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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Cuando el cuerpo se desordena por dentro: seis claves que recomiendan las endocrinólogas para equilibrar las hormonas

Estrógeno, progesterona, cortisol, insulina y tiroides cambian a lo largo del día y del ciclo menstrual. Cuatro especialistas explicaron a qué señales conviene prestar atención y qué rutinas cotidianas pueden ayudar a que el organismo funcione mejor, sin buscar soluciones mágicas.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 4 min
Cuando el cuerpo se desordena por dentro: seis claves que recomiendan las endocrinólogas para equilibrar las hormonas

Son las nueve de la mañana en un consultorio de endocrinología en Buenos Aires y la sala de espera ya está llena de mujeres que llegan con una lista de malestares en la mano: cansancio que no se va con dormir, ciclos menstruales que se alteran sin aviso, antojos extraños y un humor que parece no responder a nada de lo que pasa afuera. Mientras espero para conversar con una de las profesionales que trata estos cuadros, pienso que casi todas las pacientes repiten la misma frase al sentarse: yo siento que algo se me desreguló, pero no sé bien qué.

Las hormonas no permanecen estables en ningún momento del día ni del mes, y eso es completamente normal: fluctúan de manera intencional con el sueño, con el ciclo menstrual y con el nivel de estrés. El problema aparece cuando esos niveles se alejan demasiado de sus rangos y el cuerpo empieza a avisar con síntomas concretos, como explican cuatro endocrinólogas consultadas para esta nota.

Qué pasa cuando las hormonas se desbalancean

El estrógeno y la progesterona son las hormonas que primero se mencionan cuando se habla de salud femenina, pero el organismo depende de muchas más: el cortisol, las hormonas tiroideas, la insulina y la melatonina también participan en procesos que van desde el metabolismo hasta el humor y el deseo sexual. La endocrinóloga Li-Shei Lin, especialista en reproducción y ginecología, advierte que la meta no es que los valores sean idénticos cada día, sino que el cuerpo funcione bien y las molestias estén bajo control. Rekha Kumar, profesora de medicina clínica en Weill Cornell Medical College, precisa que hay alteración cuando una o más hormonas se desvían de sus rangos y eso produce señales perceptibles.

Entre los síntomas que justifican una consulta aparecen las menstruaciones irregulares o ausentes, la fatiga que no cede con el descanso, las dificultades para dormir, los cambios de humor persistentes, la ansiedad, los sofocos, los sudores nocturnos y la disminución del deseo sexual, según el repaso que hacen las especialistas. También pueden presentarse cambios en el cabello o la piel, y variaciones de peso sin causa aparente.

Las causas son variadas y a veces se combinan: estrés sostenido en el tiempo, cambios importantes de peso, ciertos medicamentos y enfermedades como los trastornos de tiroides, el síndrome de ovario poliquístico y la insuficiencia ovárica prematura. La perimenopausia y la menopausia también generan transformaciones hormonales profundas: la endocrinóloga Carla DiGirolamo señala que entre el 80 y el 85 por ciento de las mujeres atraviesa síntomas en esa etapa, y que algunos pueden resultar verdaderamente debilitantes.

Seis hábitos que pueden favorecer el equilibrio hormonal

  • Hacer ejercicio con regularidad y en forma moderada, porque ayuda a regular la insulina, el cortisol, el estrógeno y la progesterona. La Asociación Americana del Corazón sugiere al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, más dos días de ejercicios de fuerza. La endocrinóloga reproductiva Sheeva Talebian aclara que los entrenamientos de alta intensidad elevan transitoriamente el cortisol, así que conviene alternarlos con sesiones más suaves.
  • Priorizar un sueño de calidad, ya que la melatonina y el cortisol dependen en gran parte del descanso nocturno. Las especialistas recomiendan mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, evitar pantallas antes de dormir y procurar entre siete y nueve horas de sueño.
  • Cuidar la alimentación con un patrón que incluya proteínas en cada comida, grasas saludables, fibra y suficiente agua, y reducir al máximo los ultraprocesados y el exceso de azúcar, que favorecen picos de insulina y desajustes posteriores.
  • Aprender a regular el estrés con prácticas cotidianas como la respiración profunda, la caminata al aire libre o el yoga, porque el cortisol crónicamente alto interfiere con el ciclo menstrual, el sueño y el metabolismo.
  • Evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol, ya que ambos alteran la función ovárica, el metabolismo hepático de hormonas y la calidad del sueño.
  • Consultar al médico antes de tomar cualquier suplemento, incluidos los llamados reguladores hormonales naturales, porque pueden interactuar con medicaciones o con condiciones preexistentes.

Una revisión de estudios difundida en los últimos años comprobó que los trastornos de sueño sostenidos alteran la secreción de cortisol y de hormonas reproductivas, lo que retroalimenta los síntomas que muchas mujeres describen en la consulta. Por eso, las especialistas insisten en que mejorar el descanso suele ser el primer paso antes de cualquier otro cambio.

Carla, una paciente de Lanús que llegó derivada por su ginecóloga después de meses con ciclos erráticos y un cansancio que la dejaba en pausa a media tarde, me cuenta mientras revisa sus últimos análisis que recién ahora entiende que el cuerpo no le estaba fallando, sino que le estaba hablando. Ahora sigue una rutina más ordenada de sueño, camina cuarenta minutos por día y volvió a controlar los valores de tiroides. Antes me enojaba conmigo misma por no poder con todo, me dice antes de cerrar la puerta del consultorio; ahora entendí que escuchar los avisos es parte de cuidarse.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

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