Darío Giordano le contestó a su hijo Valentín con un comunicado: "Rechazo las acusaciones de violencia"
A un día del testimonio público del joven, el productor habló por escrito: pidió perdón por no haber estado a la altura en el duelo tras la muerte de Romina Yan, pero negó haber ejercido violencia física o emocional. Pidió resolver el conflicto puertas adentro.
Estoy leyendo el comunicado de Darío Giordano con el mate en una mano y la notebook en la otra, y la sensación que me queda es la de un padre que sabe que perdió algo que no se recupera con palabras, pero que igual las elige, una por una, para tratar de reconstruir un puente. El productor decidió hablar por escrito, a un día de que su hijo mayor, Valentín Yankelevich, relatara públicamente haber vivido episodios de violencia física y emocional durante su infancia y adolescencia, después de la muerte de su madre, la actriz Romina Yan, en septiembre de 2010.
Giordano fue al hueso desde el primer renglón. "Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia", escribió. La frase no es ambigua: el productor nacido en Buenos Aires y de extensa trayectoria en la televisión argentina eligió plantar bandera ahí, en la categórica, antes de cualquier otra cosa.
El duelo, los hijos y un pedido de perdón que no esquiva la autocrítica
Lo que el texto tiene de interesante es que, aun negando la violencia, Giordano abrió una puerta que muchos optan por cerrar con llave. Reconoció que la muerte de Romina Yan le partió la vida en dos y que, en medio de ese terremoto, le costó estar a la altura de lo que sus tres hijos necesitaban. "La muerte inesperada y repentina de Romina destruyó el mundo que conocía. Nunca imaginé vivir una vida sin ella", señaló, y sumó un reconocimiento que duele: "Aunque es posible que, en ese momento de duelo y dolor, yo no haya estado a la altura de lo que él y Franco necesitaban. Les pido perdón por eso".
Ahí está, a mi entender, el corazón del comunicado. No es una rendición, pero tampoco es un escudo total. Es un hombre que admite haberse quedado corto como padre, aunque descrea de la versión que circuló en los medios. Esa zona gris, esa ambigüedad, es la que deja pensando a más de uno: ¿se puede pedir perdón por el sin aceptar el maltrato? Giordano dice que no, y lo aclara: el pedido de perdón "no significa aceptar las acusaciones". Es un equilibrio finísimo, de esos que en un juzgado se llaman "reconocimiento parcial", y que en una mesa familiar se llama simplemente "no llegamos a tiempo".
“Los contactos y el poder no convierten una versión en verdad, ni le otorgan a nadie más derecho que a un padre a ser escuchado.”Darío Giordano, en el comunicado
Los hermanos, el abuelo Yankelevich y el mapa familiar después de Romina
- Valentín y Franco Yankelevich viven con su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, desde 2015, año en que la tenencia legal quedó a su cargo hasta que cumplieran la mayoría de edad.
- Azul, la hija menor del matrimonio, convivió con Giordano hasta el año pasado, según surge de la información disponible hasta el momento de publicación de esta nota.
- Romina Yan murió en septiembre de 2010, cuando sus hijos eran chicos, y desde entonces la estructura familiar se reorganizó más de una vez.
El productor cerró su escrito con un párrafo que parece pensado para bajar el tono de la discusión pública, no para ganarla. "No pretendo ganar una discusión pública. Quiero conservar la esperanza de que algún día podamos hablar de todo esto en la intimidad, sin intermediarios, sin cámaras y sin que nadie necesite hablar por nosotros", pidió. Es, en el fondo, un reclamo de intimidad en un tema que, le pese a quien le pese, ya dejó de ser privado.
Mientras tanto, lo que viene es incierto y, a la vez, bastante humano. Habrá que ver si Valentín, que ya es mayor de edad y eligió contar su verdad en público, acepta sentarse a conversar o si, por el contrario, sostiene su relato. Por ahora, lo único cierto es que hay dos versiones sobre la misma mesa, un padre que niega la violencia pero pide perdón, y un hijo que describió un infierno y quiere ser escuchado. La próxima fecha de esta historia, me animo a anticipar, no la va a marcar un comunicado: la va a marcar una conversación, si es que alguna vez ocurre lejos de las cámaras.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Matriarcado Noticias