Cuatro hermanas, un secreto y el Tokio de los años 70: la serie de Koreeda que se le pasó a medio mundo
Estrenada casi sin aviso en Netflix, "Asura" es una miniserie de Hirokazu Koreeda que vuelve sobre sus obsesiones: la familia como territorio de silencios y la paciencia como forma de narración. Una joyita sepultada en el catálogo.
Te confieso algo: cuando terminé el primer episodio de Asura me quedé mirando el techo del living, con esa sensación que solo dejan las películas que no te apuran. Y eso que es una serie, no un film. Pero tiene toda la lógica cuando uno se acuerda de quién la firma: Hirokazu Koreeda, el japonés que hace años viene preguntándose, con la misma delicadeza de siempre, qué hacemos los unos con los otros cuando convivimos bajo el mismo techo.
La historia arranca en el invierno de 1979, en Tokio. Cuatro hermanas vuelven a juntarse después de mucho tiempo: Tsunako da clases de ikebana, Makiko es ama de casa, Takiko trabaja en una biblioteca y Sakiko se gana el pan en un bar como camarera. La reunión tiene un detonante concreto: Takiko cree que su padre anciano, Kotaro, tiene una amante y hasta un hijo escondido. Las otras lo escuchan, les cuesta digerirlo, y entre las cuatro firman un pacto de silencio frente a la madre, Fuji.
Lo que el secreto desordena
Lo lindo, y lo que vuelve a Asura tan Koreeda, es que ese descubrimiento no hace explotar la familia de un día para el otro. Funciona más bien como una piedra que cae en un lago que venía quieto: las ondas se reparten despacio, y cada hermana las recibe de un modo distinto. Takiko es la que lleva la sospecha original, la que mueve todo desde su biblioteca; Makiko carga con el peso de la maternidad y del hogar; Tsunako sostiene desde la enseñanza de la disciplina del ikebana; y Sakiko, la más joven, parece la que más esquiva el asunto hasta que no puede seguir esquivándolo.
Por qué esta serie se pasa por alto
Netflix la largó sin pena ni gloria, sin esos afiches que te aparecen en cada micro ni esas notas de prensa que te revientan el teléfono. Y es una lástima, porque los siete episodios le vienen como anillo al dedo al cine de Koreeda: cada hermana tiene su aire, sus escenas propias, su tiempo para respirar. Eso que en sus películas queda comprimido en dos horas, acá se estira con una calma que no se hace pesada.
El director, además, hace lo que sabe hacer: alterna el golpe emotivo con pequeños toques de humor cotidiano, esos momentos en que la familia se muestra en lo que tiene de más terrenal (una mesa servida, un rato en el bar, una clase de arreglos florales). Esa mezcla le saca el gusto a melodrama barato y mantiene a los personajes cerca, casi cerca del sillón de tu casa.
La próxima fecha para verla
Asura ya está disponible completa en Netflix, con sus siete episodios. La buena noticia es que, al ser de catálogo, no hay que esperar ningún estreno: se maratonea cuando uno quiera. La mala es que, por lo mismo, se le sigue escapando a la conversación pública, y lo más probable es que la termines recomendando vos a alguien de tu círculo antes que cruzarte con un comentario ajeno. Si te gusta Koreeda, si te gustan las historias de familia que no gritan pero duelen, o si simplemente querés darte el gusto de una serie distinta a todo lo que la plataforma te empuja, andá tranquilo: está ahí, esperando, escondida entre los lanzamientos que sí tuvieron cartel.
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