Bublik, la mano rota y el carácter intacto: el kazajo se florea en Shanghai y va por Zverev
Perdió el primer set, hizo trizas la raqueta, se lastimó la mano derecha contra una heladera y terminó ganando un partidazo en casi dos horas y media. Ahora lo espera el número dos del mundo.
Un arranque para el olvido
Lo tuvo al Nakashima contra las cuerdas en el primer set, con dos pelotas para cerrarlo, y las dos se le escaparon. El estadounidense, firme desde el fondo, lo quebró en el tie-break con un revés paralelo que dejó picando la pelota en la línea. Hasta ahí, un set más en Shanghai. Pero Bublik no es de los que se van en silencio. Bajó del banco, le pegó a la raqueta hasta partirla en dos y, ya en el costado de la cancha, soltó un puñetazo contra una heladera que le abrió la mano derecha. Tuvo que vendarse y esperar atención médica. El estadio lo miraba sin entender bien qué acababa de pasar.
A lo Terminator, con la mano vendada
Con el apósito puesto y la sangre contenida, el kazajo se plantó en el segundo set como si nada hubiera pasado. Sacó mejor, pegó más plano desde el fondo y empezó a hacer correr al estadounidense, que venía 19 del mundo. Le rompió el servicio en el momento justo y se llevó el parcial por 6-3 sin discusiones. El partido se rearmó en un abrir y cerrar de ojos.
Otro tie-break, ahora a favor
El tercero fue palo a palo, como tiene que ser. Se fueron igualados hasta el 6-6 y otra vez hubo tie-break. Esta vez fue Bublik el que lo cerró, 7-5, con un par de sazos que Nakashima no pudo devolver. Final 6-7 (7), 6-3 y 7-6 (5), en dos horas y media de partido. El público, que llenó la cancha central del Masters 1000 chino, se fue aplaudiendo al que había arrancado pegándole a una heladera. Tiene su lógica: pocas veces se ve a un jugadorense ganar con la mano envuelta y la raqueta hecha pedazos al lado del banco.
Primera vez en octavos en Shanghai, y va por Zverev
El número 22 del ranking ya había quedado afuera temprano en sus anteriores visitas al torneo chino, en 2019, 2024 y 2025. Esta vez sí le tocó el premio mayor: pasó a octavos por primera vez. El próximo obstáculo es bravo. Lo espera Alexander Zverev, segundo del mundo, que viene de ganarle al francés Quentin Halys por 6-4, 6-7 (8) y 6-3.
Lo que se viene en Shanghai
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