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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Chequeos que no esperan a que duela algo: por qué el médico hay que visitarlo antes de que el cuerpo avise

La presión, la sangre y las vacunas entran en la lista de lo que se revisa cuando todavía no hay nada que duela. La frecuencia cambia con la edad, los antecedentes y la etapa de vida, y una enfermera de la Universidad de Utah explica cómo se arma el plan para cada persona.

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Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 2 min
Chequeos que no esperan a que duela algo: por qué el médico hay que visitarlo antes de que el cuerpo avise

Son las nueve de la mañana y en el centro de salud de barrio todavía se escucha el ruido de las persianas levantándose, ese sonido metálico que se repite en cada mañana de atención. Yo entro con la libreta en la mano, porque vine a buscar respuestas para una pregunta que mucha gente se hace: para qué ir al médico si uno se siente bien. La respuesta, en realidad, empieza por ahí mismo: sentirse bien no es lo mismo que estar chequeado.

La hipertensión arterial, por ejemplo, puede instalarse durante años sin dar señales evidentes. Lo mismo ocurre con ciertos valores alterados en sangre, que a veces aparecen en un análisis de rutina antes de que el cuerpo traduzca nada en una molestia concreta. Por eso existen los controles preventivos: para encontrar lo que todavía no se siente.

Qué se mira en una visita preventiva

  • Presión arterial, peso, talla, frecuencia cardíaca y función respiratoria.
  • Examen de ojos, oídos, piel y mucosas.
  • Análisis de sangre para ver cómo funcionan riñón e hígado.
  • Marcadores asociados con diabetes y riesgo cardiovascular.
  • Detección de anemia o procesos inflamatorios.
  • Revisión del calendario de vacunas.

El equipo de atención primaria es el que define, en la consulta, qué estudios corresponden según la edad, el sexo y el historial clínico de cada paciente. No es un paquete igual para todos: depende de la conversación previa y de los antecedentes.

La edad y la familia pesan en la frecuencia

Entre los 20 y los 30, una persona sana sin antecedentes puede pasar por el consultorio cada uno a tres años. A partir de los 40, la recomendación suele pasar a controles anuales. Entre los 45 y los 75, los especialistas suman la detección de cáncer colorrectal, con la colonoscopia cada diez años como una de las alternativas frecuentes. Cuando hay antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, diabetes o ciertos cánceres, los controles pueden empezar antes y repetirse más seguido.

“Los cuidados preventivos contemplan el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud para definir un plan individual.”Michelle Spencer, enfermera especializada certificada de la Universidad de Utah

Los chequeos anuales suelen recomendarse desde los 50 hasta los 59, una franja en la que el cuerpo empieza a pedir más atención. Y hay etapas particulares, como el embarazo, en las que las consultas prenatales permiten detectar a tiempo preeclampsia, diabetes gestacional o problemas de crecimiento fetal, situaciones que no siempre se anuncian con una molestia previa. El control, en esos casos, es la forma de llegar antes que la complicación.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

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