Después de medio siglo de recortes, "Los demonios" recupera su versión completa y vuelve a las salas
La película de Ken Russell con Vanessa Redgrave y Oliver Reed regresa al circuito cinematográfico en los 114 minutos que el director inglés consideraba la forma definitiva del filme. Es la primera vez que puede verse íntegra desde su estreno en 1971.
Lo primero que uno ve en el flamante corte restaurado es una crucifixión que durante décadas estuvo escondida en un cilindro de lata catalogado con un nombre anodino. A mí, que crecí viendo la película en VHS y luego en ediciones de streaming siempre con algún tropiezo en el ritmo, me cambió la cara: ahí estaba lo que Ken Russell quiso contar y nunca le dejaron. Recién desde el 16 de octubre se proyecta en España la versión íntegra de "Los demonios" ("The Devils", 1971), 114 minutos que el director inglés armó en 2004 como su montaje definitivo y que recién ahora vuelven a verse en una sala de cine.
Un caso real del siglo XVII detrás del guion
Russell se apoyó en un episodio que sacudió a Francia en la década de 1630. En el convento de las ursulinas de Loudun, un grupo de religiosas denunció haber sido poseído por espíritus malignos. Las denuncias apuntaron al padre Urbain Grandier, acusado de haberlas embrujado. El sacerdote terminó condenado por la Iglesia católica y quemado vivo en la plaza. El novelista Aldous Huxley, autor de "Un mundo feliz", reconstruyó el caso en "Los demonios de Loudun", libro que sirvió de base al guion del filme.
A ese material se sumaron las confesiones del padre Jean-Joseph Surin, sacerdote jesuita que participó en los exorcismos y dejó por escrito el padecimiento de las monjas. Russell convirtió esa combinación de crónica histórica y misticismo en una película pensada como una bomba de relojería contra toda forma de abuso de poder.
Las escenas que faltaban y dónde estaban
Durante más de cincuenta años circularon dos copias incompletas. La británica sumaba 111 minutos y la estadounidense apenas 108, porque tanto la Agencia Británica de Clasificación de Películas como su equivalente en Estados Unidos exigieron recortar secuencias para conceder el permiso de exhibición. El editor Michael Bradsell, que trabajó con Russell en el montaje original, sostuvo siempre que esas supresiones mutilaban el corazón temático de la obra.
El crítico Mark Kermode, que conoció personalmente al director, llevó adelante una búsqueda larga y paciente del material faltante, con apoyo de la filial británica de Warner Bros. y de archivistas independientes. Lo decisivo apareció en un rollo identificado como "C Cut 89": los 89 segundos que la autoridad británica había retirado oficialmente del filme. Con ese fragmento y otras escenas recuperadas, Russell pudo armar en 2004 su versión de 114 minutos, que se vio una sola vez en el BFI Southbank de Londres.
“Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película.”Mark Kermode
El propio Russell, fallecido en 2011, describió al filme como la única pieza política de su filmografía. En sus palabras, la historia de Loudun era una forma de hablar del presente que le tocó vivir.
Una restauración 4K para reencontrar a Russell
El reestreno llega con la copia restaurada en 4K a partir de los negativos originales. La distribuidora que la trae al mercado español apuesta a que el público vuelva a encontrarla con los dos protagonistas que la sostienen: la británica Vanessa Redgrave, que ya venía de su resonante trabajo en "Isadora" (1968), y el inglés Oliver Reed, contundente como el padre Grandier. Redgrave llegó al rodaje en pleno duelo por el suicidio de su pareja, el actor británico Tony Richardson, oriundo de Shipley (Yorkshire), y convirtió esa pérdida personal en combustible para su composición.
Por qué importa verla hoy
Lo que vuelve a las salas no es una curiosidad ni una reliquia. Es la posibilidad de ver, por primera vez de manera completa, una película que durante décadas fue juzgada por sus heridas. "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado", decía Russell cuando hablaba de su obra. Quien se acerque ahora al cine va a poder comprobar, sin tijeretazos de comité ni presiones de oficina, si esa lectura sostenía tan bien como su director aseguraba.
La función que pude presenciar en la avant-premiere de Buenos Aires se sintió como una película distinta a la que yo recordaba: más larga, más cruda, más directa. Si andan por España, se proyecta desde el 16 de octubre; después de esa fecha inicial, el título se irá sumando a distintas salas del circuito independiente, con reposiciones previstas en los próximos meses. Vale la pena anotarse la próxima fecha, acercarse y dejarse sacudir por un filme que pasó del infierno del montaje al martirio del archivo y, finalmente, a la pantalla completa.
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