Saltar al contenido
Matriarcado NoticiasMatriarcado Noticias
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.542,50 +0,18%Riesgo país 648 pb +4,18%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Adenocarcinoma de pulmón: la operación de León XIV y qué se sabe del tumor más común entre no fumadores

El Vaticano confirmó que al papa le extirparon el lóbulo inferior derecho en el Policlínico Gemelli. El neurólogo Conrado Estol explicó cómo se define el pronóstico después de una lobectomía y por qué los estudios genéticos pueden cambiar el rumbo del tratamiento.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos · · lectura 3 min
Adenocarcinoma de pulmón: la operación de León XIV y qué se sabe del tumor más común entre no fumadores

Son las primeras horas de la tarde en la redacción y todavía resuena la noticia que sacudió al Vaticano: el papa León XIV fue operado de un adenocarcinoma pulmonar. La intervención se hizo en el Policlínico Gemelli de Roma, duró alrededor de noventa minutos y consistió en una lobectomía del lóbulo inferior derecho mediante cirugía videoasistida. Así lo confirmaron fuentes vaticanas, que además detallaron que el examen histológico realizado durante la operación confirmó que el tejido extraído correspondía a ese tipo de tumor. La evolución posterior fue descripta como normal: el paciente retomó la alimentación habitual, hizo kinesioterapia respiratoria y comenzó a caminar dentro de su propia habitación.

Un tumor que suele pasar inadvertido

Yo me quedé pensando en algo que mencionó el neurólogo Conrado Estol cuando le consultaron por el caso, y que me parece clave para entender de qué estamos hablando: el adenocarcinoma es el subtipo de cáncer de pulmón más frecuente entre las personas que no fuman, y representa entre el 55 y el 80 por ciento de los casos dentro de ese grupo. A diferencia de otros tumores pulmonares, tiende a ubicarse en la periferia del órgano, lejos de los bronquios principales, y por eso mismo suele demorar más en dar síntomas. Al no obstruir una vía aérea grande, pasa bastante tiempo sin manifestarse clínicamente, y cuando aparece lo hace con signos inespecíficos que fácilmente se confunden con otras cosas.

Por qué se saca el lóbulo entero y no solo el nódulo

La decisión de remover el lóbulo completo, y no únicamente el nódulo sospechoso, tiene una lógica oncológica bastante precisa. Una lobectomía busca asegurar márgenes libres de células tumorales y, al mismo tiempo, permite analizar con mucho más detalle los tejidos adyacentes. Durante la operación, un patólogo puede examinar muestras en tiempo real para distinguir entre cáncer, fibrosis o cicatrices, aunque el diagnóstico definitivo siempre termina dependiendo del estudio microscópico posterior, que es el que termina de cerrar el cuadro.

Qué falta saber para hablar de pronóstico

Acá viene lo más delicado, y es algo que Estol planteó con mucho cuidado: el pronóstico depende de datos que por ahora no se conocen de manera pública. Los tres factores centrales son el tamaño exacto del nódulo, el estado de los ganglios linfáticos cercanos y si la pleura presentó algún compromiso. Para ubicarnos, el especialista planteó un escenario hipotético orientativo: si el nódulo mide dos centímetros, los ganglios están libres y no hay compromiso pleural, la sobrevida a cinco años puede acercarse al noventa y nueve por ciento. Son números que, en oncología, se miran con prudencia, porque cada caso tiene sus particularidades.

Los estudios genéticos que se vienen

Mientras el paciente se recupera, en laboratorios especializados ya están analizando la genética del tumor. Ese estudio puede detectar mutaciones específicas que abren la puerta a tratamientos mucho más personalizados. Las mutaciones más buscadas, según detalló Estol, son las siguientes:

  • EGFR, que permite indicar terapias dirigidas administradas por vía oral.
  • KRAS, otra alteración frecuente sobre la que también se desarrollaron drogas específicas.
  • BRAF, HER y MET, que suman opciones de tratamiento según el perfil molecular del tumor.
  • La inmunoterapia, aplicada de forma intravenosa, aparece como otra alternativa cuando los tratamientos dirigidos no encajan o dejan de ser efectivos.

Estol aclaró, y me parece importante remarcarlo, que tanto las terapias dirigidas como la inmunoterapia pueden perder efectividad con el paso del tiempo, por lo que el seguimiento oncológico continuo termina siendo una parte central del tratamiento y no un trámite posterior. En ese sentido, la operación en el Gemelli es apenas el primer capítulo de un proceso que, en muchos casos, se extiende durante años. En la Iglesia y en los principales centros de salud del mundo miran con atención los próximos pasos, porque lo que ocurra con los estudios genéticos puede terminar definiendo el rumbo clínico del pontífice. Por ahora, el cuadro descrito por el Vaticano es el de una recuperación dentro de lo esperado, y la historia, como suele pasar con el cáncer de pulmón, se sigue escribiendo día a día.

LM
Lucía MamaníSociedad y derechos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo