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SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Al Di Meola volvió a Buenos Aires, dos horas después del susto: "Volví a nacer, gracias a Dios"

El guitarrista estadounidense regresó a La Trastienda con un formato acústico junto a dos músicos españoles, repasó cinco décadas de carrera entre jazz, flamenco y tango, y le habló al público en un español con tonada que descolocó más de una vez.

AP
Ana Paula LedesmaCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Al Di Meola volvió a Buenos Aires, dos horas después del susto: "Volví a nacer, gracias a Dios"

Lo primero que escuché al entrar a La Trastienda fue un cajón flamenco marcando un fandango, y por un segundo pensé que me había equivocado de sala. No, estaba bien: era Al Di Meola, el mismo que en los setenta compartió escenario con Chick Corea en Return to Forever, ajustando las clavijas de su guitarra acústica a escasos metros míos, en una noche de sala llena que se estiró durante dos horas y diez minutos casi sin pausas. Para un tipo que hace poco más de un año se quedó tendido en un camarín de Bucarest después de un infarto, lo que pasó el martes en esa sala del barrio de San Cristóbal fue casi un milagro de cumpleaños: el guitarrista cumplió 72 años y eligió celebrarlo en Buenos Aires.

El formato fue íntimo y deliberado: Di Meola, el guitarrista español Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez, también español, dueño absoluto del cajón que funcionó como ancla rítmica de toda la velada. Apenas unas distorsiones puntuales en una guitarra eléctrica rompieron la lógica acústica. El resto fue madera, nylon y dedos volando.

Una paleta sonora con acento andaluz

El estadounidense eligió para esta gira a músicos con raíz flamenca, y eso se notó desde el primer minuto. Fandangos y soleáes se cruzaron con fragmentos de jazz de fusión, con evocaciones mediterráneas y con momentos de improvisación colectiva que estiraron varios temas bastante más allá de su versión de estudio. No fue un concierto de jazz guitarrístico clásico: fue un cruce de mundos donde el flamenco le puso el lomo y el jazz le puso la cabeza.

El programa recorrió varias décadas sin seguir un orden cronológico estricto. Pasaron referencias a su etapa con Return to Forever, el proyecto que compartió con Chick Corea; versiones de The Beatles, entre ellas In My Life; y un pasaje por Astor Piazzolla con Café 1930, que cayó como un regalo para la mitad del público que había ido exclusivamente por esa clase de repertorio. También hubo lugar para un cover de The Sound of Silence, de Simon y Garfunkel, y para temas propios como Misterio, Infinite Desire y Eden.

“Gracias a Dios estoy de regreso con ustedes, volví a nacer.”Al Di Meola, en español, desde el escenario de La Trastienda

La parte emotiva y las asperezas

En un tramo avanzado de la noche, Di Meola levantó la vista y le habló al público directamente. Contó, en un español con tonada difícil de ubicar, que el infarto sufrido en Bucarest en 2023 le había impedido terminar una gira que incluía fechas en Argentina. Por eso, dijo, este regreso tenía un peso distinto. Y en el mismo tono homenajeó a su hija tocando Ava's Dance in the Moonlight, uno de los momentos más silenciosos de la noche, cuando hasta el aire de La Trastienda parecía contener la respiración.

No todo fue redondo, y vale decirlo: hubo un momento en el que el guitarrista llamó a su ingeniero de sonido al escenario por problemas con el audio, y algunas improvisaciones se extendieron hasta perder un poco de tensión. Son las asperezas propias de un formato acústico sin red, donde no hay pista ni secuencia que tape un hueco.

El cierre, con Paco de Lucía como convidado

  • Mediterranean Sundance, la pieza asociada a Paco de Lucía, sonó como broche dorado con palmas del público y teléfonos en alto grabando cada acorde.
  • El guitarrista bajó del escenario y volvió a subir para saludar una vez más, visiblemente emocionado por la recepción del público porteño.
  • La Trastienda despidió a las casi mil personas con la sensación de haber presenciado un regreso en el sentido más literal de la palabra.

Me fui caminando hacia la calle con la imagen de un señor de 72 años, estadounidense nacido en Jersey City, despidiéndose en un español charmoso y un poco desprolijo, agradeciendo como si cada aplauso le sirviera también de rehabilitación. La próxima fecha de esta gira por la región todavía no fue confirmada, pero la despedida dejó la puerta abierta: él mismo dijo que esta noche había sido, en parte, una manera de saldar una deuda pendiente con Buenos Aires. Si vuelve, me apuesto una entrada a que la sala va a estar llena otra vez.

AP
Ana Paula LedesmaCultura y espectáculos

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