Después del fuego en San Lorenzo Norte: seis camiones, una conversación pendiente y una puerta que recién ahora se abre
La Municipalidad de Neuquén retiró residuos acumulados durante años de una vivienda incendiada y recordó que cualquier familia puede pedir el operativo por la línea 147 o a través de la comisión vecinal, siempre con el consentimiento del propietario. Crónica de una asistencia que empieza con un llamado y se confirma con una firma.
Son pasadas las diez de la mañana en el barrio San Lorenzo Norte y todavía queda olor a ceniza en la cuadra donde, durante la madrugada, el fuego se llevó puesta una casa. Yo había llegado hasta ahí porque el día anterior la Comisión Vecinal había contado lo que estaba pasando y porque, en el municipio, alguien me explicó que la limpieza no se hace sola: se hace cuando alguien se anima a pedirla. Y acá, eso fue lo que terminó ocurriendo.
La escena que describe el subsecretario de Medio Ambiente, Cristian Haspert, es la de una vivienda donde los residuos y los objetos se habían ido sumando durante años sin que nadie pudiera resolverlo. Electrodomésticos arrumbados, bicicletas, calzado, madera, todo tipo de trastos de gran tamaño. Parte de esa madera estaba apilada sobre los techos y, cuando las llamas aparecieron, terminó siendo el combustible que propagaron el incendio y que volvió la situación mucho más peligrosa para quienes vivían ahí y para las casas de al lado.
Cómo se pide la asistencia
Desde la Municipalidad de Neuquén aclararon que las familias que no cuentan con medios para hacerse cargo de la limpieza pueden solicitar el operativo municipal. El procedimiento es bastante accesible: el pedido se canaliza por la línea 147 o acercándose a la comisión vecinal del barrio, y también puede ser gestionado por un familiar directo de quien habita la propiedad. Una vez que el municipio toma intervención, aporta personal, vehículos y contenedores, y lo retirado se traslada al Complejo Ambiental de la meseta.
- Llamar a la línea 147 desde cualquier teléfono.
- Acercarse a la comisión vecinal del barrio para que gestione el pedido.
- Pedirle a un familiar que inicie el trámite en nombre del dueño de la vivienda.
- Esperar la visita del equipo municipal y firmar la autorización de ingreso.
El punto sensible, el que en varias oportunidades trabó el arranque del trabajo, es el consentimiento. Haspert lo dijo con todas las letras: para que los equipos puedan entrar al domicilio hace falta que el propietario firme la autorización, y muchas veces ese primer paso implica sentarse a charlar, explicar cómo se va a hacer la tarea y lograr que la persona acepte la ayuda. Cuando ese permiso no llega, el operativo directamente no se concreta, por más que los vecinos y el entorno familiar estén pidiendo una intervención.
Lo que ocurrió en San Lorenzo Norte, después del incendio, fue justamente eso: el dueño dio su conformidad, allegados y vecinos se acercaron a colaborar y los trabajadores municipales pudieron meterse con los camiones hasta el fondo de la casa. Entre todos fueron sacando capas y capas de cosas acumuladas, mientras el fuego todavía resonaba en el recuerdo de la cuadra.
Para dimensionar lo que significa un operativo de estas características, vale la cifra que dio el funcionario: ya se retiraron seis camiones completos de residuos y, además, una caja de veinte metros cúbicos con materiales de gran porte. Todo terminó en el Complejo Ambiental, donde se hace el tratamiento correspondiente.
Mientras los trabajadores terminaban de cargar el último contenedor, una vecina del barrio, Marta, de San Lorenzo Norte, me decía con la taza de café en la mano que lo más difícil no es juntar la basura sino lograr que la persona afectada se deje ayudar. "Hasta que alguien le hable con paciencia y le explique que no lo van a juzgar, no hay forma de que la casa cambie", resumió, mientras miraba cómo se alejaba el sexto camión por la calle todavía empolvada.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Matriarcado Noticias