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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Cuatro recetas de la huerta para defender el jardín sin química cuando llegan las plagas de primavera

Con el calor y la humedad crecen los hongos y se multiplican pulgones, ácaros y mosca blanca. El INTA propone preparados caseros a base de ortiga, ajo, naranja y cebolla que se elaboran con ingredientes de cocina y se aplican con un rociador común. Una guía paso a paso para sumarlos a la rutina del jardín.

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Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 4 min
Cuatro recetas de la huerta para defender el jardín sin química cuando llegan las plagas de primavera

Son las nueve de la mañana y el termómetro ya marca veintipocos grados cuando llego al taller de jardinería del centro comunitario de Olivos, donde esta semana se dicta un taller sobre preparados caseros para cuidar el jardín sin tener que salir corriendo a comprar un fungicida. La cocinera del lugar, Adriana, vecina de Vicente López, me recibe con un mate en la mano y un balde de diez litros lleno de agua verde oscura que, según me cuenta, lleva nueve días fermentando a la sombra del galpón. «Esto es purín de ortiga, mirá, ya casi no tiene burbujas, mañana lo cuelo y lo guardo», me dice mientras revuelve el líquido con un palo de escoba, como si se tratase de la sopa de un domingo. La escena resume, un poco, lo que viene pasando en cada vez más huertas y jardines de la zona norte del conurbano bonaerense con la llegada de la primavera: la gente busca alternativas caseras para defenderse de plagas y hongos antes de gastar una fortuna en agroquímicos.

Por qué la primavera y el verano cambian el mapa de plagas

El cambio de estación trae dos oleadas distintas de problemas, y vale la pena entenderlas antes de tirar cualquier preparado al azar. Cuando el calor se combina con humedad aparecen los hongos, que aprovechan esas condiciones para colonizar hojas y frutos tiernos. Más adelante, cuando el ambiente se vuelve más seco, el protagonismo pasa a los insectos y los ácaros, que además encuentran más comida disponible porque las plantas están en plena producción. Por eso conviene tener un plan para cada momento y no esperar a tener la planta invadida para empezar a actuar.

Tres reglas básicas antes de mezclar cualquier preparado

Antes de ponerse el delantal, hay un detalle que la gente suele pasarse por alto y que termina arruinando el trabajo: los recipientes. Siempre tienen que ser de plástico, vidrio o cerámica, porque los metálicos pueden liberar sustancias tóxicas para las plantas. También hay que preparar los macerados en un lugar ventilado y sin sol directo, y colar muy bien el líquido antes de cargarlo en el rociador para no terminar tapando la boquilla a la primera aplicación. Son tres pasos simples que ahorran muchos dolores de cabeza.

Las cuatro recetas que recomienda el INTA

  • Purín fermentado de ortiga: un kilo de ortiga fresca (o entre 100 y 200 gramos si está seca) en diez litros de agua. Se deja a la sombra entre 7 y 12 días, revolviendo a diario hasta que no salgan más burbujas. Antes de pulverizar, se diluye en la misma cantidad de agua. Sirve contra pulgones y hongos y, de yapa, aporta nutrientes al suelo. Conviene manipular la ortiga con guantes.
  • Macerado concentrado de ajo con alcohol: una cabeza entera de ajo licuada con medio litro de agua y medio litro de alcohol. Se guarda siete días en la heladera, se filtra y, al momento de usar, se diluyen 100 mililitros por litro de agua con un chorrito de jabón blanco neutro para que se adhiera a la hoja. Funciona contra ácaros, pulgones, mosca blanca, orugas y hongos.
  • Cáscara de naranja hervida: se hierve la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos, se deja enfriar y se pulveriza sobre las plantas. Resulta útil contra pulgones y cochinillas, que son una de las plagas más comunes en los limoneros y los rosales de la zona.
  • Cebolla en infusión: se cortan dos o tres cebollas medianas y se las deja reposar en agua hirviendo hasta 48 horas. El líquido se cuela y se aplica sin diluir. Se usa sobre todo contra pulgones y hongos en hojas tiernas.

Estas recetas no reemplazan a los productos químicos cuando el ataque ya es severo y la planta está muy comprometida, pero andan muy bien como prevención y en los primeros estadios del problema, cuando todavía se puede contener la plaga sin gastar de más. La idea, coinciden los técnicos, es incorporarlas a la rutina del jardín como se incorpora el riego o la poda: algo que se hace cada semana, casi por calendario, y no una carrera contrarreloj cuando ya se ven las hojas comidas. «Si lo hacés de entrada, no terminás desesperado después», cierra Adriana mientras ata un cartelito con la fecha de preparación en el balde de purín, como quien marca un tupper en la heladera.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

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