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VIE, 28 AGO 2026
Vida

Cincuenta almendras antes de dormir: lo que dice el estudio indio que puso a prueba al fruto seco contra el insomnio

Un ensayo clínico de cinco meses con 175 adultos concluyó que quienes incorporaron almendras a la cena reportaron menos interrupciones y mayor facilidad para conciliar el sueño. Las mediciones objetivas, en cambio, fueron más prudentes.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos · 27 DE AGO DE 2026 · lectura 3 min
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Son las nueve de la noche en un departamento cualquiera de Buenos Aires y, mientras afuera todavía late el ruido de la ciudad, uno se pregunta cuántas cosas simples pueden llegar a cambiar una noche de descanso. Hace poco me topé con un estudio que me llamó la atención precisamente por eso: por la simpleza de la propuesta. Un grupo de investigadores de la India decidió poner a prueba algo tan doméstico como un puñado de almendras antes de acostarse y ver qué pasaba con el sueño de personas que, sin tener trastornos graves, dormían francamente mal.

El trabajo, publicado en la revista Frontiers in Nutrition, reclutó a 175 adultos de entre 21 y 55 años, todos ellos con una calidad de sueño deficiente al comenzar el ensayo, confirmada tanto con cuestionarios como con registros de ondas cerebrales y análisis bioquímicos. Durante cinco meses, los participantes fueron divididos en dos grupos: uno incorporó alrededor de 50 almendras diarias a su alimentación nocturna, mientras que el otro recibió una colación con un aporte calórico equivalente. La idea era comparar dos dietas parecidas en energía pero distintas en composición.

Lo que midió el ensayo

  • Calidad de sueño autorreportada mediante cuestionarios validados.
  • Actividad cerebral durante la noche a través de electroencefalografía.
  • Marcadores bioquímicos en sangre y saliva, incluida la melatonina.
  • Hábitos de sueño a lo largo de los cinco meses.
  • Eventuales efectos sobre el colesterol y otros indicadores metabólicos.

Al cierre del estudio, quienes habían sumado el puñado de almendras a la cena tuvieron mayor probabilidad de alcanzar una mejora clínicamente significativa en sus puntajes subjetivos de descanso. En concreto, reportaron interrupciones menos frecuentes y una mayor facilidad para quedarse dormidos, además de niveles algo más altos de melatonina, la hormona que el cuerpo libera cuando empieza a oscurecer y que organiza el ciclo de sueño y vigilia.

Ahora bien, hay que leer estos resultados con cuidado. El propio ensayo reconoció que la diferencia más notoria se vio en lo que los participantes percibían, mientras que las mediciones objetivas, como los registros de ondas cerebrales, mostraron cambios más modestos. Es decir: la gente sentía que dormía mejor, y eso no es poco, pero los aparatos contaban una historia algo más prudente. De hecho, una de las investigadoras del equipo, Nishi Tiwari, señaló en diálogos con la prensa especializada que la mejora subjetiva fue el hallazgo más sólido del trabajo, aunque insistió en que hacen falta estudios más amplios y prolongados para sacar conclusiones firmes.

En busca de una explicación biológica, los autores apelan a dos sospechosos habituales. Por un lado, el magnesio, un mineral presente en las almendras que los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos describen como necesario para la actividad muscular y nerviosa, y cuya deficiencia se ha asociado con despertares nocturnos y piernas inquietas. Por el otro, el triptófano, un aminoácido que el organismo aprovecha para fabricar melatonina, la ya mencionada hormona del sueño. A eso se suma el perfil nutricional del fruto seco: proteína, grasas insaturadas y fibra, una combinación que, según distintos especialistas en nutrición, favorece una digestión más lenta y ayuda a mantener la glucosa más estable durante la noche, un factor que se relaciona con menos despertares.

Tampoco hay que pasar por alto un dato importante: la investigación fue financiada por el Almond Board of California, la entidad que representa a los productores californianos de almendras. Esto no invalida los hallazgos, pero sí obliga a mirar los resultados con la lupa encendida y a esperar réplicas independientes, con otros diseños y muestras más diversas, antes de cantar victoria.

Más allá de las almendras, el mensaje de fondo sigue siendo el de siempre. Si alguien sufre insomnio sostenido, somnolencia marcada durante el día o pausas respiratorias mientras duerme, la indicación es consultar con un profesional, como recuerda la Organización Mundial de la Salud. Ningún puñado de frutos secos reemplaza una evaluación médica. Como me dijo la propia Tiwari, de Delhi, casi cerrando la entrevista: una buena noche se construye con muchos pequeños hábitos, y comer mejor es apenas uno de ellos.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

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