Cinco glampings en la provincia de Buenos Aires para desconectar sin resignar comodidad
Propuestas en Villa Rosa, Chascomús, Las Flores, Mar de las Pampas y Tornquist, con distancias desde la Ciudad de Buenos Aires, tarifas, servicios y actividades para parejas, familias y grupos.
Elegir dónde dormir bajo las estrellas sin perder las comodidades de un hotel ya no implica cruzar las fronteras del país. La provincia de Buenos Aires ofrece una variedad de complejos de glamping distribuidos entre lagunas, sierras, bosques y playas, con distancias que van desde los 40 hasta los 560 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. La selección relevada por este medio reúne propuestas pensadas para parejas, familias y grupos de hasta ocho personas, con instalaciones que incluyen, según el caso, pileta, cocina, baño privado, aire acondicionado y propuestas gastronómicas.
El autor de esta nota, Ezequiel Ríos, firma la siguiente guía para comparar distancias, accesos, capacidades y servicios de cada establecimiento. El recorrido parte de la oferta más cercana a la Ciudad de Buenos Aires y avanza hacia el sur, con paradas en la laguna Vitel, un canal en el partido de Las Flores, el frente marítimo de Mar de las Pampas y las sierras del sudoeste.
Villa Rosa: domos con jacuzzi a 40 kilómetros de CABA
La alternativa más próxima a la Ciudad de Buenos Aires se encuentra en Villa Rosa, a 40 kilómetros de CABA. El acceso se realiza por la ruta provincial 25 hasta el predio Rezabal 701, un complejo que dispone de seis unidades dobles equipadas con jacuzzi, frigobar, climatización y desayuno. Las instalaciones se completan con parrilla en el quincho, pileta habilitada por temporada y un restaurante que sirve únicamente cenas. El establecimiento acepta mascotas y ofrece paquetes para cumpleaños y aniversarios.
Chascomús: 1.200 metros de costa sobre la laguna Vitel
A 135 kilómetros de CABA, por las rutas provinciales 2 y 20, se ubica un complejo a 10 kilómetros de Chascomús, junto a la laguna Vitel. El predio ocupa 24 hectáreas con 1.200 metros de costa y dispone de domos con capacidad para cinco huéspedes, equipados con cocina completa, baño privado y aire acondicionado. Cuenta con proveeduría, parrillas y juegos infantiles. La propuesta incluye kayak, paseos en bote, observación de aves y pesca deportiva.
Las Flores: yurtas para ocho personas en un canal
Para grupos más numerosos, en la localidad de Pardo, partido de Las Flores, se ofrecen cuatro yurtas con capacidad individual de hasta ocho personas. Las unidades están construidas con tierra, paja, arcilla y madera, y disponen de baño propio y desayuno. El terreno de cuatro hectáreas, lindante con un canal, se puede recorrer sin guía y suma talleres y cabalgatas. El acceso desde CABA se realiza por la ruta nacional 3, cubriendo 220 kilómetros.
Mar de las Pampas: domos entre playas y bosques
Quien priorice el mar encuentra en Colonia Marina, dentro de Mar de las Pampas, un complejo de diez domos ubicados en Paseo 163 y avenida 3, a 380 kilómetros de CABA. Las unidades disponen de una pequeña cocina, desayuno y terraza con reposeras. El establecimiento ofrece restaurante y servicio de playa durante el verano. Entre las actividades se cuentan alquiler de bicicletas, clases de surf y cabalgatas.
Tornquist: las sierras como cierre del recorrido
El itinerario culmina en Tornquist, a 560 kilómetros de CABA, sobre la ruta provincial 72 en el kilómetro 2,6, a menos de 10 kilómetros de Sierra de la Ventana. La zona serrana del sudoeste bonaerense completa la oferta con propuestas de glamping que combinan paisaje de altura con servicios equivalentes a los de un hospedaje tradicional.
Tarifas y horarios
Las tarifas varían según la temporada y el tipo de unidad. Las opciones dobles en Villa Rosa parten desde rangos accesibles para parejas, mientras que los domos en Chascomús, con capacidad para cinco personas, se cotizan por noche con desayuno incluido. Las yurtas de Las Flores, con capacidad para grupos de hasta ocho personas, ofrecen tarifas calculadas por unidad y no por pasajero. Los complejos de Mar de las Pampas y Tornquist ajustan sus precios según temporada alta —diciembre a febrero— y temporada baja, con servicios como desayuno y acceso a actividades opcionales por separado.
Los horarios de check-in suelen ubicarse entre las 14 y las 16, y el check-out entre las 10 y las 11, aunque cada establecimiento maneja sus propios márgenes. Se recomienda reservar con anticipación durante los fines de semana largos y en los meses de enero y febrero, cuando la demanda alcanza su pico. La temporada recomendada para disfrutar del glamping en la provincia de Buenos Aires se extiende de octubre a abril, con temperaturas templadas y mayor oferta de actividades al aire libre, sin la saturación del receso estival.
Para consultas y reservas, el contacto oficial de cada complejo se obtiene a través de los portales de turismo municipales y de la Secretaría de Turismo de la provincia de Buenos Aires. Ezequiel Ríos, editor de la sección Turismo y viajes, invita a los lectores a confirmar disponibilidad y condiciones antes de planificar la escapada.
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