Saltar al contenido
Matriarcado NoticiasMatriarcado Noticias
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Turismo

A los 63, con un auto convertido en casa: la historia de Delia, la viajera solitaria de Lobos que recorre el norte argentino

Delia Torres dejó de armar circuitos para terceros y empezó a transitarlos ella misma, a bordo de un Renault 11 primero y de una Berlingo después. Desde 2021 recorre pueblos y rutas del país, desde Las Grutas hasta Iruya, con una casa rodante artesanal que sigue perfeccionando en su campo sobre la Ruta 41.

ER
Ezequiel RíosTurismo y viajes · · lectura 5 min
A los 63, con un auto convertido en casa: la historia de Delia, la viajera solitaria de Lobos que recorre el norte argentino

Delia Torres pasó años organizando viajes de turismo para otros. Conocía los destinos desde los circuitos armados y los itinerarios fijos, pero los carteles de los pueblos que aparecían al costado de la ruta siempre le generaban una pregunta sin respuesta. Qué había ahí, cómo era la gente, qué se encontraría si se desviaba. Esa curiosidad, acumulada durante décadas de trabajo en la industria, terminó transformándose en el motor de una decisión que la propia protagonista describe como postergada durante mucho tiempo.

La pandemia aceleró un cambio que ya estaba en marcha. En 2019 se había mudado al campo, en las afueras de Lobos, cerca de la Ruta 41, y al relajarse las restricciones empezó a ver pasar casas rodantes frente a su vivienda. A través de YouTube conoció a viajeros que adaptaban autos comunes para vivir en ellos, un fenómeno creciente en distintas regiones del país. Sin motorhome ni presupuesto para adquirir uno, optó por transformar lo que ya tenía a mano: un Renault 11 modelo 1991.

Una casa rodante artesanal sobre un Renault 11

La preparación fue completamente artesanal. Probó con almohadones y un catre viejo, midió espacios, corrió asientos y descartó varias alternativas antes de dar con un diseño funcional. La solución definitiva consistió en retirar la butaca delantera del lado del acompañante para instalar allí una cama de una plaza con espacio de guardado debajo. En la luneta trasera montó una cocina compacta con anafe y dos bidones de agua, uno de ellos conectado al anafe y otro para uso general. Del lado opuesto, dentro del mismo habitáculo, colocó un inodoro químico portátil. De ese modo, el vehículo reunía en apenas unos metros las tres funciones básicas de cualquier vivienda: descanso, cocina e higiene.

Antes de animarse a distancias largas, otros viajeros conocidos a través de redes sociales le recomendaron empezar con trayectos cortos para probar el equipo y ganar confianza. En 2021 viajó a un encuentro de rodanteros en General Belgrano, a unos cien kilómetros de Lobos, y allí descubrió la dinámica de un circuito que se articulaba, sobre todo, a través de la solidaridad. Grupos de ayuda en ruta donde cualquier viajero puede pedir que alguien cercano se acerque a asistirlo, recomendar un mecánico en el pueblo más próximo o indicar un lugar seguro donde pasar la noche.

Del sur al norte, en etapas que se fueron extendiendo solas

El primer viaje largo fue a Las Grutas, en la costa atlántica de Río Negro, y se extendió durante unos quince días fuera del campo de Lobos. En 2023 la escala se amplió: salió hacia Chajarí, en Entre Ríos, y el recorrido se fue estirando por etapas que incluían Corrientes, Misiones y las Cataratas del Iguazú, para luego regresar por la costa del río Uruguay. En el camino visitó Yapeyú, sobre la frontera con Brasil, y se desvió hasta El Soberbio para conocer los Saltos del Moconá, adonde llegó con niebla y debió esperar hasta el mediodía para apreciar los saltos en plenitud, según el relato de la propia viajera. También se animó a subir a un gomón en esa zona, una experiencia que describe como una de las más memorables de ese itinerario.

En 2024 se propuso un objetivo más ambicioso: recorrer el norte argentino. Viajó en caravana con otros rodanteros, transitó parte de la Ruta 40 y llegó hasta Jujuy, desde donde se internó hacia Iruya. Ese tramo final duró unos cuarenta días en total. En Catamarca decidió no continuar hacia el Campo de Piedra Pómez, porque el auto no respondía con soltura ante la subida y el viento en contra volvía imprudente cualquier intento. La prudencia, reconocen otros viajeros consultados, suele ser una de las reglas no escritas de quienes transitan rutas de montaña en vehículos adaptados.

Una nueva unidad y planes hacia el norte profundo

Después de varios años y cerca de 64 mil kilómetros acumulados, Delia cambió de vehículo. Hoy se mueve en una Citroen Berlingo adaptada, con la que ya empezó a probar modificaciones para hacer más llevaderos los trayectos largos. Entre los ajustes que evalúa figura la posibilidad de sumar una segunda cama que permita, eventualmente, sumar un acompañante eventual a la aventura, y la incorporación de una batería auxiliar para alimentar el anafe y otros consumos cuando se detiene en lugares sin electricidad. La mejora constante del habitáculo forma parte, según su propia descripción, de una forma de entender el viaje como un proceso de aprendizaje permanente.

Lobos, el punto de partida habitual, queda a unos 120 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires y a unos 75 de La Plata, la capital de la provincia de Buenos Aires, tramo que se cubre en alrededor de una hora y media por la Ruta 205 y luego la Ruta 41. Desde allí, la viajera suele planificar sus próximas salidas siguiendo los consejos de otros rodanteros y la información disponible en los grupos de ayuda en ruta, con tarifas y paradas definidas sobre la marcha según el estado de los caminos y el clima.

  • Mejor temporada para sumarse al circuito: otoño y primavera, cuando las temperaturas son templadas en casi todo el país y se evita el calor extremo del norte en verano.
  • Contactos oficiales y referencias: los grupos de rodanteros en redes sociales funcionan como principales vías de consulta, junto con los encuentros zonales que se difunden por esas mismas comunidades.
  • Recomendación general: empezar con trayectos cortos antes de animarse a distancias largas, una regla que Delia resalta como clave en su experiencia.

A sus 63 años, Delia Torres ya piensa en su próximo destino hacia el norte profundo. Quiere conocer en profundidad la Quebrada de Cafayate, los Valles Calchaquíes y los pueblos de altura de la Puna, regiones que considera una continuidad lógica del viaje a Iruya y Jujuy. Para contactarla o seguir sus recorridos, los interesados pueden buscarla en los grupos de rodanteros que ella misma ayudó a difundir desde Lobos, el pueblo desde donde parte cada nueva aventura.

ER
Ezequiel RíosTurismo y viajes

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo