Dead Man's Wire: cuando un rehén se cansó de pedir y decidió pedir en vivo
La nueva película de Gus Van Sant con Bill Skarsgård reconstruye el caso real de Tony Kiritsis, que en los años setenta tomó al hijo de un banquero y pidió hablar en la tele. Después de un paso discreto por los cines, ya se puede ver en una plataforma de streaming.
Lo primero que hay que hacer es sentarse tranquilo y dejar que la pantalla te lleve a Indianápolis, año 1977. En la sede de un banco, un hombre de saco y corbata entra como cualquier cliente, pero lleva colgado del cuello un dispositivo casero que parece una obra de fontanería con malas intenciones. Se llama Tony Kiritsis y no vino a pagar la cuota: vino a ajustar cuentas. Esa escena inicial, tensa y casi quieta, marca el pulso de toda la película y deja claro que acá no hay un villano de película de acción sino un tipo al que el sistema empujó hasta el rincón más oscuro.
Kiritsis había pedido un préstamo para comprar un terreno. Cuando el banco se lo negó, sospechó que la movida era quedarse con la propiedad para revenderla. La bronca fue creciendo hasta transformarse en algo más grande que un reclamo de plata. Tomó como rehén al hijo del dueño de la entidad y formuló dos pedidos bien concretos: una indemnización y la posibilidad de contar su versión en la televisión nacional, en vivo y para todo el país. Lo que empezó como una protesta individual se convirtió en un caso policial con cobertura periodística en tiempo real, una mezcla que a esta altura suena tristemente conocida.
Van Sant vuelve a mirar al margen
El cineasta estadounidense Gus Van Sant, que se dio a conocer en el circuito independiente con títulos como Drugstore Cowboy, Mi propio idio y la premiada Todo por un sueño, retoma aquí una de sus obsesiones de siempre: los personajes que chocan contra las reglas del sistema y buscan, a veces con métodos desesperados, una salida que el sistema no les ofrece. La cámara se pega al protagonista como si quisiera entender qué pasa por la cabeza de alguien que decide cruzar ese límite. La atmósfera recuerda al thriller urbano de los años setenta, ese cine donde la presión policial, los medios y la ciudad entera parecían un personaje más.
Skarsgård carga con la historia al hombro
El peso de la trama lo lleva el actor sueco Bill Skarsgård, un nombre que el público asoció durante mucho tiempo con el terror (especialmente por su papel de Pennywise en las dos entregas recientes de It) y que en los últimos años viene mostrando una veta más dramática. Acá compone a un Kiritsis con una incomodidad muy humana: no es un héroe ni un loco, es un hombre que se cansó de que no lo escuchen. La elección de Skarsgård, nacido en Estocolmo, le da al personaje un acento físico interesante, porque pone el cuerpo de alguien que parece siempre a punto de estallar pero se contiene, y eso hace que la tensión sea constante.
Un cierre con música y mensaje
Hacia el final, la película mete un recurso que en otros contextos puede sonar forzado pero que acá funciona: música del compositor y poeta estadounidense Gil Scott-Heron, una de las voces más del soul y el jazz de los setenta, autor de piezas que se convirtieron en himnos de protesta. Es un guiño que carga de sentido el desenlace sin que la película pierda el registro del thriller. La historia no cierra todas las puntas ni resuelve sus contradicciones, y eso es parte de lo que la vuelve interesante: deja al espectador pensando qué significa plantarse solo contra una estructura que te supera, aunque sea en vivo y por televisión.
Con un presupuesto que las fuentes especializadas estiman por debajo de los quince millones de dólares y una recaudación en salas que apenas rozó los 3,8 millones, el film tuvo un paso discreto por los cines. La chance de revancha llegó con el streaming: ya se puede ver en Movistar Plus, la plataforma que en la Argentina comercializa contenidos del catálogo de Movistar Plus, donde suele quedar disponible para suscriptores del paquete de series y películas. Si te copa el cine de género con intención autoral, o si te gusta Skarsgård lejos del maquillaje de payaso, es de esas pelis que conviene anotar antes de que se pierda en el fondo del catálogo. Próxima fecha confirmada: disponible desde ya en la app de Movistar Plus, en Argentina y otros países de la región.
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