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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Dolor de rodilla en la noche: cuándo hay que dejar de buscarle la vuelta y consultar al médico

Una almohada entre las piernas, hielo o calor y un analgésico al alcance de la mano suelen ser los primeros recursos. Pero cuando la molestia corta el sueño o cambia la rutina, conviene ir al especialista para identificar la causa y definir un tratamiento adecuado.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 4 min
Dolor de rodilla en la noche: cuándo hay que dejar de buscarle la vuelta y consultar al médico

Son las once de la noche y todavía queda gente caminando por la calle, algunos con el paso algo rígido, como si la rodilla derecha les pesara más de la cuenta. La escena se repite en cualquier barrio porteño cuando el termómetro baja y el cuerpo, después de todo un día parado, caminando o subiendo escaleras, empieza a pasar la factura. La pregunta es casi automática: ¿por qué ahora, justamente cuando uno se acuesta y lo único que quiere es dormir, la rodilla empieza a doler más que nunca?

Para entenderlo, consulté al médico Wesley Baker, especialista en medicina deportiva y atención primaria, que lleva años explicando que el dolor nocturno de rodilla no es un capricho del cuerpo sino una señal a la que conviene prestarle atención, sobre todo cuando empieza a interferir con el descanso o con las actividades más cotidianas.

Una almohada puede hacer la diferencia, pero no siempre alcanza

Antes de la consulta, hay gestos simples que suelen aliviar. Para los pacientes con artritis que duermen de costado, Baker recomienda ubicar una almohada entre las piernas. Si descansan boca arriba, sugiere colocarla debajo de las rodillas. Esa leve flexión, explicó, reduce la presión dentro de una articulación desgastada y ayuda a que el cuerpo se relaje sin que la articulación quede forzada en una posición incómoda. Sin embargo, el especialista insiste en que acomodarse mejor no resuelve el problema de fondo: solo disminuye la incomodidad mientras se coordina la consulta con un profesional.

Frío, calor o cremas, según el origen de la molestia

  • Calor: suele ser la opción más útil cuando el dolor es crónico y está asociado a artritis.
  • Frío: recomendado para lesiones recientes por sobreuso, sobre todo si hay hinchazón.
  • Geles, cremas y parches antiinflamatorios: son otras alternativas de alivio localizado que mencionó el especialista.
  • Antes de tomar un analgésico conviene revisar qué otros medicamentos se están usando, para evitar interacciones.

Baker aclaró que tanto el ibuprofeno como el naproxeno ayudan a bajar la inflamación, pero advirtió sobre las posibles interacciones con anticoagulantes, un punto clave para los pacientes mayores o para quienes ya están bajo tratamiento por otras razones. En esos casos, la elección de una alternativa como el paracetamol debe definirse con el médico tratante, no en la farmacia de la esquina.

Pero la pregunta del millón sigue ahí, dando vueltas en la cabeza: ¿por qué la rodilla duele más de noche? Baker lo explica con una imagen bastante clara: durante el día, el movimiento ayuda a mantener lubricada la articulación. Cuando uno se acorta y baja la actividad, esa lubricación disminuye y el dolor acumulado se siente con más intensidad. La presión sobre el colchón y una posición sostenida durante horas también pueden acentuar un problema que de día pasaba más desapercibido, tanto en una sola rodilla como en las dos.

Correr sobre pavimento, una carga que se paga al final del día

Entre las causas más frecuentes, el especialista mencionó lesiones, procesos inflamatorios y distintos tipos de artritis. También advirtió que correr sobre pavimento puede dejar una carga que recién se percibe cuando termina la jornada, algo que muchos runners amateurs descubren con el correr de los meses. Para esos casos, sugirió alternativas de menor impacto como la natación y el ciclismo, que permiten ejercitarse sin castigar tanto la articulación. En algunos casos de artritis, las rodilleras y los soportes ortopédicos pueden sumar, aunque siempre bajo indicación médica.

La señal de alarma: cuando corta el sueño o cambia la rutina

Entonces, ¿cuándo conviene dejar de probar soluciones caseras y pedir turno? Baker fue tajante: hay que consultar cuando el dolor persiste, cuando corta el sueño de manera regular o cuando empieza a dificultar actividades tan básicas como caminar, subir escaleras o levantarse de una silla sin pensarlo dos veces. En esos casos, insistió, el tratamiento depende de la causa y solo se puede definir con una evaluación clínica adecuada.

“Acomodarse mejor puede aliviar la incomodidad mientras se coordina la consulta, pero elegir un tratamiento requiere conocer qué la provoca.”Wesley Baker, especialista en medicina deportiva y atención primaria

En mi recorrida por centros de salud del Área Metropolitana, me crucé con Marta, de Lanús, que vive con dolor en la rodilla izquierda desde hace más de un año. Me dijo, mientras esperaba su turno para un control, que aprendió a dormir con una almohada entre las piernas y que eso le cambió la noche, pero igual sigue yendo al médico cada dos meses. Cuando le pregunté por qué no se quedaba solo con el truco, me respondió con una frase que resumen varios especialistas: porque yo quiero seguir jugando con mis nietos en la plaza del barrio y para eso necesito una rodilla que responda, no solo una almohada que me calme.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

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