeona rota, pero de pie.
“Es realmente difícil controlar tus emociones cuando perdés en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Me habría puesto realmente desagradable allá. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera.”Aryna Sabalenka, en conferencia de prensa
Un patrón que se repite
- En 2023, tras perder la final ante Coco Gauff, Sabalenka mantuvo la calma frente a las cámaras pero rompió una raqueta camino a los vestuarios.
- Aquel episodio en Flushing Meadows motorizó la decisión de retirar las cámaras de los pasillos internos en los cuatro Grand Slams.
- Con el estallido de este domingo, el debate sobre los límites de la descarga emocional vuelve a instalarse en el circuito.
Yo te lo digo de frente: a mí esa imagen me partió el corazón. Verla llorar arriba del escenario, con la raqueta hecha pedazos a metros, me recordó que detrás de cada final hay una persona que se dejó la piel durante dos semanas. La pregunta que queda dando vueltas es simple y profunda: ¿hasta dónde llega la línea entre la descarga emocional y el fair play en los momentos más duros del tenis profesional? Sabalenka eligió romper la raqueta y no gritarle a nadie. Por ahora, le alcanza con eso.
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