Saltar al contenido
Matriarcado NoticiasMatriarcado Noticias
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 648 pb +4,18%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Cuando el cuerpo no se calla: las señales de un estrés que ya no avisa

Dormir mal, perder el hilo de una idea o estallar por cosas chicas puede parecer parte de la rutina, pero los especialistas consultados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y distintas publicaciones científicas coinciden en que son señales de un cuadro que conviene atender antes de que se cronifique.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 3 min
Cuando el cuerpo no se calla: las señales de un estrés que ya no avisa

Son las siete de la mañana de un martes cualquiera en una redacción del centro porteño y, mientras termino de ordenar las notas del día, me cruzo con el mensaje de una colega que ya lleva varias noches seguidas sin pegar un ojo. Me cuenta que se duerme agotada, se despierta a las tres de la madrugada sin razón aparente y, cuando llega a la oficina, olvida lo que iba a decir a mitad de una frase. Desde hace semanas, además, reacciona con una intensidad que ella misma no se reconoce ante un correo mal redactado o un café que se enfría en la mesa. No es la primera vez que escucho un relato así, y por eso me puse a investigar hasta dónde la fatiga deja de ser una semana pesada para convertirse en algo que merece atención.

Hay una diferencia sustancial entre atravesar una semana difícil y vivir en alerta permanente. La segunda situación es más difícil de detectar, porque la rutina puede seguir en pie mientras el cuerpo y la mente ya están operando al límite, casi en silencio, sin que nadie a nuestro alrededor lo advierta.

Qué dicen los organismos y la ciencia

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, conocidos por su sigla CDC, llevan años difundiendo que el estrés sostenido en el tiempo puede provocar dificultades para dormir, problemas de concentración, cambios de humor y una menor capacidad para tomar decisiones. Estos síntomas, aclaran, no siempre aparecen juntos ni de forma evidente: la mayoría de las veces se presentan dispersos, como piezas sueltas que recién cobran sentido cuando alguien se anima a mirarlas en conjunto.

Una revisión publicada en 2025 en la revista científica Frontiers in Psychology, que reunió 45 revisiones y más de dos mil estudios, encontró que las alteraciones del sueño y los problemas cognitivos, sobre todo en atención, memoria y funciones ejecutivas, aparecen de manera consistente en los cuadros de estrés crónico. Otro estudio publicado en 2024 en la revista Neurobiology of Stress, en tanto, señaló que la exposición prolongada a situaciones de tensión puede afectar la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y el control de la conducta, tres funciones que damos por sentadas hasta que empiezan a fallar.

“El problema surge cuando la respuesta de estrés no logra apagarse. En ese punto, el cerebro deja de administrar bien recursos básicos: organizar, recordar, priorizar y responder con calma se vuelven tareas que consumen más energía que antes.”Leah Doane, profesora de Psicología de Arizona State University

Señales que conviene mirar de cerca

  • Despertarse cansado aun después de varias horas de sueño, con la sensación de no haber descansado de verdad.
  • Perder el hilo de una conversación, olvidar palabras frecuentes o no encontrar lo que se acaba de guardar.
  • Irritarse con intensidad creciente frente a contratiempos menores que antes se toleraban sin problema.
  • Dormir peor, con despertares nocturnos sin motivo aparente o una mente que no se apaga.
  • Sentir que cumplir con la rutina diaria demanda un esfuerzo desproporcionado respecto de lo que solía costar.

Como me resumió Lucía, una administrativa de Lanús que trabaja en el área de cobranzas de una empresa de servicios, cuando uno se acostumbra a funcionar mal, deja de notar que funciona mal: «Yo pensé que era la edad, que eran los chicos, que era el trabajo, hasta que un día me senté en la cocina a tomar mate y me di cuenta de que estaba reventada por dentro, aunque afuera seguía cumpliendo con todo. Ahí entendí que no era una semana pesada, era un modo de vida que ya no daba para más».

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo